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Heroico niño italiano de 12 años de edad fue declarado Venerable por el Papa Francisco
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10 de Noviembre de 2014 / 0 Comentarios
 
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Ciudad del Vaticano (Lunes, 10-11-2014, Gaudium Press) El Papa Francisco aprobó el avance de ocho procesos de beatificación que incluyen el del ahora Venerable Silvio Dissegna, a quien se le reconoció el ejercicio de las virtudes cristianas en grado heroico, a pesar de tener tan solo 12 años de edad en el momento de su muerte en 1979. La ejemplar entrega del niño en medio de su dura enfermedad y su extraordinaria devoción, particularmente expresada en el rezo del Santo Rosario, son el principal sustento de su fama de santidad.

VENERABLE SILVIO DISSEGNA GAUDIUM PRESS.jpg
Fotografía del Venerable Silvio Dissegna expuesta durante la reunión de amigos del Proceso de Beatificación en 2013. Foto: Silviodissegna.org
La aprobación fue otorgada durante una audiencia del Santo Padre con el Cardenal Angelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, el pasado 07 de noviembre. El Venerable Silvio vivió una infancia normal durante los primeros diez años de su vida, antes de que presentara dolores en las piernas, síntoma de un cáncer en los huesos. Con apenas once años de edad, el pequeño se aferró al Santo Rosario y no dejaba de portarlo día y noche. "Tengo muchas cosas que decir a Jesús y la Virgen María", afirmaba, y ofrecía sus padecimientos por la conversión de los pecadores y el éxito del apostolado de sacerdotes y misioneros. También que un sacerdote le llevara la Sagrada Comunión todos los días.

Un pequeño niño, un gran heroísmo

En medio de su tratamiento se esforzaba por vivir decididamente su testimonio cristiano, como lo hizo durante su estancia en un hospital en París, donde se propuso rezar para reparar por cada una de las malas palabras que decía uno de los pacientes en el lugar. Preocupado por este pecado le confió a su padre: "Papá, no voy a ser capaz de reparar aquí en París con el mismo número de Avemarías todas las maldiciones que este hombre dice contra el Señor y la Señora: Tendré más que decir más cuando vuelva a Italia". La conversión de los demás fue su mayor preocupación, superando la de sus propias y notables dolencias.

Por su ya evidente testimonio de santidad, un allegado quiso grabar un mensaje suyo que pudiera ser reproducido en la radio para beneficio espiritual de las personas, pero el niño se opuso. "Yo no tengo nada que decir, por favor", respondió. "Y luego la emisión del mensaje sirve sólo a Italia, pero si digo un Ave María en mi habitación se utiliza en todo el mundo". Esta inusual claridad de pensamiento se mostró en conmovedoras expresiones en las que se evidencia la forma como vivió su padecimiento en un sentido sobrenatural. "Mamá, estoy en el camino al calvario", afirmó al acercarse la etapa terminal de su enfermedad, "pero después de eso, aún queda la Crucifixión. Mamá, prepárate".

En el ápice de su sufrimiento, cuando el cáncer había roto su pierna izquierda, le causó heridas en todo el cuerpo y perdió el sentido de la vista y parte del oído, aún persistía sin quejarse, manteniendo una única exigencia: "Quiero recibir la Sagrada Comunión todos los días. Necesito a Jesús todos los días, lo que presenta una gran cantidad de fuerza para mí y para ti, mamá y papá". El Venerable Silvio murió el 24 de septiembre de 1979, tras haber recibido por tercera vez la Unción de los Enfermos y de forma apasible al caer la noche. Decenas de sacerdotes y numerosos fieles acudieron a su funeral, dando testimonio de una ya fuerte fama de santidad.

Junto al Venerable Silvio, se reconocieron las virtudes heroicas de Marthe Louise Robin, seglar, mística, portadora de los estigmas y fundadora de las Foyers de Charité; de Mons. Maximiliano Francisco Valdés Subercaseaux, primer Obispo de Osorno, Chile; del Abad Hildebrand Gregori, Fundador de la Congregación de las hermanas Benedictinas Reparadoras del Sagrado Rostro de Nuestro Señor Jesucristo; del sacerdote jesuita P. Giovanni Sullivan; del P. Pelagio Saúter, sacerdote misionero redentorista; y de la seglar Jeanne Mance, Fundadora del Hospital - Hotel Dieu en Montreal, Canadá.

Con información de Radio Vaticano y Silviodissegna.org.

