Que “San Miguel nos defienda del Maligno”, que “venza las batallas de Dios en todo nuestro territorio” y que “Cristo reine en nuestra Diócesis”, pidió el obispo local.

Foto: Diócesis de Apucarana
Redacción (14/08/2026 14:48, Gaudium Press) La Diócesis de Apucarana, en el Estado de Paraná, sur de Brasil, se consagró el martes 11 de agosto a San Miguel Arcángel, ante su imagen peregrina procedente del Monte Gargano, en Italia.
La misa solemne de consagración fue celebrada por el obispo de Apucarana, Mons. Carlos José de Oliveira, en la Plaza Rui Barbosa, frente a la catedral basílica Nuestra Señora de Lourdes, durante la 43ª. misa devocional a Nuestra Señora de Lourdes, patrona del municipio y de la Diócesis de Apucarana.
“Hoy, en la consagración de nuestra Diócesis de Apucarana, pedimos a San Miguel que venza las batallas de Dios en todo nuestro territorio diocesano” y que “Cristo reine en nuestra Diócesis, y el Arcángel bendito aparte de nosotros la falta de fe, la dictadura del relativismo, el ateísmo, el indiferentismo, el acomodamiento, la falta de entusiasmo y de ardor apostólico. Que, unidos como iglesia diocesana a San Miguel Arcángel y bajo su protección, podamos vivir y gritar siempre: ¿Quién como Dios? ¡Nadie como Dios!”, dijo Mons. Carlos José de Oliveira en su homilía.
La consagración y la peregrinación de la imagen de San Miguel Arcángel hacen parte de la iniciativa “La Gran Reconquista”, promovida por el Instituto Hesed desde el 26 de julio de 2025. Desde que llegó a Brasil, la imagen peregrina ya pasó por 35 ciudades de 16 Estados del Distrito Federal. Apucarana es la 35ª. diócesis del país que realiza la consagración solemne a San Miguel Arcángel.
“Que nos defienda del Maligno”
En su homilía, Mons. Carlos José recordó las palabras del Papa Francisco durante la inauguración de la estatua del Arcángel San Miguel y consagración del Estado de la Ciudad del Vaticano a San José y al Arcángel, en los Jardines del Vaticano, el 5 de julio de 2013. “Decía el Papa: Miguel – que significa ¿Quién como Dios? – es el campeón del primado de Dios, de su trascendencia y de su poder. Miguel lucha para restablecer la justicia divina; defiende el Pueblo de Dios de sus enemigos y sobre todo del enemigo por excelencia, el diablo. Y San Miguel vence, porque es Dios quien actúa en él”, dijo el obispo.
“Entonces, esta imagen del Arcángel San Miguel, como dijo Francisco, ‘nos recuerda que el mal es vencido, el acusador desenmascarado y su cabeza aplastada, porque la salvación se realizó de una vez para siempre en la sangre de Cristo. Aunque el diablo intente siempre herir el rostro del Arcángel y la faz del hombre, sin embargo, Dios es más fuerte; la victoria es suya, y su salvación es ofrecida a cada hombre’”.
Francisco “al consagrar el Estado de la Ciudad de Vaticano al Arcángel San Miguel, pidió: [que] ‘nos defienda del Maligno y que lo aleje’, son esas palabras del Papa Francisco que queremos acoger en esta noche”, continuó el obispo.
Según Mons. Carlos José, “con el lenguaje claro y sobrio de la catequesis de nuestra Iglesia, nos es enseñada la existencia de seres espirituales incorpóreos, que la Sagrada Escritura acostumbra a llamar de ángeles”.
“Esta es una verdad de fe católica, una verdad de nuestra fe. El testimonio de la escritura es tan claro, cuanto la unanimidad de la tradición”, señaló. “Según las Escrituras, los ángeles son mensajeros de Dios, poderosos ejecutores de sus mandatos, prontos a la voz de su palabra, colocados al servicio de su plan salvífico, enviados a servir a aquellos que deben heredar la salvación”.
El obispo de Apucarana resaltó en su homilía que “la Iglesia, desde su origen, es guardada y defendida por el ministerio de los ángeles” y “experimenta constantemente su poderosa” y “misteriosa ayuda”. Por eso, la Iglesia “venera” estos “espíritus celestiales y, confiada, solicita su intercesión”, dijo.
