martes, 31 de marzo de 2026
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Ya está todo arreglado: pero lo que pasó con el Cardenal Pizzaballa en Jerusalén mostró muchas cosas

Ya hay acuerdo para las ceremonias de pascua y semana santa. Pero lo ocurrido permitió ver los cables eléctricos con más claridad.

Cardinal Pierbattista Pizzaballa visits the Latin Patriarchate School in Marka Amman Jordan

Cardenal Pizzaballa – Foto: Wikipedia

(31/03/2026 11:47, Gaudium Press) Ya pasó el chaparrón, terminó la mésentente, el desentendimiento entre el Cardenal Pizzaballa y las autoridades israelíes, que en su momento impidieron que el purpurado celebrase la eucaristía del Domingo de Ramos en la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén, hecho inédito en siglos, causando un revuelo mundial.

La noticia hoy es que el Patriarca Latino e Israel han suscrito un acuerdo que permitirá la celebración de las liturgias de Semana Santa y Pascua, en un formato que ambas partes califican de “simbólico y limitado” debido a la guerra con Irán.

Ahora las sonrisas abundan, Deo gratias, tanto en rostro del purpurado, como en las autoridades de policía, quienes posaron contentos ante las cámaras para inmortalizar el arreglo.

“Siguiendo un productivo encuentro entre la Policía de Israel y el Cardenal Latino Católico Pierbattista Pizzaballa, un marco mutuo ha sido establecido para las próximas ceremonias de Pascua”, reza un tweet posteado en la cuenta X de la policía.

Por su parte el Patriarcado Latino emitió ayer comunicado, en el que declaraba que agradecía “a Su Excelencia el Sr. Isaac Herzog, Presidente del Estado de Israel, por su pronta atención y su valiosa intervención. Hacemos extensivo asimismo nuestro reconocimiento a los Jefes de Estado y responsables que actuaron con celeridad para transmitir sus firmes posiciones, muchos de los cuales se dirigieron personalmente a nosotros para manifestar su cercanía y su apoyo”.

Sin embargo, el ambiente alegre y los acuerdos alcanzados, no impiden sino que incluso favorecen hacer un balance de lo ocurrido.

Lo primero, sería decir que ciertamente Israel nunca imaginó la magnitud de la repercusión negativa ante el hecho, y tal vez el propio Cardenal Pizzaballa tampoco, porque como diversos medios registraron, la reacción diplomática fue casi sin precedentes:

El ministro de exteriores italiano convocó al embajador de Israel en Roma, y la propia presidenta del Consejo de Ministros expresó su molestia; el presidente francés habló de una “multiplicación de violaciones del statu quo en Jerusalén”; el gobierno español también hizo público el descontento. Más sorpresivas aún, si se puede, fueron las declaraciones del embajador americano en Israel, quien habló de una desafortunada extralimitación. Junto a estas voces, fuertes y diplomáticas, personalidades de no menor nivel hablaron incluso de una persecución a los cristianos de Oriente.

La avalancha hizo que rápidamente el primer ministro Netanyahu negase cualquier animosidad contra los cristianos, y garantizase pleno e inmediato acceso a la iglesia del Santo Sepulcro. Por su parte el presidente Herzog, a quien ya vimos, el Cardenal Pizzaballa agradeció personalmente sus gestos, expresó de forma pública su “profundo pesar” por lo ocurrido.

Entonces, la primera constatación sería, que el mundo occidental y en muchos lugares aún cristiano, sigue teniendo un ojo religioso en Jerusalén. Tal vez por no compartir la fe cristiana, los líderes judíos no tenían eso tan claro. Pero seguramente ya tomaron nota, en momentos en que no pueden darse el lujo de sumar animadversiones.

La segunda constatación, es que los hechos si no terminaron con heridas abiertas, ciertamente dejaron la ‘piel sensible’: el mundo cristiano estará de ahora en adelante más atento a cómo tratan en Israel a los cristianos, a los ‘índígenas’ y a los visitantes.

La tercera constatación es que si ya la voz del Cardenal Pizzaballa y demás autoridades como el Custodio tenían amplia resonancia, ahora más: el Cardenal sabe que sus palabras pueden tener repercusiones planetarias rápidas, y eso ciertamente lo hará ser muy precavido. Pero al mismo tiempo, el sabe que podrá usar de ese altoparlante renovado cuando su conciencia y la defensa de los derechos de los cristianos lo exija.

Lo que hubo fueron descargas eléctricas de alto voltaje, rápidas, amplias y que ya cesaron. Pero los electrones de los cables aún se mueven.

Por Carlos Castro

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