Los protagonistas serán Mons. Gallagher y el Cardenal Zuppi. Pero el conflicto ruso-ucraniano parece más vivo que nunca.
Mons. Gallagher – Foto: Vatican Media
Redacción (24/08/2026 12:15, Gaudium Press) El Vaticano parece empeñado con energías renovadas, en influir para mitigar los estragos de la guerra Ruso-ucraniana.
Il Messagero reporta que esta iniciativa vaticana se articulará en dos dimensiones complementarias: una fase política e institucional, y otra de carácter estrictamente humanitario, lideradas por Monseñor Paul Richard Gallagher y el Cardenal Matteo Zuppi, respectivamente.
El llamado del Papa y los antecedentes
Las bases de esta ofensiva de paz se consolidaron durante el mes de julio, cuando Mons. Gallagher, Secretario para las Relaciones con los Estados, completó una visita a Ucrania entre el 13 y el 19 de julio de 2026. Durante su paso por Kiev y Leópolis, el arzobispo británico pudo evaluar de primera mano la situación sobre el terreno y escuchar a las autoridades locales.
Posteriormente, durante el rezo del Ángelus del pasado domingo 9 de agosto, León XIV hizo un apremiante llamamiento a frenar la “espiral de violencia” y a dar espacio a la diplomacia. Fue en ese contexto que se confirmó la preparación de la delegación negociadora hacia la capital rusa, reafirmando la vocación de la Iglesia como constructora de puentes.
Diálogo institucional en Moscú
La primer gran etapa de esta misión tendrá lugar este martes, 25 de agosto de 2026, fecha fijada para el inicio formal de las reuniones de alto nivel en Moscú. Mons. Gallagher sostendrá un encuentro clave con el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov.
El objetivo de esta cumbre diplomática es evaluar la disposición para fijar condiciones mínimas de diálogo, explorar una ruta hacia el cese de hostilidades y evitar un aislamiento diplomático total entre las partes. Se trata del contacto oficial de mayor nivel de la Santa Sede en territorio ruso desde hace varios años.
La urgencia de la “diplomacia humanitaria”
Como continuación de estos esfuerzos institucionales, la segunda fase de la misión se desarrollará durante el mes de septiembre de 2026. En ese momento, el Cardenal Matteo Zuppi, que ya ha trajinado bastante en estos haceres diplomáticos, tomará el relevo sobre el terreno para dar seguimiento a los acuerdos desde una perspectiva pastoral.
Al parecer el purpurado centrará sus gestiones en dos prioridades absolutas:
Intercambio de prisioneros, facilitando acuerdos concretos para la liberación y el canje de prisioneros de guerra, y protección de la infancia, impulsando la repatriación de los niños ucranianos que fueron trasladados a territorio ruso desde el inicio del conflicto, uno de los puntos más delicados y que más preocupan al Sumo Pontífice.
El Vaticano se sigue consolidando como tal vez el único gran actor que mantiene aún la capacidad de conversación con las partes del conflicto. Pero no se puede dejar de notar una cierta debilidad en los objetivos de estos nuevos diálogos, cuando se anuncia que la primera avanzada de Mons. Gallagher solo busca explorar las posibilidades de un cese de hostilidades. Parecería, y más con los recientes bombardeos en el interior de Ucrania y de Rusia, que el conflicto está más encendido que nunca.




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