El nuevo organismo “tendrá poder de decisión y podrá introducir cambios en la doctrina por mayoría de votos”, dice Spuntoni en Il Giornale.
Foto: Vatican News
Redacción (21/01/2026 07:09, Gaudium Press) Para Nico Spuntoni, periodista especializado en religión de Il Giornale no existe la menor duda: “el tema más candente que León XIV heredó de Francisco está en Alemania. El Año Jubilar y el Cónclave no han detenido lo que el Cardenal Gehrard Müller ha llamado el ‘Proceso de Protestantización’ de la Iglesia Católica en Alemania”.
El desafío que ha planteado la Iglesia en Alemania a la Iglesia universal, desde la implementación del llamado Camino sinodal, se vuelve ahora más apremiante ante la potencial aprobación por parte de la Conferencia Episcopal alemana, de los estatutos de la llamada Conferencia Sinodal, hijo legítimo de ese cuestionado camino sinodal alemán, un proyecto, que ya fue “aprobado por el poderoso Comité Central de Católicos Alemanes, que creará un organismo permanente en el que los laicos estarán en igualdad de condiciones con los obispos”, organismo que “tendrá poder de decisión y podrá introducir cambios en la doctrina por mayoría de votos, obligando a los disidentes a presentar una justificación pública”. “Además, la Conferencia [Sinodal] asumirá la gestión de los recursos financieros de la opulenta Iglesia alemana”.
Todo indica pues, que al interior de esa Conferencia Sinodal de estructura democrática e igualitaria laicos-obispos, temas queridos y debatidos por el camino sinodal como ordenación de mujeres, cambios en moral sexual, anulación del celibato sacerdotal obligatorio, entre otros, tendrán amplio curso aprobatorio. Y que todo esto fomentará aún más las discrepancias doctrinales a nivel de Iglesia universal, pues aún son muchos (gracias a Dios), que consideran que varios de ellos no hacen parte del depósito de la fe, ni de la configuración de la Iglesia tal como Cristo la instituyó. Ya la propia estructura funcional de esa Conferencia Sinodal, es contraria a la organización jerárquica de la Iglesia, pues es a la jerarquía a la que corresponde por derecho divino enseñar, gobernar y santificar.
Es decir, a pesar de las varias reuniones y comunicaciones entre Iglesia alemana y Curia romana, mezcladas de amenazas, promesas, retrocesos y más promesas, los adalides del camino sinodal alemán han seguido sistemática y metódicamente con sus propósitos.
Ahora el mundo estará muy atento a la forma como Roma encare este desafío, y a sus decisiones, que sean las que sean, tendrán serias consecuencias y repercusiones a nivel de opinión pública católica. (CCM)





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