lunes, 16 de marzo de 2026
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Cardenal Pietro Parolin: “El testimonio de San Francisco de Asís es una ‘terapia eficaz’”

Durante una Misa en la Basílica de San Francisco de Asís, el Secretario de Estado del Vaticano destacó que la vida del santo sigue ofreciendo un camino de humildad, pobreza y fraternidad para la humanidad actual

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Redacción (16/03/2026 17:49, Gaudium Press) El Secretario de Estado del Vaticano, el Cardenal Pietro Parolin, afirmó que el testimonio de San Francisco de Asís constituye una ‘terapia eficaz’ para un mundo dominado por el consumismo, la ansiedad y los conflictos”, al reflexionar sobre la vigencia espiritual del santo de Asís en el contexto actual.

El purpurado hizo esta afirmación durante la Santa Misa celebrada el domingo 15 de marzo en la Basílica de San Francisco de Asís, ubicada en la ciudad italiana de Asís. La celebración tuvo lugar en el marco de la ostensión extraordinaria de las reliquias del santo, un acontecimiento excepcional organizado con motivo del octavo centenario de su muerte.

Una ostensión extraordinaria en el aniversario de su muerte

La exposición pública de las reliquias de San Francisco constituye uno de los actos más significativos de las conmemoraciones previstas para recordar los 800 años de la muerte del fundador de la Orden Franciscana.

Las reliquias permanecerán expuestas hasta el 22 de marzo en la basílica que custodia su tumba, permitiendo a miles de peregrinos y fieles acercarse a venerar al santo que, ocho siglos después, continúa siendo una de las figuras espirituales más influyentes del cristianismo.

Durante su homilía, el Cardenal Parolin indico que la figura de San Francisco sigue ofreciendo una respuesta a muchas de las inquietudes que caracterizan la cultura contemporánea, marcada por el materialismo, la inseguridad interior y las tensiones sociales.

En este sentido, afirmó que su ejemplo puede convertirse en una verdadera ‘terapia eficaz’ para una humanidad que con frecuencia se deja arrastrar por el ritmo acelerado del consumismo y por la búsqueda constante de bienes materiales.

El misterio del atractivo de San Francisco

Para profundizar en la singularidad del santo, el Secretario de Estado recordó un episodio narrado en el célebre libro medieval de la Fioretti, una recopilación de relatos sobre la vida de San Francisco y sus primeros compañeros.

Según este relato, fray Masseo preguntó al santo por qué tantas personas lo seguían, lo escuchaban y obedecían con admiración, a pesar de que él no sobresalía por su apariencia física, su linaje noble ni por una formación intelectual particularmente destacada.

San Francisco respondió que ese fenómeno no se debía a cualidades humanas extraordinarias, sino al hecho de que Dios había fijado su mirada en él precisamente por su pequeñez y humildad.

A pesar de su sencillez, su vida y su testimonio llegaron a influir en la cultura de su tiempo. De hecho, su figura inspiró a dos de los mayores genios de la Edad Media, el pintor y arquitecto Giotto di Bondone y el poeta Dante Alighieri, quienes plasmaron en sus obras la espiritualidad humana del santo.

Un perfil humano y espiritual extraordinario

El Cardenal Parolin señaló que el verdadero secreto del magnetismo espiritual de San Francisco radica en su extraordinario perfil humano y espiritual, descrito por su primer biógrafo, Tomás de Celano.

Según esta antigua biografía, San Francisco se distinguía por ser de carácter manso, sereno y amable, prudente al aconsejar y fiel en las responsabilidades que asumía. A ello se sumaba un espíritu sobrio, contemplativo y centrado en Dios.

Estas cualidades, explicó el purpurado, permitieron que su figura se convirtiera en un punto de referencia espiritual no sólo para sus contemporáneos, sino también para generaciones posteriores.

En su reflexión, el Secretario de Estado del Vaticano destacó también tres rasgos fundamentales de la espiritualidad franciscana que continúan fascinando ocho siglos después, su perfecta alegría, su altísima pobreza y su fraternidad universal.

San Francisco enseñó que la verdadera alegría no depende de las circunstancias externas ni del éxito humano, sino de la unión con Dios y de la capacidad de aceptar con humildad y paciencia las dificultades de la vida.

Asimismo, su elección radical de la pobreza no fue simplemente una práctica ascética o una renuncia material, sino una forma concreta de identificarse plenamente con Cristo pobre y humilde.

Este estilo de vida lo llevó a desarrollar un sentido de fraternidad con toda la creación. San Francisco se sentía hermano de todos, de las personas, de los animales, de la naturaleza, del universo e incluso de la muerte, a la que llamaba hermana.

El Cántico de las criaturas y los tiempos de oscuridad

El Cardenal Parolin recordó también que uno de los textos más conocidos del santo, el Cántico de las criaturas, fue escrito en un momento particularmente difícil de su vida.

San Francisco lo compuso cuando se encontraba gravemente enfermo y en medio de un contexto social complejo, marcado por tensiones y conflictos.

Para el purpurado, este dato resulta especialmente significativo porque muestra cómo el santo fue capaz de cantar la belleza de la creación incluso en medio del sufrimiento y de la oscuridad.

De hecho, el cardenal señaló que la situación actual del mundo no es muy distinta de aquella época, al afirmar que hoy vivimos en un tiempo en el que las tinieblas de la guerra parecen oscurecer la luz de la esperanza.

Frente a estos desafíos, el Secretario de Estado del Vaticano invitó a redescubrir la espiritualidad franciscana como un camino concreto para recuperar la paz interior y la fraternidad entre los pueblos.

Según explicó, el mensaje de San Francisco continúa siendo actual porque propone una forma de vida centrada en la simplicidad, la humildad, la confianza en Dios y el amor universal.

Al concluir su homilía, el Cardenal Parolin animó a los fieles a elevar una oración para que Dios ilumine “las tinieblas del corazón” y conceda a la humanidad fe recta, esperanza cierta, caridad perfecta y profunda humildad.

De este modo, el purpurado invitó a mirar nuevamente al santo de Asís como un modelo espiritual capaz de ofrecer orientación en medio de las crisis del mundo contemporáneo y como un verdadero camino de reconciliación, paz y esperanza para la humanidad.

Con información de AciPrensa

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