Mons. Rodríguez pidió que el nuevo gobierno tenga presente “los principios centenarios no negociables de la Doctrina Social de la Iglesia”.

Mons. Rodríguez Velásquez – Foto: CEC
Redacción (07/08/2026 09:38, Gaudium Press) Con ocasión de la posesión del nuevo presidente de Colombia, Abelardo de La Espriella, prevista para hoy viernes 7 de agosto en Santiago de Cali, el arzobispo metropolitano de esa ciudad, Monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, dirigió un mensaje a los fieles convocándolos a unirse en oración por el país y sus nuevas autoridades.
En su carta, el prelado invitó “a los católicos y respetuosamente a los ciudadanos de Colombia, a unir los corazones y las mentes en una sola intención”, pidiendo a Dios que ilumine con el Espíritu Santo al nuevo mandatario y a todo su equipo de gobierno, de modo que su labor tenga siempre presentes “los principios centenarios no negociables de la Doctrina Social de la Iglesia” que el papa León XIV recoge en su reciente encíclica Magnifica Humanitas: la dignidad de la persona, el valor del trabajo, el destino universal de los bienes, la solidaridad y la subsidiariedad, el cuidado de la creación, y la centralidad de la paz y la fraternidad.
El arzobispo convocó también a los sacerdotes y fieles de la arquidiócesis a hacer ayer jueves 6 de agosto, durante la adoración eucarística en las parroquias, una jornada especial de oración por Colombia, recordando que “la oración es nuestro principal aporte en la construcción de la civilización del amor”.
Para el día de la posesión, Monseñor Rodríguez pidió que se celebre la misa por la patria, cuya oración colecta reza: “Oh Dios que, con admirable providencia, dispones todas las cosas, atiende las oraciones por nuestra patria, Colombia, para que, mediante la sabiduría de las autoridades y la honestidad de los ciudadanos, se consoliden la concordia y la justicia, y se realicen la paz y una prosperidad constante”.
El mensaje evoca además los tres referentes espirituales que custodian, según el arzobispo, “en sus cerros tutelares”, la ciudad de Santiago de Cali: la imagen de Cristo Rey, las Tres Cruces y la Virgen de Yanaconas. Sobre esta última, bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, patrona de Colombia, el prelado pidió alcanzar “el don inestimable de la paz, la superación de los odios y rencores y la reconciliación de todos los hermanos”, recogiendo así las palabras que San Juan Pablo II pronunció en la consagración de Colombia a la Virgen de Chiquinquirá, el 3 de julio de 1986.






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