El Cardenal alemán ha concedido amplia entrevista a Galt Media: nuevos totalitarismos, neo-paganismo, ‘Epstein files’, varios otros temas.

Foto: Screenshot Youtube
Redacción (06/03/2026 11:40, Gaudium Press) Amplia entrevista, de más de 40 minutos, ha concedido el Cardenal Gerhard Müller, prefecto emérito de Doctrina de la Fe, al periodista Francesco Borgonovo, para Galt Media.
De este encuentro resaltamos algunos apartes:
Al preguntarle sobre las diferencias entre el anterior y el actual pontificado, el purpurado alemán ha dicho que “el Papa Francisco es venido de América Latina, con su propio estilo más pastoral, político” y que el Papa Prevost es “alguien que vive en la línea del gran teólogo, Padre de la Iglesia, San Agustín”, algo que se siente en el cristocentrismo de sus homilías, en “la visión de la trascendencia”. Destaca también el Cardenal Müller que el actual Papa esté realizando las audiencias generales sobre el Concilio Vaticano II, la constitución Dei Verbum, con lo que da prelación “a los temas teológicos, pastorales, sobre estos temas de la inmigración u otras cosas de la dimensión social y más en esta dirección hacia Dios, la dimensión de Dios, porque estamos convencidos que el hombre sin Dios no puede vivir”. “Había necesidad de esto, había necesidad de reponer a Cristo en el centro de la Iglesia, Cristo siempre es el centro”.
Destacó el Cardenal Müller que el sucesor de Pedro no es “un objetivo de las fotos y del populismo, sino que el Papa es el primer testimonio de la verdad de que Cristo es el único Salvador y que la Iglesia no es una organización humanitaria con dimensión social, caritativa. La Iglesia en Cristo [es] el sacramento universal de salvación, que Dios ha realizado en Jesucristo y presente en el Espíritu Santo, en los sacramentos de la Iglesia, en nuestras homilías, en la confesión de la fe”. Y que todo hombre no es un producto de una evolución ciega, sino que está llamado a “convertirse en hijos e hijas de Dios y templos del Espíritu Santo”.
Estas verdades pueden ser incómodas para el mundo de hoy, pero es que “el mundo de hoy es el resultado del gran proceso de la secularización, de la inmanentización a partir del iluminismo”, y el mundo ha ido negando progresivamente a Dios, “nuestro único amigo que tenemos en el mundo, nuestro Creador y Redentor”.
Nuevos totalitarismos
El Cardenal apunta a un fenómeno de re-divinización del mundo, ‘divinización’ que es característica del paganismo. Por el contrario, el cristianismo “introdujo en el mundo una de-divinización del mundo”, el mundo no es divino. “El mundo es una creación, el hombre es una criatura de Dios, solo Dios es Dios. Este Dios, nuestro Dios nos hace libres. Y estos hombres, estos dioses del mundo nos hacen esclavos, como ha dicho San Pablo”. El purpurado también habló de una divinización actual del Estado, “somos casi súbditos de los funcionarios políticos”, dijo, para luego afirmar que estamos “retornado a una política del poder del imperialismo, Rusia, China, también América, pero América, gracias a Dios, ahora regresan un poco a los valores cristianos”.
El purpurado incluye dentro de estas tendencias hoy de divinización del Estado, totalitarias, leyes como las que quieren controlar los servicios digitales tipo Digital Services Act, algo que para él “es contra la democracia. El Estado no tiene el derecho de controlar los contactos privados de los hombres, pues la policía puede entrar en una casa solo cuando se es un sospechoso de un crimen y no cuando uno ha dicho cualquier cosa inteligente o no inteligente para un político”.
Epstein files
El periodista pregunta al Cardenal si él se sorprendió con las dimensiones de lo que está revelado en los Epstein files , a lo que el purpurado responde que para él “la clase media es la columna de la sociedad”, y que “esta clase que se separa del pueblo viven en el lujo. Cuando uno tiene más dinero, está bien, pero se debe invertir en el futuro, en la sociedad y no vivir en el super lujo”. Personas que así viven pueden pensar “de estar más allá de las leyes, de la moral, ridiculizan de la moral cristiana, y estos son los efectos, ¿no?”
Cómo debe ser la reacción de la Iglesia
Ante este panorama, ¿cómo debe reaccionar la Iglesia? “Nosotros cristianos debemos orientarnos por la palabra de Dios, la Biblia, los grandes autores, Padres de la Iglesia y la gran teología del Medioevo, del hoy, estos autores como John Henry Newman, el Papa Benedicto XVI, grandes intelectuales, pero también profundamente creyentes que predican, que son en contacto vivo con Dios; ellos pueden darnos orientación para el futuro, y la Iglesia no debe dejarse reducir a una organización meramente humana. Por otra parte no somos un círculo reservado solo para algunos super-cristianos. Somos un cuerpo mixto entre santos y pecadores; en la red de Cristo hay tantos peces de tantas categorías, y nos debemos encontrar con los hombres como son y no como si fueran ideales”.
