Sobre este asunto ha hablado, en un escrito del pasado 15 de marzo, Mons. Francisco Cerro Chaves, el Primado.

Mons. Cerro – Foto: Archidiócesis de Toledo
Redacción (20/03/2026 10:20, Gaudium Press) Si bien el asunto de las vocaciones al sacerdocio en el mundo occidental, particularmente en Europa, no es fácil, el seminario de la Arquidiócesis Primada de España brilla por su número y la formación de sus seminaristas.
Sobre este asunto ha hablado, en un escrito del pasado 15 de marzo, Mons. Francisco Cerro Chaves, el Primado.
Mons. Cerro agradece primero al Autor del Universo, y también de las vocaciones, “por todo lo que nuestro Padre Dios, por mediación del Corazón de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, ha concedido a la Archidiócesis de Toledo para bien de la Iglesia universal”.
Nicolás de Cárdenas en Aciprensa, ha realizado un resumen esquemático de las razones específicas establecidas por el Arzobispo, para el éxito de sus empresas vocacionales:
1. Razones de fe
“Entramos en el Seminario por razones de fe, no por razones humanas; y permanecemos por razones de fe”, expresa el prelado, quien, inspirándose en las palabras que dirigió León XIV a seminaristas españoles en febrero de este año, añade: “Cuando perdemos la dimensión sobrenatural de nuestra vocación, lo perdemos todo”.
2. La Iglesia confirma la vocación
Mons. Cerro expone que “en el Seminario se discierne la vocación que ponemos en manos de la Iglesia”. Así, la ordenación presbiteral “llega cuando esa llamada ha sido confirmada por ella, que es el cuerpo de Cristo”.
3. Un corazón transformado
El Arzobispo de Toledo, poniéndose en la piel del seminarista que fue, expresa en primera persona: “Debo dejar que el Seminario pase por mí, entre dentro de mí y me vaya formando y transformando. La formación debe ayudarnos a vivir con los sentimientos del Corazón de Jesús. No podemos ser como esos cantos rodados que vemos en los ríos de montaña: el agua pasa sobre ellos, pero no entra en su interior”.
4. Humanos, no mundanos
Otro factor de la buena salud espiritual del Seminario de Toledo es la conciencia de tener “seminaristas muy humanos, pero nada mundanos” que vivan “los gozos, las esperanzas, las tristezas y las angustias de nuestros hermanos”, pues “el mundo espera sacerdotes santos que sepan acompañar a las personas en el camino de la vida”.
5. Formación sólida y profunda
El prelado destaca que el Seminario de Toledo se ha caracterizado ofrecer una formación “sólida y profunda” unida al Magisterio de la Iglesia “para no convertir a nuestros seminarios en un laboratorio de todo tipo de experiencias cuyo final todos conocemos”.
6. Formación desde la Palabra de Dios
“Desde la Palabra viva, desde la doctrina de la Iglesia, desde la experiencia de los santos y en diálogo con un mundo que necesita más que nunca al Redentor del mundo” es como se lleva a cabo la formación, destaca el prelado.
7. Sin nostalgias
Pese a la buena salud de la que goza este seminario, Mons. Cerro señala que parte de su éxito también se basa en que afronta su labor “sin nostalgias de un pasado que no volverá. Con ojos de fe, viviendo el presente en comunión con Pedro, nos formarnos para vivir lo esencial: ser santos e irreprochables ante Él por el amor”.
8. Fraternidad y unidad en la diversidad
“El seminario, como presbiterio en gestación, debe ser una comunidad que viva como una familia”, añade el prelado, porque esta fraternidad “potencia lo que nos une para vivir con un solo corazón. Respetando la sana pluralidad de sensibilidades que reafirman una sola fe, un solo Bautismo y un solo Señor, en comunión con Pedro en su Iglesia”.
9. Devoción a la Inmaculada
“Ponemos el Seminario en el Corazón de la Inmaculada. Ella cuida de cada seminarista para que alcance la meta de una vida sacerdotal entregada y generosa”, añade el arzobispo.
10. Encomendado a los santos
Por último, Mons. Cerro considera que la última característica del seminario es que está encomendado a “San Ildefonso, al Beato Sancha y a tantos pastores santos que han pasado por él” y también “a los mártires de la persecución religiosa en España”.
A ellos apela para que “nos concedan muchas y santas vocaciones, para que en la Iglesia que camina en Toledo no falten pastores según el Corazón de Cristo”.





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