Los nuevos clérigos fueron exhortados a llevar el Evangelio con alegría, servir con humildad y amar a las personas confiadas a su cuidado con el corazón de Cristo.

Foto: aboodi vesakaran / Unplash
Redacción (06/07/2026 12:19, Gaudium Press) Nueve sacerdotes y tres diáconos recién ordenados en Kenia fueron instados a asumir el ministerio ordenado como una vida de sacrificio, oración y servicio desinteresado, y no como un camino hacia la comodidad personal o el beneficio material.
En su homilía durante la Misa de ordenación celebrada el sábado 4 de julio en el Centro Espiritual Monte Tabor, en la diócesis de Nyahururu (Kenia), el obispo local, Mons. Joseph Ndembu Mbatia, recordó a los candidatos a las Sagradas Órdenes que el sacerdocio consiste, ante todo, en servir a Dios y a su pueblo.
“No hay vida fácil en el sacerdocio”, afirmó Mons. Mbatia durante la celebración, en la que fueron ordenados sacerdotes cuatro diáconos de la Congregación del Espíritu Santo (espiritanos/Padres del Espíritu Santo/CSSp), cuatro de la diócesis de Nyahururu y uno de los Misioneros de la Consolata (IMC), mientras que otros tres candidatos fueron ordenados diáconos.
Al reflexionar sobre sus propias décadas de ministerio, el prelado —quien inició su ministerio episcopal en marzo de 2012— afirmó que el sacerdocio nunca ha sido una vida de comodidad.
“Por mi parte, junto con otros aquí presentes —algunos con más de setenta años de vida, otros con cincuenta y otros con cuarenta—, nunca hemos considerado el sacerdocio como una vida de comodidad. Más bien, es una vida consagrada al servicio de Dios y de nuestros hermanos y hermanas en el mundo”, declaró.
Representar a Dios en el mundo y proclamar su Reino
Mons. Mbatia advirtió a los futuros diáconos y sacerdotes sobre la tentación de ver el sacerdocio como una profesión o un medio para alcanzar la prosperidad material.
“El sacerdocio no es una carrera en la que uno imagina que, una vez ordenado, la vida será cómoda, con dinero y automóviles. Sí, es posible que conduzcan automóviles, pero descubrirán que la vida sacerdotal es exigente”, afirmó.
Recordó a los candidatos a las Sagradas Órdenes que habían sido elegidos por Dios no por su estatus o sus capacidades, sino en respuesta a su llamado, instándolos a tener siempre presente que ejercen su ministerio en comunión con Dios y no por sus propias fuerzas.
Basándose en el relato de la vocación del profeta Isaías, Mons. Mbatia explicó que los sacerdotes y diáconos están llamados a representar a Dios en el mundo, proclamar su Reino y acompañar a quienes sufren con compasión y esperanza.
Dirigiéndose directamente a quienes estaba a punto de ordenar como diáconos y sacerdotes, los invitó a medir su ministerio no con el criterio del éxito mundano, sino con la medida de su generosidad al servir a los demás.
“En última instancia, no será la cantidad de riqueza que hayan acumulado lo que cuente. Lo que importa es esto: ¿hasta qué punto me he entregado al servicio de Dios y de la humanidad?”, declaró.
El Ordinario de la Diócesis de Nyahururu explicó que el sacramento del Orden introduce a los candidatos en una vida centrada en servir a Dios, a la Iglesia y a su Reino, en lugar de buscar intereses personales.
Añadió que los sacerdotes están llamados a proclamar la Palabra de Dios, guiar a los fieles, celebrar la Eucaristía, fomentar la reconciliación y conducir al pueblo de Dios hacia la santidad.
Ser hombres de oración
Al describir la Eucaristía como el corazón de la vida sacerdotal, Mons. Mbatia instó a los candidatos que estaba a punto de ordenar a cultivar una profunda vida de oración.
“Nosotros, los sacerdotes, debemos ser hombres de oración. El sacerdote se une a Cristo a través de la oración”, afirmó.
También subrayó que la evangelización es responsabilidad de todo el Pueblo de Dios, animando a sacerdotes, diáconos, religiosos y fieles laicos a trabajar unidos para proclamar el Evangelio.
“La proclamación de la Buena Nueva no se realiza solo con palabras; debe ir acompañada de acciones. Quienes proclaman el Evangelio deben ser, ellos mismos, ejemplos para las personas a las que predican, dondequiera que se encuentren”, afirmó el prelado.
Por su parte, en su intervención al finalizar la celebración eucarística, el Superior Provincial de los Espiritanos en Kenia y Sudán del Sur, el Padre Frederick Elima Wafula, describió estas ordenaciones como un “día de profunda alegría, acción de gracias y esperanza”.
“Su ordenación no es el final de su camino, sino el comienzo de toda una vida de servicio alegre y generoso en la viña del Señor”, declaró.
Y continuó diciendo: “No teman a las culturas ajenas a ustedes, a las circunstancias difíciles ni a los grandes sacrificios. El Señor que los llama también los sostendrá. Lleven el Evangelio con alegría, sirvan con humildad y amen a las personas confiadas a su cuidado con el corazón de Cristo”.
Con información de Aciafrique.





Deje su Comentario