La 55ª Semana Nacional para Institutos de Vida Consagrada reunió en Madrid a centenares de religiosos para pensar el asunto, también en tiempos de crisis: en diez años, España ha perdido prácticamente la mitad de sus consagrados.

Foto: Confidencial Digital
Redacción (10/04/2026 07:31, Gaudium Press) La 55ª Semana Nacional para Institutos de Vida Consagrada reunió en Madrid a centenares de religiosos, para reflexionar, y, hay que decir, hacer frente a una crisis sin precedentes: en diez años, España ha perdido prácticamente la mitad de sus consagrados.
En 2013, los institutos religiosos y sociedades de vida apostólica adscritos a la Conferencia Española de Religiosos agrupaban a 57.986 miembros. En 2023, esa cifra había caído a 32.531 —24.740 religiosas y 7.791 religiosos—, distribuidos en 4.111 comunidades. La pérdida neta supera los 25.000 consagrados en apenas dos lustros.
El flujo de entrada no compensa las salidas. En 2022 se contabilizaban apenas 1.279 personas en formación religiosa entre novicios y religiosos de votos temporales, una cifra que no alcanza a compensar ni las muertes ni las salidas de la vida consagrada.
La pirámide demográfica, al revés
La 55ª Semana Nacional para Institutos de Vida Consagrada, inaugurada el 8 de abril en Madrid bajo el lema “Afrontar la reducción. Caminando y habitando en el desierto”, fue organizada por el Instituto Teológico de Vida Religiosa (ITVR), obra de los Misioneros Claretianos. El encuentro reunió a centenares de religiosos y religiosas en formato presencial y online.
Hoy, la mayor parte de los consagrados en activo en Europa supera la edad de jubilación. En muchas congregaciones, la pirámide demográfica está completamente invertida: la franja más numerosa corresponde a quienes rondan los 80 años. Han sido testigos de la progresiva desaparición de noviciados, del abandono de la vida religiosa por parte de algunos miembros y del debilitamiento de proyectos que en otro tiempo parecían sólidos.
La propia convocatoria del ITVR lo describe con precisión: “La vida consagrada en el mundo occidental se ve aquejada hoy por malestares diversos, entre los que destaca la progresiva reducción de sus miembros y actividades. Esta situación es constatable desde hace varias décadas y está estrechamente relacionada con la crisis de las comunidades de fe y el invierno vocacional que experimentan las Iglesias en nuestras latitudes.”
El contexto social que lo explica
Los datos de práctica religiosa en España iluminan el trasfondo. Según el barómetro del CIS de abril de 2025, solo el 18,7% de los españoles se declara católico practicante, frente al 70% de adultos que cumplía regularmente el precepto dominical en 1973. Entre los jóvenes de 18 a 24 años, el 58,4% se reconoce actualmente como no creyente, ateo o agnóstico, mientras que apenas el 34,2% dice ser católico.
El porcentaje de bebés bautizados y de niños que realizan la Primera Comunión es ya inferior al 50%, con tendencia a la baja, en contraste radical con el 99,4% de españoles bautizados que registraba el Anuario Pontificio en 1971.
“Nos estamos quedando en los huesos”
Antonio Bellella, director del ITVR, resumió el diagnóstico con una frase que recorrió la inauguración: “Nos estamos quedando en los huesos.” La evolución descrita por Bellella abarca todos los ámbitos de la vida consagrada: la fe, la vocación, la misión y la fraternidad.
Entre los factores que explican el declive se identifican el ambiente social más secularizado, la baja natalidad —que lleva a las familias a ver como una pérdida que un hijo abrace la vida consagrada—, la crisis de compromiso a largo plazo, el abandono de la vida religiosa por parte de algunos miembros y la pérdida de credibilidad institucional vinculada a los casos de abusos.
Obras sociales y educativas, en riesgo
La Conferencia Episcopal Española y las principales congregaciones han alertado sobre las consecuencias del declive, que pone en riesgo la sostenibilidad de muchas obras sociales y educativas impulsadas por comunidades religiosas. El fenómeno no es exclusivo de España, pero el caso español es uno de los más acentuados de Europa, especialmente por la velocidad con que se ha producido el descenso.
La reducción drástica de efectivos ya obliga a muchas congregaciones a replantear su presencia: “Ya no podemos estar en todos los sitios ni animar como antes. Tampoco podemos parcializar las comunidades y perder la vida en común. Habrá que dejar unas obras, contribuir en otras sin tanto protagonismo.”
En la actualidad, los 403 institutos religiosos y sociedades de vida apostólica adscritos a la CONFER mantienen presencia activa en campos como la educación, la sanidad y la asistencia social, además de los 690 monasterios de vida contemplativa que agrupan a 7.449 monjas y monjes de clausura.
El obispo de León y también misionero claretino, Mons. Luis Ángel de las Heras, presidente de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada, deseó ofrecer en su homilía de apertura un mensaje de esperanza: “La Iglesia necesita una vida consagrada menos preocupada por contar casas, religiosos y obras, y más decidida a aprender el seguimiento de Cristo aunque llevemos paso lento y bastón”. El Obispo agradeció al ITVR la creación de estos espacios de discernimiento y comunión e invitó a las comunidades a vivir esta etapa sin prisas ni nostalgias, con hondura espiritual y fidelidad a su carisma.
Con información de diversas fuentes.





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