lunes, 17 de agosto de 2026
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Vietnam: Más de 200.000 devotos honran a Nuestra Señora de La Vang

La Virgen se apareció en 1798, con el Niño Jesús en brazos, para confortar a los católicos, entonces perseguidos por el Emperador Canh Thinh.

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Santuario de Nuestra Señora de La Vang, Vietnam. Foto: Vatican News.

Redacción (17/08/2026 12:47, Gaudium Press) Del 13 al 15 de agosto se llevaron a cabo multitudinarias celebraciones de la fiesta de Nuestra Señora de La Vang, Patrona de Vietnam, en el santuario nacional homónimo situado en la Arquidiócesis de Hué.

“Ese santuario es el corazón de la fe del pueblo vietnamita, que profesa una devoción especial a la Virgen de La Vang por motivos históricos y de identidad. La Vang es el Lourdes de Vietnam”, señala el padre Landry Varenne, sacerdote vietnamita de la Sociedad de las Misiones Extranjeras de París, al referirse a las grandes peregrinaciones que marcan la solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María.

Este año, la cifra de peregrinos superó los 200.000 asistentes, según estimaciones de la Iglesia local, procedentes del norte, el sur y el centro de Vietnam, así como de comunidades de la diáspora.

Hallar alivio ante las adversidades de la vida

Las celebraciones especiales de 2026 en honor a la Virgen de La Vang estuvieron acompañadas por un evento dedicado a la reflexión y la oración: el 32.º Congreso Nacional de Peregrinación a La Vang, centrado en el tema “María, mensajera de la Buena Nueva”.

El padre Francis Cuong —miembro de los Hermanos del Sagrado Corazón de Jesús, una congregación fundada hace un siglo en la diócesis de Hué, y actualmente misionero en Estados Unidos— regresó recientemente de la peregrinación a La Vang.

“En última instancia”, explica en una entrevista con los medios vaticanos, “para un creyente vietnamita, ir a La Vang no es simplemente realizar una peregrinación a un santuario, sino literalmente ‘volver a casa junto a la Madre’ para hallar alivio ante las adversidades de la vida”.

El pueblo vietnamita, continúa, “profesa un profundo amor a Nuestra Señora, en parte porque la figura de la madre en la cultura vietnamita encarna el sacrificio y el amor incondicional, sirviendo de pilar para una sociedad históricamente matriarcal. Por esta razón, también, es costumbre que los fieles acudan a María para expresar su amor y pedir gracias”.

Bajo el manto de María

El padre Francis destaca la fe del pueblo: “Todos creen lo que María dijo a nuestros antepasados ​​en 1789: que nunca nos abandonará. Creemos que nuestra Madre acoge nuestras oraciones por el país, por la Iglesia en Vietnam y por la paz”.

La devoción de los fieles, explica, se expresa a través de prácticas como la Misa, el sacramento de la Reconciliación, el Vía Crucis y la celebración de la Hora de la Misericordia: “Los fieles se sienten en el Corazón de la Madre, bajo su manto; María es su refugio”.

Existe también una dimensión misionera que el congreso de este año subrayó con fuerza: “La gente aprende del ejemplo de María a llevar al Señor y su amor a sus prójimos”, señala.

El origen de la devoción

Los orígenes de la devoción a Nuestra Señora de La Vang se remontan a 1798, una época de dura persecución contra los cristianos en Vietnam. El emperador Canh Thinh ordenó la destrucción de iglesias y la represión de los católicos, a quienes entonces se consideraba seguidores de una “religión extranjera”.

Muchos fieles se vieron obligados a huir y buscar refugio en la espesa selva de La Vang, donde vivían atormentados por el hambre, las enfermedades y el frío, temiendo ser descubiertos y morir.

Cada noche, los refugiados se reunían bajo un gran baniano, encendían una hoguera y rezaban el Rosario. Durante una de estas oraciones nocturnas, se apareció una Señora envuelta en luz; vestía el atuendo tradicional vietnamita, sostenía al Niño Jesús en brazos y estaba flanqueada por dos ángeles.

Su mensaje fue, ante todo, de consuelo: “Hijos míos, sed fuertes y tened fe. He escuchado vuestras oraciones”. Resulta significativo que María se apareciera con los rasgos y la vestimenta de una mujer vietnamita.

Su iconografía —ampliamente promovida por la Iglesia local, especialmente desde finales del siglo XX— expresa un vínculo profundo entre fe e identidad. Tras siglos de acusaciones contra los católicos de profesar una “religión extranjera”, La Vang “da testimonio de que es posible ser plenamente católico y, al mismo tiempo, plenamente vietnamita”, afirman hoy los obispos.

“La Madre del Refugio”

Es, ante todo, la imagen de una Madre que comparte el sufrimiento de sus hijos: María se hace presente ante los perseguidos, los enfermos y los refugiados indefensos.

Por ello, la Virgen de La Vang se ha convertido en “la Madre del Refugio”, una presencia que sana las heridas de un pueblo marcado por guerras, invasiones y persecuciones.

Hasta el día de hoy, los peregrinos buscan revivir aquel recuerdo: duermen en tiendas de campaña bajo los árboles banianos, rezan el Rosario y —durante las celebraciones— recrean la huida de 1798 y la aparición de la Virgen mediante representaciones teatrales. La devoción se convierte así en una memoria viva, capaz de unir la historia de la fe con la vida concreta de las comunidades.

Con información de Vatican News.

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