El caso de una madre colombiana ha llamado la atención por su recuperación repentina, luego de meses de tratamiento sin éxito. La cirugía fue cancelada tras una evaluación médica que evidenció la ausencia de dolor y limitación.

Foto: Camino Católico
Redacción (20/03/2026 15:48, Gaudium Press) Una historia que desafía todo pronóstico médico ha comenzado a difundirse, la de Diana Romero, una joven madre colombiana que asegura haber sido sanada de una grave lesión en la muñeca tras encomendarse a Santa Gema Galgani.
Durante siete meses, Diana vivió una de las etapas más difíciles de su vida. Madre de dos niños pequeños y fisioterapeuta de profesión, una lesión en su muñeca izquierda la dejó prácticamente incapacitada para trabajar y realizar tareas cotidianas. La situación no solo afectó su vida laboral, sino también su dinámica familiar, obligándola a depender en gran medida de su esposo y de su entorno cercano.
Todo comenzó el 28 de julio de 2025, cuando, sosteniendo a su bebé en brazos, realizó un movimiento brusco para evitar que se cayera. Aunque logró proteger al niño, el dolor en su muñeca fue inmediato. En urgencias le diagnosticaron un esguince, pero con el paso de las semanas, lejos de mejorar, el dolor se intensificó.
Una resonancia posterior reveló un panorama mucho más complejo, Diana tenía un edema óseo y una rotura del fibrocartílago triangular, clasificada como Palmer tipo 2C. El diagnóstico era claro y requería cirugía.
A pesar de ello, Diana decidió buscar alternativas. Como fisioterapeuta, confiaba en los tratamientos conservadores y se sometió a un proceso intensivo que incluyó férula e innovadoras terapias de regeneración. Sin embargo, los resultados fueron desalentadores. La lesión no solo persistía, sino que había empeorado a un nivel Palmer 2E.
La operación fue programada para el 9 de marzo de 2026.
Miedo e incertidumbre
El diagnóstico médico llegó en medio de una tormenta personal. Diana enfrentaba no solo el temor de una cirugía que podía comprometer su carrera, sino también recuerdos traumáticos relacionados con la anestesia, una lesión adicional en el pie y la angustiante noticia del cáncer de su padre. A esto se sumaba la dificultad con su familia en Colombia y la de su esposo en Zaragoza, el postoperatorio con un niño de dos años se presentaba como un reto enorme.
En medio de esta situación, surgió la inquietud de ver la película sobre Santa Gema Galgani. Aunque inicialmente no pudo asistir, algo la impulsó a buscarla días después, descubriendo que aún estaba en cartelera. Finalmente, el 22 de febrero, asistió a la función.
El momento que lo cambió todo
Al finalizar la proyección, se realizó un coloquio con el equipo de la película. Allí se ofreció a los asistentes la oportunidad de venerar una reliquia de la santa.
Diana se acercó, conmovida. Tomó la reliquia y la colocó sobre la férula de su muñeca mientras repetía una oración: “Santa Gema, sáname. Santa Gema, sáname.”
En ese instante, el productor de la película le preguntó por su situación. Tras explicarle que sería operada en pocos días, él respondió: “-Bueno, entonces con la cirugía te sanarás.”
Pero Diana, con una gran convicción, contestó: “-Yo quiero que Santa Gema me sane.”
Lo que ocurrió después cambio su vida. Según relata, comenzó a sentir “un latido muy fuerte en el corazón, como una fuerza interior muy grande”.
Dos días después, tras haber permanecido en reposo por un cuadro gripal, Diana se retiró la férula para lavarse las manos. Fue entonces cuando notó la ausencia total de dolor. “De repente me di cuenta de algo sorprendente: no me dolía.”
Comenzó a mover la muñeca en todas las direcciones, probando cada movimiento que durante meses le había resultado imposible. “Comencé a mover la muñeca en todas las direcciones. Flexión, extensión, rotaciones… No sentía dolor.” Durante más de una hora y media, permaneció en estado de asombro, incapaz de comprender lo que estaba ocurriendo. “No dejaba de dar gracias sin parar a Jesús y a Santa Gema por lo que estaba viendo. Me sentía en shock.”
Confirmación médica y cancelación de la cirugía
Días después, el 3 de marzo, acudió a su cita con el cirujano, quien ya la había evaluado previamente. Tras examinarla, confirmó el resultado, su muñeca estaba estable, sin dolor y con movilidad completa.
La cirugía fue cancelada.
Para Diana, el impacto fue aún mayor por su formación profesional,“Como fisioterapeuta, aquello me impresionó muchísimo. Después de tantos meses con la mano inmovilizada, lo normal habría sido encontrar rigidez y limitación.” Sin embargo, no había rastro de ello.
Convencida de lo ocurrido, Diana no duda en atribuir su recuperación a la fe. “Para gloria de Dios, Jesús me ha sanado por intercesión de Santa Gema Galgani.”
Su testimonio concluye con una invitación directa a tener fe, “Dios hace posible lo imposible, y Él, como Padre, espera de nosotros que confiemos en Él.” “Cree en un Dios grande… y verás cosas grandes.”
Con información de Religión en Libertad





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