miércoles, 11 de febrero de 2026
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Papa León XIV afirmó que la Palabra de Dios es revelación entendida como diálogo divino

En la audiencia general de este miércoles 11 de febrero, celebrada en el Aula Pablo VI, el Santo Padre León XIV continuó su ciclo de catequesis sobre los documentos del Concilio Vaticano II.

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Foto: Vatican News

Redacción (11/02/2026 12:37, Gaudium Press) En la audiencia general de este miércoles 11 de febrero, celebrada en el Aula Pablo VI, el Santo Padre León XIV continuó su ciclo de catequesis sobre los documentos del Concilio Vaticano II, dedicando su reflexión a la profunda y vital relación entre la Palabra de Dios y la Iglesia, tal como la expresa la Constitución dogmática Dei Verbum.

El Pontífice comenzó destacando que la Iglesia es el lugar propio de la Sagrada Escritura: “Bajo la inspiración del Espíritu Santo, la Biblia nació del pueblo de Dios, y está destinada al pueblo de Dios. En la comunidad cristiana tiene, por así decir, su habitat”.

La Escritura y el Cuerpo de Cristo: un solo alimento

Con particular énfasis, León XIV recordó las palabras del Concilio Vaticano II: “La Iglesia ha venerado siempre las Sagradas Escrituras al igual que el mismo Cuerpo del Señor, no dejando de tomar de la mesa y de distribuir a los fieles el pan de vida, tanto de la Palabra de Dios como del Cuerpo de Cristo, sobre todo en la Sagrada Liturgia”.

Esta doble mesa —explicó el Papa— constituye el alimento fundamental de la vida cristiana, donde la Palabra y la Eucaristía se entrelazan para nutrir la fe del pueblo de Dios.

Conocer la Escritura es conocer a Cristo

Citando al gran San Jerónimo, el Santo Padre advirtió sobre el peligro de la ignorancia bíblica: “La ignorancia de la Escritura —de hecho— es ignorancia de Cristo”.

“Esta célebre frase de san Jerónimo nos recuerda la finalidad última de la lectura y la meditación de la Escritura: conocer a Cristo y, a través de Él, entrar en relación con Dios”, explicó el Pontífice, quien describió esta relación como “una conversación, un diálogo”.

La Revelación, enfatizó León XIV, es precisamente ese diálogo divino: “Dios habla a los hombres como a amigos”. Este encuentro se actualiza cuando leemos la Biblia con espíritu de oración: “Entonces Dios viene a nuestro encuentro y entra en conversación con nosotros”.

La Palabra de Dios impulsa a la misión

El Papa subrayó que la Palabra de Dios no solo nutre la vida interior de la Iglesia, sino que la impulsa hacia afuera: “La Palabra de Dios también empuja a la Iglesia más allá de sí misma, la abre continuamente a la misión hacia todos”.

En un mundo saturado de mensajes vacíos, León XIV contrastó: “Vivimos rodeados de multitud de palabras; sin embargo, ¡cuántas de ellas son palabras vacías! A veces escuchamos también palabras sabias pero que no tocan nuestro destino último. En cambio, la Palabra de Dios sacia nuestra sed de sentido y de verdad sobre nuestra vida. Es la única Palabra siempre nueva”.

Llamado universal a la familiaridad con la Escritura

El Santo Padre recordó que todos los fieles están llamados a beber de esta fuente, especialmente en la celebración eucarística y los sacramentos. Hizo un llamado particular a quienes ejercen el ministerio de la Palabra: “El amor por las Sagradas Escrituras y la familiaridad con ellas deben guiar a quien ejerce el ministerio de la Palabra: obispos, sacerdotes, diáconos, catequistas”.

Destacó también el valioso trabajo de los exégetas y estudiosos de las ciencias bíblicas, y recordó que en la Teología “la Escritura ha de ocupar el puesto central”.

María, modelo de acogida de la Palabra

Al concluir su catequesis, el Papa León XIV invitó a los fieles a acoger este don con corazón abierto: “Abramos, entonces, el corazón y la mente para acoger este don, siguiendo a María, Madre de la Iglesia”, quien con su “sí” se convirtió en paradigma de la auténtica recepción de la Palabra divina.

En los saludos en lengua española, el Pontífice se unió espiritualmente a quienes celebran hoy en Chiclayo, Perú, la Jornada Mundial del Enfermo, encomendando especialmente a los enfermos y sus familiares a la protección de la Virgen María. También expresó su cercanía a las víctimas de las graves inundaciones en Colombia, exhortando a la comunidad a sostener con caridad y oración a las familias afectadas.

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