miércoles, 09 de septiembre de 2026
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Nuevo obispo en Chongqing: crecen alarmas por control del Partido Comunista sobre Iglesia en China

La elección del nuevo obispo de Chongqin ha vuelto a poner en la platea las serias concesiones que implica el ‘acuerdo secreto’ entre el Vaticano y Pekín

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Foto: Agenzia Fides

Redacción (09/09/2026 16:30, Gaudium Press) La diócesis china de Chongqing, que permaneció vacante durante 25 años, tiene nuevo obispo. Entretanto, esto lejos de ser un motivo de júbilo indiscutible, ha vuelto a poner en la platea las serias concesiones que implica el ‘acuerdo secreto’ entre el Vaticano y Pekín, bajo el cual estos jerarcas están siendo escogidos.

En reciente y agudo análisis publicado en The Catholic Herald, Michael Haynes desglosa la consagración de Mons. Andrés Ding Yang, arrojando luz sobre las perplejidades y los temores fundados que rodean este nuevo nombramiento debido a su innegable ligazón con el aparato estatal chino.

Cronología de algo que huele a imposición ideológica

Reporta Haynes que la consagración de Mons. Ding Yang se llevó a cabo formalmente este 8 de septiembre, en la catedral San José de Chongqing. El comunicado de la Oficina de Prensa de la Santa Sede indicó que el Papa León XIV lo había nombrado el pasado 28 de julio. Sin embargo, el autor de The Catholic Herald subraya un dato que marca una ya realidad pastoral en el país asiático: el obispo ya había sido elegido tres meses antes, el 15 de abril, por la Asociación Patriótica Católica China (CCPA).

Haynes no titubea al recordar a sus lectores la verdadera naturaleza de la CCPA. La describe categóricamente como la “iglesia estatal leal a Pekín y a la ideología comunista”. Este es el principal temor que empaña la consagración: el nuevo pastor de Chongqing es, antes que nada, un candidato señalado, formado y aprobado por una estructura gubernamental cuyo fin primordial es someter la religión a los dictámenes del Partido Comunista Chino (PCCh).

La trayectoria de Mons. Andrea Ding Yang

Uno de los puntos centrales que Haynes y otros analistas eclesiales destacan con mayor profusión es el perfil del nuevo prelado.

Nacido en 1981 y ordenado sacerdote en 2007, Mons. Ding Yang cuenta con una formación académica que incluye estudios en el Seminario de Pekín, en Macao e incluso en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz en Roma (2014-2015). En 2023, fue uno de los delegados de la China continental que participó en la sesión del Sínodo sobre la Sinodalidad en el Vaticano.

No obstante, Mons. Ding Yang también ha hecho algo como una ‘carrera’ ligada a las estructuras de Partido Comunista.

Él no es un simple clérigo obligado a inscribirse civilmente para poder celebrar la Misa. Ocupaba los cargos de vicepresidente de las ‘dos asociaciones’ (la Asociación Patriótica y el Comité de Asuntos Eclesiásticos) en Chongqing y ejercía como subsecretario general del Consejo de Obispos Chinos, el órgano estatal que dirige la vida de la Iglesia y que no tiene reconocimiento formal de la Santa Sede.
Además, solo dos meses antes de su consagración episcopal (a finales de junio de 2026), Mons. Ding Yang participó como funcionario responsable en una campaña de formación política e ideológica dirigida al clero local, realizada en coordinación directa con el Departamento de Trabajo del Frente Unido del PCCh.

Dicho encuentro de formación no tenía como objeto propiamente una profundización en la fe ni en la doctrina católica, sino instruir a los sacerdotes en la aplicación de los mandatos del 20.º Congreso del Partido Comunista, la asimilación del “Pensamiento de Xi Jinping” y el fortalecimiento del principio de “independencia y autogestión” de la Iglesia respecto a Roma. Es pues un prelado, y sin hacer juicios valorativos de su fe, que ha sido un activo engranaje de la maquinaria comunista que busca una ‘sinización’ de la fe católica en China, que es más bien un sometimiento de la Iglesia al PCCh.

La consagración de Chongqing se suma a una serie de nombramientos en cadena ocurridos a mediados de 2026 en diócesis como Chifeng, Bayannur y Datong. Todas estas ordenaciones siguen el mismo patrón descrito por los observadores internacionales y agencias de prensa especializadas: Es el Partido Comunista Chino el que escoje, encamina y termina imponiendo a los candidatos, asegurándose antes que nada de su perfil ‘patriótico’ y socialista. Al Vaticano únicamente se le concede la facultad formal de un “derecho de veto” o una aprobación a posteriori para evitar el cisma abierto. En ese sentido, y por la coincidencia de las fuentes autorizadas, esos temas del acuerdo ‘secreto’ ya no son secreto, y teniendo en cuenta los contextos arriba referidos, no dejan en buena posición a la Santa Sede, más si se piensa que los miembros de la Iglesia clandestina, esa fiel a Roma pero que no quiere sujetarse al comunismo de Pekín, siguen siendo hostigados, vigilados y obligados al ostracismo.

Un acuerdo secreto y un desprecio público

En su reporte, Michael Haynes expone cómo el gobierno chino maneja la narrativa de estos nombramientos, dejando en evidencia las asimetrías del acuerdo diplomático:

Efectivamente, el periodista destaca que, mientras el Vaticano anunció que el nuevo obispo fue aprobado “bajo los términos del acuerdo de la Santa Sede con China”, la Asociación Patriótica (CCPA) hizo su propio anuncio omitiendo por completo cualquier mención al nombramiento papal. Para Pekín, la autoridad del Papa simplemente no se menciona, lo que evidencia el menosprecio sino el desprecio de esa autoridad. Indica el autor que “como siempre, los detalles compartidos por la CCPA no hicieron mención al nombramiento… ya que la iglesia estatal no reconoce la autoridad de la Santa Sede”.

Haynes hace hincapié en que este nombramiento sigue dándose “en línea con el acuerdo secreto del Vaticano con China”, recordando la opacidad de un pacto del cual los fieles y la Iglesia universal aún desconocen los detalles exactos, pero cuyos frutos prácticos muestran a una Iglesia oficialista china actuando con total independencia de Roma en sus comunicaciones públicas.

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