El obispo local recordó a las religiosas la responsabilidad que Dios les ha confiado de servir con humildad, confiando en la recompensa divina.

Mons. Joseph Obanyi Sagwe – Foto: communications.amecea.org
Redacción (31/08/2026 15:53, Gaudium Press) El obispo de la diócesis de Kakamega, en Kenia, Mons. Joseph Obanyi Sagwe, advirtió a las religiosas de la Congregación de las Hermanas de María de Kakamega sobre los peligros del materialismo, la vanidad tecnológica y la búsqueda de reconocimiento en la vida consagrada.
Durante la celebración de las profesiones perpetuas y los jubileos de oro y diamante de algunas religiosas, en la Casa Madre de Mukumu el pasado 28 de agosto, el obispo señaló que “el peligro de la sociedad moderna es querer vivir como el mundo”, y que la tecnología moderna tienta a las religiosas a “mostrar su grandeza” y buscar beneficios, en detrimento de la humildad.
Citando el llamado del profeta Jeremías, recordó a diez profesas de votos perpetuos que su vocación no es una realización personal, sino un llamado directo de Dios: “Queridas hermanas, esta no es vuestra vocación; no es vuestra llamada; no os habéis llamado a vosotras mismas. Es Dios quien os ha llamado. Debéis escuchar constantemente su palabra. Escuchad al Señor. La vida religiosa se considera una llamada particular porque concierne a Dios y no a los hombres”, declaró Mons. Obanyi.
“Habéis sido llamadas a estar vigilantes, a escuchar la palabra del Señor y a esperar su venida, y eso es lo que hacéis en el contexto de la oración y del servicio general al pueblo de Dios”, añadió.
A las diez religiosas que profesaron sus votos perpetuos las calificó de “resilientes, fuertes, fieles y hermosas”, pero subrayando que es Dios quien las ha conducido hasta ese punto.
Sobre los jubileos de oro (4 hermanas) y diamante (1 hermana), enfatizó que celebrar 50 o 60 años de vida religiosa “no es un acto de autoglorificación”, sino un “momento de retorno al Señor”.
El prelado —quien también es administrador apostólico de la diócesis de Eldoret— agradeció a los padres de las religiosas y a la comunidad cristiana por su acompañamiento en el proceso vocacional.
“Agradecemos a la comunidad cristiana que ha formado parte de la vida de estas jóvenes. Ellas crecieron en el seno de sus comunidades, entre sus amigos y en sus pueblos. Agradecemos a las comunidades cristianas que nutren la fe y las vocaciones”, declaró.
Con información de Aciafrique.





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