En medio de los enfrentamientos en Jalisco, el padre Ricardo López Díaz subió con el Santísimo a la azotea de su parroquia para pedir a Dios el fin de la violencia y la protección de las familias.

Foto: @RicardoLpezDaz1
Redacción (27/02/2026 11:11, Gaudium Press) En medio de la ola de violencia que ha sacudido al estado de Jalisco, México, un sacerdote protagonizó un gesto de fe que ha conmovido a miles de personas. Subido en la azotea de su parroquia, con el Santísimo Sacramento en alto, el padre Ricardo López Díaz bendijo los cuatro puntos cardinales pidiendo el fin de la violencia. “El diablo da patadas de ahogado porque sabe que ya no puede vencer”, dijo mientras impartía la bendición.
Los hechos ocurrieron en el municipio de El Salto, dentro de la zona metropolitana de Guadalajara, tras días de tensión provocados por los enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y miembros del cartel Jalisco Nueva Generación. Los disturbios dejaron decenas de muertos y ciudades enteras paralizadas.
“Comenzaron a llegar noticias de bloqueos, quema de autobuses y agresiones a negocios tanto en Guadalajara como en El Salto”, relató el sacerdote en entrevista con ACI Prensa. Ante el clima de miedo, pidió a los fieles permanecer en casa y unirse espiritualmente a la oración, mientras él continuaba las celebraciones casi a puerta cerrada. La misa del mediodía contó con apenas seis asistentes, aunque fue transmitida en línea y seguida por cerca de dos mil personas.
“Fue un instante en el que expresamos, incluso con lágrimas, nuestra preocupación, pero también la firme confianza de que Cristo ya ha vencido al demonio”, comentó el párroco de la iglesia de la Santa Cruz.
Fe en tiempos de fuego y silencio
Al concluir la Eucaristía, el padre López Díaz acogió a varios feligreses que no podían regresar a sus casas. La tarde se volvió un silencio tenso, interrumpido por el eco lejano de sirenas y helicópteros.
Más tarde, decidió subir junto con su vicario parroquial, el padre Pedro Martínez Navarro, hasta una torre en construcción. Desde allí, bajo un cielo cubierto por el humo de los vehículos incendiados, elevó la custodia con el Santísimo Sacramento e impartió la bendición sobre toda la región.
Avisó previamente a los grupos parroquiales que, al escuchar las campanas, encendieran el Cirio Pascual y oraran por la paz. La transmisión en vivo superó siete mil espectadores, y las imágenes del sacerdote en lo alto, sosteniendo el Santísimo, se hicieron virales en redes sociales.
“Estamos transmitiendo en este momento porque no podemos celebrar la Eucaristía: toda la gente está atrincherada en su casa, resguardándose ante el peligro inminente”, explicó.
“Hoy es domingo, día del Señor; día de salir a Misa, de ir, compartir, pasear. Pero hoy se ve una tensa calma por todas partes, porque la gente tiene miedo, y no es para menos. Ya sabemos que con la delincuencia organizada —a la que ahora le han dado un golpe muy duro— no se juega.”
Desde la altura, con el Santísimo alzado y las campanas resonando, el sacerdote se refirió a la batalla espiritual que percibe detrás de la violencia: “De veras, que el diablo da patadas de ahogado porque sabe que ya no puede vencer.”
Su gesto no fue un acto de desesperación, sino de fe y de súplica. “Por eso quise venir aquí arriba y darles la bendición; que se escuchen las campanas. Que no las confundan con llamadas a Misa: no son llamadas a Misa, es un llamado a volver a Dios de corazón.”
Junto al padre Martínez Navarro, todos entonaron el himno Tú reinarás mientras bendecían la ciudad con el Santísimo. “Señor Jesús, te hemos traído hasta aquí, a lo más alto, para que todos los que sean atraídos hacia ti encuentren la salvación. Señor, hoy elevamos a ti nuestro clamor, pidiéndote por la paz en nuestro pueblo, por el cese de la violencia. No pudimos salir a celebrar la Eucaristía como cada domingo, pero tú, Señor, nunca te olvidas de nosotros”, rezaron en voz alta.
Una bendición que cruzó fronteras
Las imágenes del sacerdote con el Santísimo, elevándolo entre el humo y el silencio de una ciudad herida, se viralizaron en cuestión de horas. Muchos católicos en México y otros países vieron en su gesto un acto profético, una señal de esperanza frente al miedo.
“Es un recordatorio de que Cristo reina incluso en medio del caos”, comentaron usuarios en redes. Otros aseguraron haber seguido en oración desde sus hogares cuando escucharon las campanas sonar.
Mientras tanto, las autoridades siguen intentando controlar los brotes de violencia en varias zonas del estado. Sin embargo, en medio de la confusión, el gesto del padre Ricardo López Díaz quedó grabado como un testimonio de fe inquebrantable: una bendición lanzada al viento sobre un país herido, con la certeza de que, como él mismo dijo, “Cristo ya ha vencido al demonio”.
Con información de Religión en Libertad





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