El Pontífice ha llegado. Y otro aire se respira.
Redacción (06/06/2026 10:44, Gaudium Press) Tras los discursos iniciales de la visita de León a España, el análisis de los medios, las redes y los opinadores (cada cuál según su opinión) se dirige preferiblemente y de forma un tanto ‘cuadrada’ hacia las palabras, en la bienvenida que le han dado los reyes y sus hijas en el Palacio Real de Madrid. Loas y críticas al discurso del Rey, loas y (menos) críticas al discurso del Pontífice.
Pero aunque algunos podrán objetar lo demasiado psicológico del apunte, creemos que la sola presencia de León es capital y ya ha traído otro aire al país ibérico, sumido por estos días y desde hace no pocos días, en agudas pugnas políticas cuyas raíces se extienden hasta las oficinas, los comedores familiares.
Lo primero es decir que León proyecta una imagen de sencillez, desde la altura petrina en la que sabe que vive. Él no está queriendo representar un papel, él es el papel, el Vicario de Cristo, pero camina por los corredores del palacio español, por las calles de honor y los homenajes, como quien sale devoto y tranquilo a rezar su rosario en los jardines vaticanos. Habla con la Reina, recibe sus confidencias, el saludo de las princesas, conversa con Felipe, como quien trata del clima, de las obras de arte, de si va bien. No es que él no sepa que es Papa; simplemente es como si hubiera nacido pastor y Papa.
Parecería que la sola presencia del Papa tendiese a desarmar los espíritus, las tensiones. Como que dan ganas de estar junto a él, no preparando un plan, sino conversando, contándole alguna preocupación, pidiéndole un consejo. Es el Papa, lleva la muceta roja y el anillo del Pescador, pero sobre todo es un buen ser humano. Es claro que en este primer impacto, ha colaborado de forma poderosa también un escenario, ritualidad y solemnidad, medio atemporal, que facilitan dejar el mundo en el closet para caminar hacia unos efluvios de nota celestial.
La expectativa y el entusiasmo por la llegada del Papa León ha sorprendido a tirios y troyanos, que por una semana se declaran, o se tienen que declarar en stand by.
Pero nadie se engaña: hasta el menor gesto de León será seguido y analizado con lupa y microscopio, en un país que representa para el catolicismo lo que representa, y cuya lengua hablan 400 millones de católicos en todo el mundo. La visita solo comienza, pero ya son cargas de profundidad globales.
En cualquier caso el lema del viaje es la clave: “Alzad la mirada”. El seguirá esa ruta. (SCM)
Los discursos del Pontífice pueden ser consultados en el link del Bollettino de la Sala Stampa.






Deje su Comentario