Diana Troncoso permaneció cerca de 30 horas atrapada bajo los escombros, tras el terremoto que asoló a Colombia el lunes pasado.

Foto: Screenshot Youtube Noticias Caracol
Redacción (14/08/2026 10:27, Gaudium Press) El papá de la médica Diana Troncoso, Álvaro, ha contado a los medios la historia de supervivencia de su hija, que es también una historia de fe:
Ella, de 31 años, permaneció cerca de 30 horas atrapada entre los escombros del edificio Torres del Limonar, en el sur de Cali, luego de que la estructura colapsara tras el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el pasado lunes 10 de agosto.
Diana se encontraba en el segundo piso del edificio de cinco niveles cuando este se derrumbó. Sus padres y abuelos, que habían salido minutos antes para llevar a un familiar al médico, regresaron al lugar y encontraron la estructura reducida a escombros. Había quedado atrapada en un reducido espacio entre una pared y una puerta. “Nosotros habíamos salido 10 minutos antes a llevar a mis suegros al médico a controles. Nos devolvimos y nos dimos cuenta de la magnitud de esto porque un piso de 5, un edificio de 5 pisos quedó en uno”, recordó Álvaro.
Comenzaron entonces largas horas de angustiosa espera mientras los organismos de socorro —bomberos de Cali y un equipo de 60 rescatistas enviado desde Bogotá— trabajaban contra el tiempo para hallarla.
Tras casi 16 horas de intenso trabajo de apuntalamiento, corte y remoción de material, los rescatistas lograron extraerla con vida el martes 11 de agosto. Fue trasladada de inmediato a la Fundación Valle del Lili, donde permanece bajo cuidado médico. Sus brazos, muslos y una de sus piernas resultaron gravemente afectados, y su recuperación —según su padre— tomará entre 4 y 6 semanas. Ella salió enteramente conciente y agradeciendo a los que la habían ayudado.
Cuenta ella que el saber que su familia había salido antes del edificio destruido, le dio mucho ánimo. También la fe tuvo un papel crucial.
Uno de los rescatistas, Bryan, contó que la escuchaba rezando bastante: “Ella oró mucho. Nos contaba el rescatista Bryan (…) que la escuchaba haciendo el Santo Rosario”, explicó el padre.
Diana buscaba llamar la atención de los equipos de emergencia golpeando la pared y la puerta. “Estaba totalmente acurrucada”, contó Álvaro. Sus manos resultaron heridas debido a los golpes que dio durante las horas que permaneció atrapada. Finalmente los rescatistas la ubicaron.
Álvaro ahora da gracia a Dios, y resume su experiencia así: “Lo material se recupera, lo importante es que estamos vivos”.





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