La Iglesia celebra la memoria “de los ángeles en los acontecimientos de la salvación”
“Durante el año litúrgico, la Iglesia conmemora la participación de los ángeles en los acontecimientos de la salvación y celebra su memoria, en algunos días particulares”, relató Mons. Carlos José. “El 29 de septiembre, la de los Arcángeles: Miguel, Gabriel y Rafael; el 2 de octubre, los ángeles de la guarda”.
Y así, la “Madre Iglesia les dedica una misa votiva, cuyo prefacio proclama que: ‘la gloria de Dios resplandece en los ángeles, en la celebración de los divinos misterios, se asocia al canto de los ángeles, para proclamar la gloria de Dios tres veces Santo, e invoca su ayuda para que la ofrenda Eucarística sea llevada al altar, ante la Majestad Divina’”.
Según el obispo, “en la presencia” de los ángeles, “la Iglesia celebra el oficio de alabanza. Al ministerio de los ángeles confía las oraciones de los fieles, los dolores de los penitentes, la defensa de los inocentes, contra los ataques del maligno, implora a Dios que envíe a sus ángeles al final de cada día, para guardar en paz a los que rezan”.
La Iglesia también “reza para que los espíritus celestiales vengan en socorro de los moribundos, y en el rito del funeral implora que los ángeles acompañen el alma del fallecido al Cielo, y guarden su sepulcro. Así son invocados los ángeles durante toda nuestra vida de católicos”, continuó el prelado.
El prelado también destacó que, “de hecho, es verdad de fe católica y apostólica la presencia de los Arcángeles, de la milicia celestial, serafines, querubines, tronos, dominaciones, virtudes, potestades, principados y ángeles”, y, “entre estos se destaca” San Miguel Arcángel, “el vencedor de las batallas de Dios”, que visita Apucarana “a través de su preciosa imagen del Monte Gargano en Italia”.
Semana Nacional de la Familia
Mons. Carlos José también recordó que “estamos en la Semana Nacional de la Familia” y pidió la intercesión del “glorioso San Miguel” por las familias, la defensa de la vida y también por toda la Diócesis de Apucarana.
“Que nuestras familias se consoliden de acuerdo con el plan de Dios. Que nuestras familias sean santuarios de vida y de servicio fraterno, que se empeñen por un mundo mejor. San Miguel, que la vida sea defendida y protegida desde la concepción hasta su término natural”, pidió el obispo.
“Que el nombre de Jesucristo sea proclamado y vivido por toda nuestra iglesia particular de Apucarana. Cuidad, San Miguel, de nuestros 36 municipios y 62 parroquias, defended a los padres y a los diáconos, defended a este obispo que confía en vuestra intercesión, acompañadnos en esta vida, librándonos del maligno, de los males, y recibidnos un día en las moradas eternas. Guardad a la Santa Iglesia, al Papa León, y defendednos continuamente”.
Devoción a Nuestra Señora de Lourdes
El prelado también destacó que la consagración a San Miguel se realizó “el 11 de agosto”, fecha en que la Diócesis de Apucarana venera a su “patrona, Nuestra Señora de Lourdes”, todos los meses. Él recordó también que, “durante la pandemia”, la Diócesis “fue consagrada, oficialmente, al Inmaculado Corazón de María”.
Según Mons. Carlos, “San Miguel se inclinó” ante “Nuestra Señora”, y pidió al Arcángel: “Enséñanos, oh San Miguel, a honrar a Nuestra Señora como conviene, enséñanos a tener a María Santísima como Madre y Reina, protectora y modelo”.
Finalmente, el obispo imploró la intercesión de Nuestra Señora de Lourdes y de San Miguel: “Que Nuestra Señora de Lourdes, escoltada por el Arcángel San Miguel, nos obtenga la salud del cuerpo, del alma y de la mente, obtenga trabajo para los desempleados, armonía para las familias, liberación de los vicios y verdadera evangelización, en todos los rincones de nuestra Diócesis” y que “los Cielos estén abiertos en esta noche y se derramen gracias copiosas sobre todos nosotros y nuestras familias. Venid, Reina de los Ángeles, Señora de Lourdes y Glorioso San Miguel, expulsad lejos de nuestra Diócesis a todos los espíritus infernales y que venga del Corazón de Jesús la verdadera paz. Amén”.
Con información de Acidigital.





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