 

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Heroico niño italiano de 12 años de edad fue declarado Venerable por el Papa Francisco

Ciudad del Vaticano (Lunes, 10-11-2014, Gaudium Press) El Papa Francisco aprobó el avance de ocho procesos de beatificación que incluyen el del ahora Venerable Silvio Dissegna, a quien se le reconoció el ejercicio de las virtudes cristianas en grado heroico, a pesar de tener tan solo 12 años de edad en el momento de su muerte en 1979. La ejemplar entrega del niño en medio de su dura enfermedad y su extraordinaria devoción, particularmente expresada en el rezo del Santo Rosario, son el principal sustento de su fama de santidad.

VENERABLE SILVIO DISSEGNA GAUDIUM PRESS.jpg
Fotografía del Venerable Silvio Dissegna expuesta durante la reunión de amigos del Proceso de Beatificación en 2013. Foto: Silviodissegna.org
La aprobación fue otorgada durante una audiencia del Santo Padre con el Cardenal Angelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, el pasado 07 de noviembre. El Venerable Silvio vivió una infancia normal durante los primeros diez años de su vida, antes de que presentara dolores en las piernas, síntoma de un cáncer en los huesos. Con apenas once años de edad, el pequeño se aferró al Santo Rosario y no dejaba de portarlo día y noche. "Tengo muchas cosas que decir a Jesús y la Virgen María", afirmaba, y ofrecía sus padecimientos por la conversión de los pecadores y el éxito del apostolado de sacerdotes y misioneros. También que un sacerdote le llevara la Sagrada Comunión todos los días.

Un pequeño niño, un gran heroísmo

En medio de su tratamiento se esforzaba por vivir decididamente su testimonio cristiano, como lo hizo durante su estancia en un hospital en París, donde se propuso rezar para reparar por cada una de las malas palabras que decía uno de los pacientes en el lugar. Preocupado por este pecado le confió a su padre: "Papá, no voy a ser capaz de reparar aquí en París con el mismo número de Avemarías todas las maldiciones que este hombre dice contra el Señor y la Señora: Tendré más que decir más cuando vuelva a Italia". La conversión de los demás fue su mayor preocupación, superando la de sus propias y notables dolencias.

Por su ya evidente testimonio de santidad, un allegado quiso grabar un mensaje suyo que pudiera ser reproducido en la radio para beneficio espiritual de las personas, pero el niño se opuso. "Yo no tengo nada que decir, por favor", respondió. "Y luego la emisión del mensaje sirve sólo a Italia, pero si digo un Ave María en mi habitación se utiliza en todo el mundo". Esta inusual claridad de pensamiento se mostró en conmovedoras expresiones en las que se evidencia la forma como vivió su padecimiento en un sentido sobrenatural. "Mamá, estoy en el camino al calvario", afirmó al acercarse la etapa terminal de su enfermedad, "pero después de eso, aún queda la Crucifixión. Mamá, prepárate".

En el ápice de su sufrimiento, cuando el cáncer había roto su pierna izquierda, le causó heridas en todo el cuerpo y perdió el sentido de la vista y parte del oído, aún persistía sin quejarse, manteniendo una única exigencia: "Quiero recibir la Sagrada Comunión todos los días. Necesito a Jesús todos los días, lo que presenta una gran cantidad de fuerza para mí y para ti, mamá y papá". El Venerable Silvio murió el 24 de septiembre de 1979, tras haber recibido por tercera vez la Unción de los Enfermos y de forma apasible al caer la noche. Decenas de sacerdotes y numerosos fieles acudieron a su funeral, dando testimonio de una ya fuerte fama de santidad.

Junto al Venerable Silvio, se reconocieron las virtudes heroicas de Marthe Louise Robin, seglar, mística, portadora de los estigmas y fundadora de las Foyers de Charité; de Mons. Maximiliano Francisco Valdés Subercaseaux, primer Obispo de Osorno, Chile; del Abad Hildebrand Gregori, Fundador de la Congregación de las hermanas Benedictinas Reparadoras del Sagrado Rostro de Nuestro Señor Jesucristo; del sacerdote jesuita P. Giovanni Sullivan; del P. Pelagio Saúter, sacerdote misionero redentorista; y de la seglar Jeanne Mance, Fundadora del Hospital - Hotel Dieu en Montreal, Canadá.

Con información de Radio Vaticano y Silviodissegna.org.

 


 

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