Ankawa es un barrio predominantemente cristiano en Erbil, capital de la Región Autónoma del Kurdistán iraquí.

Foto: bishopwarda/ X
Redacción (05/03/2026 09:26, Gaudium Press) Un complejo de apartamentos construido por los Caballeros de Colón en Ankawa, suburbio de Erbil en el norte de Irak, fue alcanzado por un ataque con dron en la noche del 4 de marzo de 2026. El edificio, conocido como Blessed Michael McGivney Apartment Complex, es una instalación católica administrada por la Arquidiócesis Caldea de Erbil y sirve como vivienda para familias cristianas, muchas de ellas desplazadas por la violencia pasada en la región.
Según informes de Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN) y EWTN News, el ataque ocurrió alrededor de las 20:00 horas (hora local), sin causar víctimas fatales ni heridos graves. No se confirmaron daños estructurales extensos, pero el incidente generó alarma entre la comunidad cristiana local, ya vulnerable tras años de persecuciones por parte del Estado Islámico e inestabilidad regional.
El edificio había sido prácticamente evacuado días antes debido a su proximidad con el Aeropuerto Internacional de Erbil, que también había sufrido un ataque con dron el domingo, segundo día de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán.
El convento de las Hijas Caldeas de María Inmaculada, ubicado en las cercanías, también sufrió daños. No se reportaron víctimas en ninguno de los lugares.
Ankawa es un barrio predominantemente cristiano en Erbil, capital de la Región Autónoma del Kurdistán iraquí. El complejo residencial fue financiado y construido por los Caballeros de Colón —una orden católica estadounidense dedicada a obras de caridad— en colaboración con la Arquidiócesis local, con el objetivo de ofrecer vivienda digna y segura a familias cristianas iraquíes, especialmente las que regresaron tras huir de Mosul y la Llanura de Nínive durante el genocidio perpetrado por el ISIS en 2014.
El ataque se produce en medio de una escalada de tensiones en Oriente Medio, marcada por represalias con drones y misiles entre Irán, grupos militantes pro-iraníes en Irak y fuerzas estadounidenses e israelíes. Aunque la mayoría de esos ataques ha tenido como objetivo instalaciones militares o estratégicas, el incidente en el complejo católico pone de relieve el riesgo de que civiles y minorías religiosas resulten afectados de manera colateral o intencional.
La Arquidiócesis Caldea de Erbil, liderada por el arzobispo Bashar Matti Warda, condenó el ataque y destacó que el edificio es un símbolo de esperanza y reconstrucción para la comunidad cristiana iraquí, cuya población ha caído drásticamente en las últimas décadas a causa de guerras, terrorismo y discriminación.
La arquidiócesis pidió a los cristianos de todo el mundo que “recuerden y recen por las muchas personas marginadas en Irak, incluida la pequeña y aún amenazada minoría cristiana que lucha por permanecer en su tierra natal”.
El arzobispo Bashar Warda escribió en X: “Dos drones golpearon nuestro convento caldeo y nuestro edificio de apartamentos en el barrio cristiano de Ankawa. Este último fue financiado por la Orden de los Caballeros de Colón para alojar a las personas desplazadas por el ISIS. Doce años después, más desplazamientos y daños colaterales. El ciclo de violencia se vuelve cada vez más corto.”






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