Anunciar el Evangelio es, ante todo, compartir la experiencia de un encuentro personal con Jesús y transmitir a otros los frutos de la contemplación —subrayó León XIV antes del rezo del Ángelus de ayer.
Foto: Vatican Media
Redacción (22/06/2026 09:49, Gaudium Press) En el Ángelus de este domingo 21 de junio, en la Plaza de San Pedro, el Papa León XIV recordó a los cristianos que la auténtica evangelización no surge de estrategias ni técnicas, sino de un encuentro personal con Cristo, cultivado en la oración, el silencio y la contemplación.
Reflexionando sobre el Evangelio de San Mateo (Mt 10,26-33), en el que Jesús envía a los discípulos en una misión, el Pontífice destacó la invitación del Señor a sacar a la luz lo que primero se recibió en la intimidad del corazón. Jesús dice a sus discípulos: «Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a plena luz del día; lo que os susurro al oído, proclamadlo desde las azoteas» (v. 27).
El Papa destacó el contraste entre lo que se escucha «en privado» y lo que debe proclamarse públicamente. «Nos recuerda que proclamar el Evangelio es, ante todo, compartir un encuentro personal con Él, único para cada uno de nosotros», afirmó.
Autenticidad por encima de las técnicas
Según León XIV, la eficacia del testimonio cristiano no depende principalmente de los métodos o los recursos, sino de la acción del Espíritu Santo y de la sinceridad de la respuesta de los fieles a la gracia de Dios.
«En efecto, la fuerza del apostolado —más allá de las técnicas y los instrumentos— se basa en la acción del Espíritu Santo en nosotros y en la autenticidad de nuestra respuesta», concluyó el Papa.
Recordando la enseñanza de Santo Tomás de Aquino, enfatizó que la predicación consiste en «transmitir a otros lo que contemplamos» —contemplata aliis tradere—.
Un llamado a la contemplación para todos
El Santo Padre rechazó la idea de que la contemplación esté reservada a una élite espiritual. «No debemos pensar que la contemplación es una experiencia exclusiva, reservada solo para unos pocos santos, monjes o ermitaños», afirmó.
Por el contrario, todo cristiano está llamado a reservar, en medio de las responsabilidades diarias, momentos de quietud para escuchar la voz de Dios, encomendarle sus alegrías y preocupaciones, y examinar su propia vida en su presencia. Estos momentos ayudan a los fieles a crecer en una «fe sólida y consciente» y a convertirse en «apóstoles creíbles y libres», capaces de reflejar la luz del Evangelio en toda circunstancia.
Perseverar en medio de la oposición
San Mateo escribió a comunidades que enfrentaban hostilidad y persecución, una situación que muchos cristianos aún experimentan hoy en diversas partes del mundo. «La tentación de desanimarse y dejarse vencer por el cansancio o el miedo era grande», observó el Papa.
El desafío sigue siendo el mismo: «Ahora, como entonces, es un desafío permanecer fieles a las enseñanzas de Jesús y proclamar su palabra: responder al odio con amor, a la arrogancia con mansedumbre y al desaliento con perseverancia».
León XIV animó a los cristianos a profundizar en las raíces de la fe y la misión mediante una relación íntima con el Señor, haciéndose eco de la enseñanza del Papa Francisco en la exhortación apostólica Evangelii Gaudium. «¡El mundo lo necesita mucho!», concluyó, refiriéndose al mensaje de Cristo de «esperanza, amor y paz».
Una invitación oportuna
Las palabras del Papa León XIV resuenan como un llamado renovado a la Iglesia: la evangelización eficaz surge de la experiencia viva de Dios. No son los planes pastorales sofisticados los que convierten los corazones, sino el testimonio auténtico de quienes han encontrado a Cristo en el silencio de la oración y lo llevan a las azoteas de la vida cotidiana.
En un mundo marcado por el ruido, la división y la desilusión, la invitación a la contemplación y a la perseverancia amorosa cobra aún más fuerza. Que la Virgen María, Madre de la Iglesia, ayude a todos los bautizados a ser discípulos misioneros del Señor Jesús, cada uno según su vocación, concluyó León XIV.




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