En su alocución, el Santo Padre enfatizó la prioridad de la oración y la cercanía pastoral con el pueblo, instando a los prelados a amar a sus sacerdotes y a cuidar lo humano frente a los desafíos de la inteligencia artificial.
Foto: Vatican Media
Redacción (10/09/2026 09:53, Gaudium Press) En la mañana de este jueves 10 de septiembre, en el Aula del Sínodo del Vaticano, el Papa León XIV recibió en audiencia a los prelados participantes en el curso de formación anual para nuevos obispos, organizado conjuntamente por el Dicasterio para los Obispos, el Dicasterio para las Iglesias Orientales y el Dicasterio para la Evangelización. Son ellos 147 nuevos obispos, nombrados o consagrados recientemente, para quienes este curso de formación constituye algo a la manera de un super ‘master’.
Bajo el tema «Obispos, servidores de la comunión en la Iglesia y en el mundo de hoy», el Pontífice ofreció una reflexión sobre las claves del ministerio episcopal en el mundo contemporáneo, recordando a los nuevos pastores que la fraternidad y la oración compartida durante estos días deben consolidar una certeza fundamental: ningún obispo ejerce su misión de forma aislada.
Ejes fundamentales del mensaje pontificio
Los ejes fundamentales del mensaje del Papa León fueron los siguientes:
1. Permanecer con Jesús: La prioridad del discípulo
El Pontífice remarcó que, en medio de las múltiples exigencias administrativas y pastorales del gobierno diocesano, la prioridad absoluta para un prelado debe ser su vida de oración y unión con Cristo. Antes que ser administradores u organizadores, el obispo es ante todo un discípulo que debe dejarse guiar diariamente por el Señor en la Eucaristía y la Sagrada Escritura.«Entre las muchas cosas que seréis llamados a hacer como Obispos, esta es la más importante. Somos Obispos, pero ante todo somos discípulos. Para hablar de Él, necesitamos estar con Él»
2. Tener el corazón del Buen Pastor: Cercanía con el pueblo
Siguiendo el modelo evangélico, se instó a los pastores a implicarse directamente en la realidad diaria de los fieles confiados a su cuidado. El Papa enfatizó que la sola presencia afectuosa y los gestos sencillos de un obispo suelen impactar con mayor fuerza que los largos discursos. «Amad a la gente que el Señor os ha confiado. Aprended sus nombres, escuchad sus historias, entrad, cuando podáis, en sus casas, rezad con ellos. Especialmente en las jóvenes Iglesias, muchas veces la presencia del Obispo dice muchísimo, antes incluso que sus palabras».
3. Solicitud pastoral y especial atención a los sacerdotes
La paternidad episcopal exige un corazón lo suficientemente amplio como para acoger a todos, haciendo tangible la cercanía de Dios. En esta tarea, el Santo Padre subrayó que los primeros destinatarios de la atención y el afecto del obispo deben ser sus presbíteros, especialmente aquellos que sufren por la enfermedad o la avanzada edad. «Os recomiendo amar a vuestros sacerdotes. Que encuentren en cada uno de vosotros a un padre y a un hermano. (…) Tened una atención particular por los ancianos y enfermos. Hacedles sentir que son valiosos y que el Obispo no los olvida».
4. El ministerio como servicio de amor (Amoris Officium) Recurriendo al pensamiento de San Agustín, el Papa recordó que el ejercicio de la autoridad episcopal y la predicación de la fe son, en su esencia misma, un acto de caridad que permite a Cristo alcanzar a las almas a través del ministerio de sus pastores. «Un rasgo ulterior de nuestro ministerio que quisiera recordar es, según la bellísima expresión de San Agustín, el de ser un ‘amoris officium’: un servicio de amor. Nuestra predicación es un acto de amor, así como la escucha, la oración, el discernimiento y el tiempo dado a las personas».
5. Custodiar lo humano en la era de la Inteligencia Artificial
Al abordar los desafíos del mundo contemporáneo, marcados por la aceleración tecnológica y el auge de la inteligencia artificial, el Pontífice advirtió que la tecnología por sí sola no puede librar al hombre del pecado ni de las crisis espirituales. Frente a ello, instó a promover itinerarios de diálogo y formación pastoral apoyándose en la encíclica Magnifica humanitas. «Los desarrollos de las tecnologías de la comunicación y de la inteligencia artificial han abierto posibilidades insospechadas, pero ciertamente no pueden liberar a la humanidad del pecado (…) Con la Encíclica ‘Magnifica humanitas’ considero haber ofrecido una visión y un método para afrontar el gran desafío de la custodia de lo humano».
6. Conservar un corazón misionero y caminar junto al pueblo
Finalmente, el Papa alentó a los obispos a no encerrarse en las estructuras parroquiales habituales, sino a mantener una actitud misionera de escucha y respeto hacia los cristianos de otras confesiones, creyentes de otras religiones y personas sin fe. Evocó la célebre frase agustiniana para reafirmar la identidad del obispo como un creyente que camina junto a su comunidad.«El Obispo misionero tiene un corazón abierto a todos (…) San Agustín, hablando a su pueblo, decía: ‘Vobis enim sum episcopus, vobiscum sum christianus’ —para vosotros soy obispo, con vosotros soy cristiano—. Caminemos con nuestro pueblo: rezemos con ellos, escuchemos con ellos la Palabra».




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