Los informes de profanaciones, agresiones a sacerdotes y vandalismo en iglesias marcan una nueva fase de inseguridad en la capital congoleña, amenazando la labor de asistencia y la cohesión social.

Foto: Por Francis Hannaway – Obra do próprio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=9830981
Redacción (23/06/2026 11:25, Gaudium Press) Una creciente ola de inseguridad azota a la Iglesia Católica en la República Democrática del Congo. Así lo denuncian los sacerdotes de la Arquidiócesis de Kinshasa, quienes destacan que los ataques terroristas contra parroquias son cada vez más violentos y organizados. Condenaron esta persecución religiosa, calificándola de “espiral de violencia”.
Mediante un comunicado emitido por el consejo presbiteral local, los sacerdotes expresaron su profunda preocupación por el aumento de los ataques contra sacerdotes, monjes, monjas, seminaristas y bienes de la Iglesia en la capital del país. Según ellos, estos actos criminales, que antes eran aislados, ahora “adoptan la forma de crimen organizado dirigido contra nuestras parroquias y otras estructuras”.
La escalada de violencia contra el clero
Se recordaron incidentes recientes, entre ellos: el asesinato de un guardia de seguridad en la parroquia de San Francisco de Sales; ataques contra empleados de la parroquia de Santa Inés en Ndjili; y una agresión nocturna contra un vicario, quien resultó gravemente herido, en la parroquia de San Teófilo en Kimbanseke. “Condenamos enérgicamente estos actos criminales que violan la dignidad humana y la libertad de culto”, declararon.
También se han reportado actos de vandalismo y profanación de espacios sagrados, incluyendo sacristías, archivos, material pastoral y objetos de devoción.
Según los sacerdotes, estas acciones debilitan las instituciones que sirven a la sociedad a través de la educación, la salud, la reconciliación y la cohesión social. Algunos de estos ataques fueron perpetrados por grupos de hombres con uniformes similares a los de las fuerzas de seguridad nacionales.
Llamamiento a la justicia y a la rendición de cuentas del Estado
También existe preocupación por la creciente indiferencia y la sensación de impunidad ante estos ataques violentos. Los sacerdotes hacen un llamado a la intervención urgente de las autoridades estatales y a que las autoridades políticas, administrativas y de seguridad asuman su responsabilidad constitucional de garantizar la seguridad de las personas y los bienes, realizando investigaciones serias y transparentes.
Finalmente, los sacerdotes expresaron su solidaridad con las víctimas de estos ataques, reafirmando el compromiso de la Iglesia con la construcción de la paz e instando a las comunidades parroquiales a permanecer vigilantes y unidas. “La seguridad, la justicia y la paz son posibles cuando cada persona cumple responsablemente con su deber al servicio del bien común”, concluyeron, prometiendo sus oraciones por la protección divina y la paz para todo el país. (EPC)





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