Cinco días antes de celebrar el Corpus Christi en Madrid, la memoria de un prodigio ocurrido en Perú hace 377 años vuelve a cobrar fuerza en el corazón del Papa León XIV, quien durante años promovió la devoción al Milagro Eucarístico de Eten.

Foto: milagroeucaristicoperu.com
Redacción (04/06/2026 16:30, Gaudium Press) En vísperas de la solemnidad de Corpus Christi, una antigua historia de fe procedente de tierras peruanas vuelve a iluminar la actualidad de la Iglesia. Se trata del Milagro Eucarístico de Eten, ocurrido en 1649 en el entonces Virreinato del Perú, un acontecimiento lleno de la espiritualidad de la región y especialmente significativo para el Papa León XIV, quien durante su ministerio episcopal en Chiclayo contribuyó a difundir su conocimiento y devoción.
La relación del Santo Padre con este prodigio no es reciente. Cuando era obispo de Chiclayo, Robert Prevost participó en diversas celebraciones vinculadas al milagro y respaldó los esfuerzos para dar a conocer su historia. En 2019 entregó al Papa Francisco un documento que recopilaba 20.000 testimonios de fe relacionados con este acontecimiento y afirmó que “este milagro está aprobado en cuanto una tradición continua en la ciudad de Eten”.
Un prodigio que marcó la historia eucarística del Perú
El hecho extraordinario tuvo lugar el 2 de junio de 1649 en el antiguo pueblo de Santa Magdalena de Eten. Aquella fecha coincidía con la víspera de la Solemnidad de Corpus Christi. Según los testimonios recogidos por las autoridades eclesiásticas de la época, durante la Santa Misa el Divino Niño apareció en una hostia consagrada , siendo contemplado por numerosos fieles presentes en el templo.
La manifestación volvió a repetirse semanas después, el 22 de julio de ese mismo año, durante las celebraciones en honor a Santa María Magdalena, patrona de la localidad. Los cronistas señalan que en aquella ocasión se produjeron dos apariciones, nuevamente la imagen del Niño Jesús y, posteriormente, el signo de tres corazones entrelazados que simbolizaban a la Santísima Trinidad.
Aunque las hostias donde se habría manifestado el prodigio no se conservaron, los testimonios fueron recopilados cuidadosamente por las autoridades eclesiásticas y quedaron registrados en documentos históricos que hoy se conservan en el Convento de San Francisco de Lima y en el Archivo General de Indias de Sevilla.
Uno de los relatos más conocidos fue recogido por el escritor peruano Ricardo Palma en sus célebres Tradiciones Peruanas. Allí narra que el cura fray Jerónimo de Silva Manrique y las quinientas almas que formaban el vecindario de Eten vieron en la Hostia divina la imagen de un niño muy rubio con una tuniquilla morada.
Otro testimonio histórico describe la conmoción de los presentes con estas palabras, “¡Un hermoso Niño que se mueve en la Hostia dirigiendo su dulce mirada hacia la multitud!”. El relato añade que los fieles se arrodillan, lloran y exclaman: ¡milagro, milagro!, mientras las campanas repicaban anunciando el extraordinario acontecimiento.
La devoción que sigue creciendo siglos después
Lejos de quedar relegada al pasado, la devoción al Milagro Eucarístico de Eten continúa creciendo. Diversas iniciativas buscan acercar esta historia a nuevas generaciones de fieles. Entre ellas destaca la peregrinación de la imagen del Divino Niño del Milagro por parroquias y comunidades de distintas regiones del Perú, una misión espiritual que ha recorrido ciudades como Lima, Comas, Lurín y Bellavista.
El reconocimiento también ha alcanzado el ámbito nacional. Tras una audiencia con el Papa León XIV, la presidenta peruana Dina Boluarte destacó la aprobación de una iniciativa legislativa que declara de interés nacional el reconocimiento como ciudad eucarística a la ciudad de Eten, con el objetivo de promover sus tradiciones religiosas y fortalecer el desarrollo cultural y turístico de la región.
Asimismo, en junio de 2024, el Papa Francisco concedió un Año Jubilar con indulgencia plenaria para los peregrinos que visitaran la parroquia Santa María Magdalena de Ciudad Eten con motivo de los 375 años del milagro.
Ahora, mientras León XIV se prepara para celebrar el Corpus Christi en Madrid, la memoria de aquel Niño que, según los testimonios de cientos de fieles, apareció en una Hostia consagrada en una pequeña población peruana, vuelve a resonar con especial intensidad. Un acontecimiento que, más allá de los siglos transcurridos, sigue invitando a miles de creyentes a profundizar en el misterio de la presencia real de Cristo en la Eucaristía.
Con información de Religión en Libertad





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