Una pregunta de juventud quedó grabada en el corazón del Padre Juan Andrés Verde y, después de una tragedia, terminó abriendo el camino de su vocación sacerdotal.

Foto: screenshot YouTube
Redacción (09/09/2026 16:29, Gaudium Press) Hay preguntas que parecen sencillas cuando se pronuncian, pero que con el paso del tiempo adquieren un significado completamente distinto. Para el sacerdote uruguayo Juan Andrés Verde, una de ellas quedó en su memoria: “¿Y tú nunca pensaste en ser sacerdote?”.
Se la hizo Jimena, su novia de juventud, en un momento que parecía formar parte de una conversación cotidiana. Sin embargo, aquella inquietud permanecería en el corazón del entonces joven y, después de la muerte de ella en un accidente, se convertiría en una de las razones que lo llevaron a preguntarse seriamente por su propia vocación.
El Padre Verde, conocido cariñosamente por muchos como ‘Gordo’, recordó esta historia durante una conversación con los Padres Ignacio Amorós y Pablo López en un episodio de Rebeldes Podcast. Allí repasó diferentes momentos de su vida, desde su experiencia en la selección juvenil de rugby hasta su participación en MasterChef, donde llegó a ser finalista, además de su actual misión pastoral junto a familias necesitadas del asentamiento Santa Eugenia. Pero entre las distintas experiencias de su vida, hubo, el recuerdo de Jimena y aquella pregunta que, con los años, comenzó a resonar de una manera diferente.
El Padre Verde recordó que, cuando era joven, tuvo una novia llamada Jimena. En una de sus conversaciones, ella le planteó directamente si alguna vez había considerado la posibilidad de convertirse en sacerdote. “Ya me lo había preguntado alguna otra persona, pero que me lo pregunte ella fue muy salado, muy fuerte”, explicó el sacerdote al recordar aquel momento.
La pregunta no produjo inmediatamente una respuesta. Como ocurre tantas veces con las inquietudes vocacionales, quedó allí, aparentemente sin resolver. El joven Juan Andrés continuó con su vida y siguió recorriendo su propio camino. Sin embargo, tiempo después ocurrió una tragedia, Jimena falleció en un accidente.
Su muerte dejó dolor y numerosas preguntas. Pero, en medio de ese misterio, también permaneció aquella inquietud que ella había formulado tiempo atrás. Fue entonces cuando el joven comenzó a preguntarse si detrás de aquella pregunta podía haber una llamada que todavía no había descubierto. “Gracias a esa pregunta que ella me hizo fue que terminé entrando al seminario y diciéndome: ‘Bueno, por lo menos me voy a sacar la duda’”, recordó.
“Me voy a sacar la duda”
La decisión de entrar al seminario no significó que tuviera todas las respuestas. Más bien, fue una manera de abrirse a la posibilidad de descubrir qué quería Dios para su vida. El propio sacerdote reconoce que su camino vocacional estuvo acompañado por dudas, interrogantes y también por el misterio del sufrimiento. La muerte de Jimena no dejó de ser una experiencia dolorosa, pero con el paso del tiempo pudo contemplar aquella historia desde una perspectiva marcada también por la gratitud. “Hasta el día de hoy, estoy muy agradecido a Dios por quién fue esta chica en mi vida, lo que dejó”, afirmó. Y añadió una reflexión sobre el dolor que todavía acompaña aquella experiencia: “Claramente, también las dudas, el misterio del dolor está”.
Para el Padre Verde, la historia de Jimena no puede reducirse únicamente a una tragedia. Su recuerdo también está unido al camino que lo llevó a descubrir su vocación sacerdotal. “Pero hoy, con el diario del lunes, estoy convencido que no habría Padre Gordo Verde si no hubiera sido por la novia que el Señor, en su momento, puso en mi camino, ¿no?”.
Con los años, el Padre Verde ha podido mirar aquella etapa de su vida desde una perspectiva diferente. No pretende ofrecer una explicación sencilla al sufrimiento ni presentar la muerte de Jimena como algo que pueda entenderse completamente. Por el contrario, reconoce que permanece el misterio del dolor. Pero también descubre, desde la fe, que Dios puede servirse incluso de acontecimientos que inicialmente parecen incomprensibles para conducir una vida hacia un camino inesperado.
La historia del Padre Juan Andrés Verde recuerda así que una vocación puede comenzar de maneras inesperadas con una pregunta, una conversación o una inquietud que permanece en el corazón durante años. En su caso, aquella voz quedó asociada para siempre al recuerdo de Jimena y a un camino que él hoy contempla con profunda gratitud a Dios.
Con información de ChurchPop





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