La comunidad católica de Palm Beach celebró la ordenación de su nuevo obispo, Mons. Manuel Rodríguez, primer pastor hispano de la diócesis.
Redacción (26/02/2026 11:06, Gaudium Press) Con una solemne ceremonia en la Catedral de San Ignacio de Loyola, la Diócesis de Palm Beach, en Florida, Estados Unidos, recibió con alegría a su nuevo pastor, Mons. Manuel de Jesús Rodríguez, sexto obispo en dirigir esta Iglesia particular y el primero de origen hispano.
La misa de ordenación y toma de posesión episcopal se celebró el 24 de febrero, con la presencia de numerosas autoridades eclesiásticas y fieles. Entre los concelebrantes destacaron Mons. Gerald Barbarito, quien deja el gobierno pastoral tras casi 23 años de servicio, el Cardenal Christophe Pierre y Mons. Thomas Wenski, quien presidió la Eucaristía.
También participaron el presidente de la Conferencia Episcopal de República Dominicana, Mons. Héctor R. Rodríguez, y el Obispo de Brooklyn, Mons. Robert J. Brennan, diócesis donde Mons. Rodríguez sirvió pastoralmente antes de su nombramiento episcopal.
Un nuevo pastor para una Iglesia en crecimiento
El Papa León XIV nombró al nuevo obispo el 19 de diciembre de 2025, tras aceptar la renuncia de Mons. Barbarito al cumplir el límite canónico de edad. Mons. Rodríguez, nacido en República Dominicana el 15 de enero de 1974, fue ordenado sacerdote el 3 de julio de 2004 y se incardinó en Brooklyn, Estados Unidos, el 29 de junio de 2012. Además de hablar español e inglés, domina el italiano y el francés.
Durante la ceremonia, el nuevo obispo conmovido, dirigió sus primeras palabras a los fieles, citando a San Agustín: “Con ustedes soy cristiano; para ustedes soy obispo”.
También expresó:“Ahora es mi vocación y mi solemne responsabilidad ser para ustedes, en esta Diócesis de Palm Beach, pastor y custodio de la fe que profesamos en común (…). Desde hoy y hasta que el Señor lo disponga, soy su obispo y ustedes son mi pueblo, unidos por la fe que compartimos”.
En su mensaje, Mons. Rodríguez agradeció a su predecesor, Mons. Barbarito, por “el amor con el que guió por más de dos décadas esta diócesis”, así como a los sacerdotes, diáconos y laicos que han contribuido con su crecimiento. “Ahora debemos seguir avanzando por ese mismo camino, sabiendo que Cristo Jesús, Amor de los amores, inspira y sostiene nuestro caminar. No podemos detenernos, porque somos el Cuerpo de Cristo aquí en Palm Beach”, afirmó.
Mons. Rodríguez recordó que, “la Iglesia como Madre y Maestra, nos enseña a leer los signos de los tiempos y a dialogar con la ciencia, con otras religiones y con los líderes sociales y políticos”. Sin embargo, insistió en que ese diálogo no debe hacernos olvidar el tesoro de nuestra fe, nuestros valores esenciales y la manera de comunicarlos a la luz de la Escritura, la Tradición y el Magisterio.
Asimismo, evocó las palabras de San Pablo a los cristianos de Éfeso: “Ya no son extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios”. Y añadió: “Como nos han recordado el Papa Francisco y el Papa León, en la Iglesia no hay extranjeros ni inmigrantes, sino hermanos”.
Modelo de comunión
El prelado destacó los frutos de la Iglesia en Estados Unidos, a la que calificó como “faro de luz y modelo de comunión”. Recordó figuras ejemplares que muestran la vitalidad del catolicismo en este país: “Es la Iglesia que permitió a un sacerdote nacido en Boston convertirse en obispo fundador en la República Dominicana y defensor valiente de la dignidad humana. Es la Iglesia que llevó al Padre Stanley Rother a servir al pueblo maya de Guatemala y a entregar su vida como mártir. Es la Iglesia en la que un joven sacerdote agustino de Chicago pudo convertirse en Sucesor de Pedro y primer Papa americano de la historia”.
Tambien vinculó su propia historia a esa continuidad de fe: “Y es la Iglesia en la que un muchacho nacido en Moca, formado en la escuela de Don Bosco y ordenado para servir en Brooklyn, hoy viene a servir como Obispo de Palm Beach”.
Un camino confiado a la Providencia
Finalmente, Mons. Rodríguez animó a toda la comunidad a caminar con esperanza y unidad:
“Comencemos este camino confiando en el Dios vivo que nos elige”, dijo, invitando a fortalecer la vida familiar, la solidaridad con los pobres, la defensa de la vida y la educación en la fe. “A creer en la belleza de formar familias cristianas sólidas en Delray Beach, Jupiter y Port St. Lucie; a alimentar a los pobres en Stuart y Vero Beach; a promover la solidaridad en Boca Ratón y Wellington; a defender la vida desde la concepción hasta la muerte natural; y a acompañar a nuestros niños y jóvenes en su crecimiento en la fe”.
Concluyó con una frase en la acción divina: “No sé con certeza cuál será el desenlace final de este camino ni cómo el Señor dispondrá los acontecimientos. Pero, en su Santo Nombre, comencemos”.
Con información de Aciprensa






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