Formó a generaciones de clérigos anglicanos en Oxford y durante cuatro décadas buscó respuestas dentro de su Iglesia. Al final, Robin Ward encontró su destino en Roma.

Foto: X @CanonRobinWard
Redacción (20/02/2026 11:46, Gaudium Press) Robin Ward, canónigo anglicano y estudioso de patrística que dirigió durante casi dos décadas el principal colegio teológico de la Iglesia de Inglaterra (anglicanos) en Oxford, ha sido recibido en la Iglesia católica, convirtiéndose en el último caso de alta relevancia en una serie de conversiones que ha acelerado su ritmo en los últimos años.
Ward, de 60 años, anunció el pasado 14 de febrero en redes sociales que había sido recibido en la Iglesia en la Abadía Benedictina de San Miguel de Farnborough, de la mano de su abad, el benedictino dom Cuthbert Brogan. Así lo recoge Edward Pentin en el National Catholic Register, medio que obtuvo declaraciones directas del propio Ward días después.
Un camino de cuatro décadas
«Signo te signo crucis, et confirmo te chrismate salutis: con nueve palabras, recibí el sello del Espíritu Santo en el sacramento de la confirmación y el sello que completa un viaje que comencé hace unos 40 años en la ciudad de Oxford, donde he pasado la mayor parte de mi vida adulta», declaró Ward al Register el pasado 18 de febrero.
El canónigo subrayó haber recibido el apoyo de numerosas personas que llevaban años rezando por él, y afirmó que se alegra «sin arrepentimiento ni vacilación» de encontrarse en este momento de su vida. Tomó como nombre de confirmación el de John Henry, en homenaje a san John Henry Newman, figura central en su trayectoria intelectual y espiritual.
Ward estudió inglés medieval en el Colegio Magdalen de Oxford antes de formarse como vicario en el propio St. Stephen’s House entre 1988 y 1991. Posteriormente obtuvo un doctorado en el King’s College de Londres con una tesis sobre el cisma de Antioquía en el siglo IV. Ordenado en la Iglesia de Inglaterra en 1992, ejerció en diversas parroquias y capellanías. En 2004 fue nombrado canónigo honorario de la Catedral de Rochester y representó a esa diócesis en el Sínodo General, el órgano de gobierno de la Iglesia de Inglaterra. Fue designado director de St. Stephen’s House en 2006, cargo que ocupó durante 19 años hasta su renuncia el año pasado.
El peso simbólico de St. Stephen’s House
Conocido coloquialmente como «Staggers», St. Stephen’s House ha desempeñado un papel singular en la historia del anglicanismo. Fundado en 1876, es, según Gavin Ashenden, también un destacado ex anglicano recibido en la Iglesia en 2019, «el último colegio teológico que representa las aspiraciones del Movimiento de Oxford del siglo XIX». Ese movimiento, también denominado Tractariano, buscó recuperar la continuidad entre el anglicanismo y la Iglesia católica, y propició algunas de las conversiones más célebres de la historia, entre ellas la del propio Newman.
Ward reconoció haber sido criado en la tradición del anglicanismo de «baja iglesia», una forma de práctica que, según sus propias palabras, «apenas existe ya». Fue durante sus años de estudio en Oxford, en el mismo colegio donde enseñó C.S. Lewis, donde descubrió el mundo del anglocatolicismo y quedó fascinado por esa «fusión del siglo XIX entre teología y ritualismo romántico».
Sin embargo, mientras enseñaba en St. Stephen’s House y transmitía la teología que más le había inspirado, fue percibiendo cómo «una serie de desarrollos parecían oscurecer lo que más apreciaba». Señaló que dirigir un seminario implica, en términos simples, proponer a los alumnos tres preguntas fundamentales: «¿Quién es Jesucristo? ¿Qué es un sacerdote? ¿Qué es la Iglesia?». La respuesta a esta última, explicó, se fue volviendo «cada vez menos satisfactoria», algo que se hizo evidente no solo para él, sino también para sus alumnos, pasados y presentes.
La presencia de Newman y la vida católica en Oxford
Otro factor determinante en su recorrido fue la «cercanía con la energía y la caridad de la vida católica en Oxford»: los dominicos de Blackfriars, los jesuitas de Campion Hall y los oratorianos de San Aloysius. Ward destacó asimismo la «presencia constante» de Newman en su vida intelectual. Cuando Newman comenzó a ser redescubierto en los años ochenta, era todavía, en palabras de Ward, «alguien a quien no se le había hecho justicia», pero hoy es reconocido ampliamente, tal como había previsto el teólogo jesuita del siglo XX Erich Przywara, como «un maestro para nuestra época, como Agustín lo fue para la Antigüedad y Tomás de Aquino para la Edad Media».
«A medida que hemos aprendido a comprenderle mejor, he aprendido a ver a través de su carisma distintivo, tan cercano al Oxford que he conocido y amado durante tanto tiempo, el camino hacia el Único Rebaño del Redentor», declaró Ward.
De cara al futuro, citó un verso del himno Lead, Kindly Light del propio Newman para expresar su disposición ante la nueva etapa: «Ahora necesito aprender a vivir dentro del hogar y confiar en la providencia de Dios para la obra y la vocación que tiene pensada para mí: Un paso es suficiente para mí».
Una tendencia en ascenso
La recepción de Ward se suma a una serie de conversiones de alto perfil en la Iglesia de Inglaterra a lo largo de los últimos cinco años. Entre ellas figuran las de los antiguos obispos anglicanos monseñor Michael Nazir Ali, Jonathan Goodall, John Goddard, Peter Forster, Richard Pain y John Ford. Desde 1992, cerca de 700 clérigos y religiosos anglicanos en Gran Bretaña han sido recibidos en la Iglesia católica.
El fenómeno no se limita al clero. La semana pasada, el Oratorio de Oxford en la parroquia de San Aloysius, precisamente uno de los centros que Ward mencionó como relevante en su propio itinerario de fe, informó de que había recibido a más personas en la Iglesia en los dos primeros meses de 2026 que a lo largo de todo el año anterior. Según recoge el Catholic Herald, la vida sacramental de esa comunidad es particularmente intensa: los sacerdotes escuchan unas 1.200 confesiones al mes y celebran misa diariamente tanto en la forma ordinaria como en la extraordinaria del rito romano.
Ashenden, al valorar la recepción de Ward, señaló un «simbolismo de mayor calado» en este caso concreto, en tanto que Ward «representa a la última generación de anglocatólicos que sobrevivía dentro de la transformación progresista del anglicanismo». Su conversión, añadió, «será tomada sin duda como una señal para muchos de que este es el único camino de expresar una espiritualidad católica y un compromiso eclesial, ahora que la revolución modernista y feminista dentro del anglicanismo ha demostrado que ya no está dispuesta a comprometerse de ninguna manera significativa con quienes buscaban conservar un elemento de identidad y lealtad católicas».
Con información de Infocatólica





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