Parroquia tras parroquia está levantando capillas de adoración perpetua, y el Papa León XIV quiso arrodillarse allí, en silencio, ante Jesús Eucaristía.

Foto: Vatican News
Redacción (20/04/2026 16:18, Gaudium Press) Cientos de católicos caminan cada día para visitar a Jesús Eucaristía. Es la impresionante historia de Bamenda, en el noroeste de Camerún —en Africa Central—, donde el Papa León XIV realizó una visita. Cuando la mayoría de los católicos acude a la adoración eucarística, lleva consigo intenciones personales, la familia, los amigos, la vocación, la sanación o el deseo de cumplir la voluntad de Dios. Sin embargo, en Bamenda, los fieles llegan ante el Santísimo Sacramento con una súplica urgente más, piden que la violencia que los rodea finalmente se detenga.
El 16 de abril, durante su viaje apostólico a África, el Papa León XIV visitó esta ciudad golpeada por la guerra. Uno de los momentos más impactantes ocurrió cuando el Pontífice se arrodilló en silencio ante el Santísimo Sacramento, en la capilla de adoración perpetua de la catedral de Bamenda. En medio de la violencia, el Papa quiso poner su esperanza en la presencia de Cristo.
Una ciudad marcada por la guerra
Durante años, Bamenda ha sido uno de los epicentros de la llamada Crisis Anglófona de Camerún, un conflicto entre separatistas de habla inglesa y el gobierno central francófono.
Las consecuencias han sido duras, soldados patrullan las calles, combatientes separatistas se mezclan entre la población civil y los llamados lunes de ciudad fantasma paralizan completamente la vida cotidiana. Escuelas cerradas, negocios vacíos y calles silenciosas se convierten en el escenario habitual. Salir de casa en esos días puede implicar acoso, secuestro o incluso algo peor. Y, sin embargo, en medio de esta realidad, algo sorprendente está ocurriendo.
Bajo el liderazgo del arzobispo Andrew Nkea, la arquidiócesis de Bamenda ha emprendido un proyecto, que cada parroquia tenga su propia capilla de adoración perpetua. En noviembre de 2022, el arzobispo lanzó un Año de la Eucaristía para toda la arquidiócesis e hizo una petición que parecía difícil de cumplir: que cada parroquia dispusiera de una capilla donde Jesús Eucaristía estuviera expuesto día y noche.
El objetivo, explicó que los fieles pudieran reconfortarse en la presencia de su Señor y Maestro en cualquier momento, incluso en medio de la guerra. En lugar de obligar a los fieles a atravesar zonas peligrosas para llegar a una única capilla, el arzobispo quiso que Jesús estuviera cerca, en cada barrio, en cada parroquia, en cada comunidad.
También buscaba enfrentar una tentación espiritual común en tiempos de miedo, recurrir a otros poderes, como la brujería, los adivinos o prácticas ocultas. La respuesta, insistía, debía ser clara, volver a Cristo presente en la Eucaristía.
Fe heroica
A pesar de que construir una capilla supone un gran esfuerzo económico para los católicos locales, las comunidades han respondido con fe. Algunas parroquias han levantado capillas completamente nuevas, mientras que otras han transformado garajes, salas antiguas o pequeñas habitaciones en espacios sencillos.
Los sacerdotes aseguran que estas capillas rara vez están vacías. Las personas llegan temprano por la mañana y regresan al final del día. Muchos llegan cansados, preocupados por sus hijos o llorando la pérdida de familiares víctimas de la violencia. Uno de los aspectos más impactantes ocurre durante los lunes de ciudad fantasma. Mientras la ciudad se paraliza, las capillas se llenan.
Con el trabajo detenido y las calles vacías, más personas acuden a Jesús Eucaristía. Incluso cuando algunos combatientes acosan o amenazan a los fieles en el camino, ellos continúan asistiendo.
Un pastor local lo resumió con palabras que reflejan la fe de esta comunidad: “Molestan a la gente, pero la gente sigue viniendo. No puedes detenerlos”.
Con información de ChurchPop





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