El Cardenal Müller re-propone la visión humana-cristiana del hombre, según lo expresado en la constitución Gaudium et Spes: “la vocación divina del hombre, convertirse en hijo de Dios. Al final esperamos después de nuestra muerte no la nada, sino la visión de Dios, la vida eterna, la felicidad eterna. Pero también aquí en nuestra vida, cada uno tiene su misión, su propio carisma, su talento que debe desarrollar para promover la sociedad, tener su profesión, la industria, también la pedagogía, es necesaria esta responsabilidad por las futuras generaciones. Por esto tenemos necesidad de buenas escuelas, buenas universidades, todas estas instituciones con personas competentes y esta es la responsabilidad que también nosotros tenemos como cristianos, también los pastores de la Iglesia, por el futuro también inmanente de la sociedad, de los hombres de la Iglesia, pero siempre en esta apertura hacia la trascendencia”.
El obispo es pastor antes que nada
El purpurado se refiere una polémica reciente, porque un obispo “ha hablado del referendum”. Entretanto, el Cardenal recuerdo que “los obispos nos dice el Concilio Vaticano II, tienen la primera responsabilidad por la pastoral, la evangelización, por los sacramentos. Pero también el Papa es una autoridad moral para el mundo, pero los obispos no se meten directamente en la política. El Concilio Vaticano II habla en la Gaudium et Spes no. 36 de una relativa autonomía de la realidad terrena, la economía, en la economía nosotros podemos aportar la doctrina social de la Iglesia, pero no podemos hacerlo directamente, no somos especialistas en la economía, ¿no?”
Y continúa: “Ese no ha estudiado esto para el mundo de las finanzas, tampoco para la política y toda la ciencia. Cuando uno ha estudiado teología, yo también he sido profesor, pero no puedo hablar [de tú a tú] en su campo con un médico, en sus propias cosas, ni entender nada, pero no soy competente, no tengo una especialidad. Por eso la Iglesia se involucra con los cristianos que están presentes en la política, pero la Iglesia, el episcopado, los presbíteros, deben estar un poco distanciados, dejando que los laicos, los fieles creyentes, tomen sus propias decisiones u opiniones”.
Diferente “cuando se trata del aborto, no se trata de política, se trata de moralidad, ¿verdad?, algo que la política debe respetar, pero con la relación entre una empresa italiana y una francesa, el obispo, el párroco, no tiene nada que decir al respecto”.
Sobre el aborto, el Cardenal reafirma la posición de la Iglesia, y manifiesta que nadie, ni ningún organismo tiene “ningún derecho a decidir cuál vida es digna de sobrevivir y cuál no”. Comunistas o marxistas sustentan “esta antropología que dice que el Estado decide sobre la dignidad del hombre, pero nosotros decimos que la dignidad del hombre es coexistente con su existencia y nadie tiene el derecho de decidir sobre la vida del otro, hombre y sobre todo el embrión”. Pero todas estas posturas antivida son la consecuencia del alejamiento de Dios: “Cuando el hombre pierde a Dios se convierte en inhumano. No hay un humanismo sin Dios”.
La difícil situación de la teología en Alemania y otros lugares
Refiriéndose a la difícil situación que se vive en Alemania, pero no solo, de una revolución en el campo teológico, el Cardenal Müller afirma que “incluso en Alemania, en otros países, la teología, como institución y a nivel intelectual, ha perdido mucho al estar desconectada de la revelación, de la palabra de Dios. Se han introducido únicamente métodos sociológicos, psicológicos y pedagógicos. Esto convierte a la Iglesia en una organización como todas las demás, y nadie se siente llamado a dar su propia vida [a la Iglesia]. No, un teólogo no es un profesor cualquiera, sino también un pastor, un testigo de la verdad. En la reflexión teológica, en la reflexión científica, Santo Tomás de Aquino tomó como interlocutor al gran Aristóteles y a los demás filósofos que estudian el ser, la existencia humana, las profundas cuestiones existenciales, desde la ética, etc., pero cuando la teología se vuelve casi banal, a nadie le importa, incluso si la Iglesia solo se presenta como una organización benéfica, para qué un joven dedica su vida a la Iglesia. Solo puede ser sacerdote si está preparado o desea ser pastor como Jesús, entregando su vida a las ovejas, responsable de la salvación de las almas. Este es un ideal para un joven, pero no para convertirse en un simple funcionario de un sistema psicológico social, ¿verdad?”
El purpurado concluye su entrevista con la invitación a creer “aquellos que cree la Iglesia”, a vivir “en la imitación de Jesucristo. Estoy convencido que el cristianismo no es una cosa del pasado, sino una realidad del futuro”. Es el cristianismo el que permite “edificar la casa común de la humanidad”, no “estas ideologías del wokismo, del nacionalismo, del comunismo”.




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