“Debéis ser hombres de buen testimonio, vivir el celibato, uniros al Señor con un corazón indiviso al servicio de Dios y de los hombres; enraizados y firmes en la fe; guardad el misterio de la fe en una conciencia pura”, les dijo el obispo ordenante

Foto: Vatican News.
Redacción (04/06/2026 12:37, Gaudium Press) La Parroquia Nuestra Señora de Fátima, Catedral de la Arquidiócesis de Nampula, Mozambique, presenció el domingo 31 de mayo, en la solemnidad de la Santísima Trinidad, la ordenación diaconal de seis seminaristas, admitidos al primer grado del Sacramento del Orden.
Los nuevos Diáconos son Aiuba António, Belito Juma, Colégio do Horácio, Jandreque Francisco, Marcolino Augusto y Venâncio Adriano.
En la homilía, Mons. Inácio Saúre, Arzobispo local y presidente de la Conferencia Episcopal de Mozambique, recordó que la autoridad en la Iglesia es siempre un servicio y nunca un instrumento de poder.
El prelado exhortó a los ordenados a orientar sus vidas por una caridad verdadera, solícita para con los enfermos, a ser “defensores infatigables” de los hombres y mujeres víctimas de abusos espirituales y morales.
El Arzobispo les recalcó la importancia de una vida coherente y transparente: “Cuando dices sí, debe ser solo sí; cuando dices no, debe ser no”, afirmó, apelando a una vida fundada en la oración, en la amistad profunda con Dios y en el testimonio auténtico del Evangelio.
“Debéis ser hombres de buen testimonio, vivir el celibato, uniros al Señor con un corazón indiviso al servicio de Dios y de los hombres; enraizados y firmes en la fe; guardad el misterio de la fe en una conciencia pura”, les dijo.
Misión exigente de servicio, humildad y entrega
Mons. Saúre destacó igualmente la responsabilidad de los futuros ministros en la formación de la juventud, sobre todo en un contexto de rápidas transformaciones tecnológicas. Refiriéndose a la inteligencia artificial, incentivó a los nuevos diáconos a promover un uso humano, responsable y ético de esta herramienta, siempre en defensa de la dignidad de la persona humana.
“El diácono en la era de la inteligencia artificial debe ayudar a los jóvenes a utilizar este fruto del desarrollo tecnológico con responsabilidad y sentido ético”, afirmó el prelado, alertando sobre los riesgos de la pobreza espiritual en una sociedad cada vez más influenciada por los medios digitales.
Los nuevos diáconos manifestaron gratitud a Dios, a sus familias y a la Iglesia local. Inspirándose en las palabras de San Pablo, afirmaron que anunciar el Evangelio no es motivo de gloria personal, sino una necesidad que se impone a quien fue llamado por Dios.
“No nos presentamos como hombres perfectos, sino como aquellos que fueron objeto de la misericordia de Dios”, declararon. Los recién ordenados reconocieron que el ministerio recibido no es un privilegio, sino una misión exigente de servicio, humildad y entrega.
A su vez, el clero diocesano saludó a los nuevos diáconos y recordó que el diaconado es un servicio de caridad que requiere prudencia, responsabilidad y proximidad con los más necesitados. Los sacerdotes los animaron a ser personas disponibles, acogedoras y señales visibles de la compasión de Cristo junto a los enfermos, pobres y vulnerables.
La celebración solemne reunió a centenas de fieles y contó con la participación de sacerdotes, religiosas y seminaristas, quienes fueron testigos del compromiso de los nuevos diáconos con la misión de la Iglesia.
Con información de Vatican News y Rádio e Televisão Encontro





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