Los milagros eucarísticos, Lourdes, Fátima y los carismas de Padre Pío fueron decisivos. El doctorando de Princeton Joe Schmid explica la década de resistencia intelectual que precedió a su regreso a la Iglesia.

Foto: josephschmid.com
Redacción (03/09/2026 09:11, Gaudium Press) Su canal de YouTube se llamaba Majesty of Reason y su vídeo más visto era una refutación de más de cien argumentos a favor de la existencia de Dios. El 21 de agosto, su autor, el filósofo Joe Schmid, publicó otro con un mensaje muy distinto: «Gran noticia. Dios existe. Cristo es el Señor y estableció la Iglesia católica».
El anuncio, difundido en un vídeo de casi media hora, resultó inesperado para buena parte de los 55.000 suscriptores de un canal dedicado durante años a examinar críticamente los argumentos teístas. Schmid, doctorando de cuarto año en Filosofía por la Universidad de Princeton, explicó a EWTN News que su regreso a la fe «no fue obra mía»: «La conversión es un don de la gracia de Dios, y he visto su impacto transformador en mi vida».
Una década de proceso
Educado en la fe católica, Schmid abandonó la religión durante los años del instituto. Según relató a EWTN News, lo llevó al ateísmo «el problema del sufrimiento animal evolutivo», y desde ahí derivó más tarde hacia una posición agnóstica. Los filósofos Joshua Rasmussen y Alexander Pruss lo indujeron a considerar los argumentos de contingencia en favor de la existencia de Dios, si bien lo que él mismo describe como un «arduo proceso de conversión» acabó prolongándose una década.
Su trayectoria académica fue precoz. A los 21 años ya publicaba artículos revisados por pares, entre ellos «Existential inertia and the Aristotelian proof», según recoge The Catholic Herald. En abril de 2020 abrió su canal de YouTube, centrado, en sus propias palabras, «principalmente en filosofía de la religión y, secundariamente, en otras áreas de la filosofía como la metafísica, la metaética y la epistemología». Reconoce que «criticar los argumentos a favor de la existencia de Dios era uno de mis focos centrales». Su vídeo más popular antes de la conversión duraba doce horas y respondía a más de cien pruebas de la existencia de Dios.
Del teísmo a Roma: el peso de los milagros
Schmid ha explicado que el camino no fue cómodo. Intelectualmente se enfrentó al problema del mal, a pasajes difíciles del Antiguo Testamento y a la doctrina tradicional sobre el infierno. A ello se sumaba la moral sexual de la Iglesia, que le resultaba personalmente onerosa: admitió sin rodeos que, si el catolicismo era verdadero, tendría que reformar su vida, y no deseaba hacerlo.
Durante sus años de agnosticismo rezaba cada noche una oración condicional: «Señor, si estás ahí, ayúdame a encontrarte». Lo contrario, sostiene, habría sido el colmo de la irracionalidad: quien está náufrago en una isla desierta debe seguir lanzando bengalas aunque ignore si alguien las ve.
El paso al teísmo llegó, según su propio relato a Matt Fradd, con el argumento de la armonía psicofísica formulado por Brian Cutter, profesor de Filosofía en Notre Dame. A partir de ahí concluyó que las líneas convergentes de evidencia eran demasiado variadas para atribuirlas al azar y que en el fondo de la realidad debía haber un ser único y máximamente perfecto: «Es una hipótesis muy simple, muy uniforme, muy elegante».
La elección concreta del catolicismo se apoyó, según ha repetido en sus entrevistas, en los «milagros vindicatorios», es decir, «milagros obrados por Dios en confirmación de doctrinas específicamente católicas». Cita los carismas de San Pío de Pietrelcina, las curaciones de Lourdes, las apariciones de Fátima y los milagros eucarísticos, «y mucho más». The Catholic Herald añade a esa enumeración el milagro del sol y los estigmas del santo capuchino.
Según el relato publicado por esa cabecera, Schmid aceptó la autoridad de la Iglesia la noche del viernes 6 de febrero de 2026 y al día siguiente se confesó por primera vez en diez años. Entre los santos a los que atribuye influencia en su itinerario figuran, además de Padre Pío, Santa María Goretti, San Maximiliano Kolbe, San Damián de Molokai y, sobre todo, la Virgen. También reconoce el papel de sus amistades con los apologistas Cameron Bertuzzi, Ethan Muse y Suan Sonna.
La polémica: ¿debe callar un converso reciente?
El anuncio fue saludado por el Aquinas Institute, la capellanía católica de Princeton, que pidió oraciones «por Joe mientras sigue creciendo en su fe católica y comienza este nuevo capítulo de su trabajo público». Schmid ha participado además en una entrevista de dos horas con el apologista católico Trent Horn, quien lo describió como «uno de mis críticos más inteligentes» y le agradeció lo aprendido en sus refutaciones.
No todas las reacciones han sido favorables. Schmid ha recibido críticas por pasar de la apologética agnóstica a la católica sin un periodo de asentamiento, con el argumento de que no está aún en una posición suficientemente estable para promover públicamente el catolicismo. Parte de esas objeciones, apunta The Catholic Herald, procede de apologistas protestantes con un interés evidente en cómo se recibe una conversión inequívocamente católica.
La misma cabecera responde a la objeción recorriendo ocho precedentes bíblicos e históricos: la samaritana de Jn 4, que deja el cántaro y anuncia a Cristo en su ciudad; el endemoniado de Gerasa de Lc 8, que permanece proclamando lo que Jesús había hecho por él; San Pablo, que tras su bautismo «se puso enseguida a predicar a Jesús» en las sinagogas (Hch 9,20); San Agustín, maniqueo durante unos nueve años y autor, ya en 388, de obras contra su antigua secta; San Juan Enrique Newman, crítico severo de Roma antes de su conversión en 1845; Orestes Brownson, recibido en la Iglesia en 1844, que reorientó su propia revista hacia la apologética por consejo del obispo de Boston; C. S. Lewis, que volvió a la fe en 1931; y Scott Hahn, ministro presbiteriano recibido en la Iglesia en la Pascua de 1986.
El argumento de fondo es que el conocimiento que en su día sirvió para combatir la fe puede después ayudar a otros a recorrer el mismo camino, y que la exigencia categórica de silencio a los conversos recientes no tiene fundamento bíblico ni histórico, aunque sí lo tenga la prudencia de arraigar antes en la vida sacramental y en la oración. El texto recuerda al respecto la doble instrucción de 1 Pe 3,15: estar preparados para dar razón de la esperanza, pero hacerlo «con mansedumbre y respeto».
Schmid ha anunciado que mantendrá el canal, ahora al servicio de la fe católica. «Los debates y las discusiones continuarán», dijo a sus espectadores, a los que pidió paciencia durante la transición y también oraciones: «Sabed que yo rezaré por vosotros».
Con información de Infocatólica





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