miércoles, 16 de septiembre de 2026
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“Una madre que avisa”: Padre Silva cuestiona criterio de presidente de Pontificia Academia Mariana

El sacerdote reflexiona sobre las palabras del padre Stefano Cecchin y advierte que considerar falsas las apariciones que anuncian castigos no encaja con reconocidos casos aprobados por la Iglesia y puede revelar una imagen incompleta de la Virgen.

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Redacción (16/09/2026 12:03, Gaudium Press) En un artículo publicado en Religión en Libertad,  el Padre Jesús María Silva Castignani reflexiona sobre la entrevista concedida por el padre Stefano Cecchin, presidente de la Pontificia Academia Mariana Internacional, acerca del observatorio creado por el Vaticano para estudiar las apariciones marianas y otros fenómenos místicos.

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Padre Silva

El P. Silva, que es reconocido por su apostolado digital y tiene una licenciatura en Teología Patrística, comienza valorando positivamente esta iniciativa y la necesidad de que la Iglesia afronte estos fenómenos con seriedad y discernimiento. Sin embargo, centra su reflexión en una afirmación concreta del padre Cecchin que considera problemática.

Al explicar cómo identificar una posible aparición falsa, el presidente de la Pontificia Academia Mariana Internacional afirmó: “¿Quiere una madre castigar a sus hijos enviándoles enfermedades, la muerte? De ninguna manera. Así que las apariciones que hablan de castigos de Dios son absolutamente falsas”.

Esta afirmación lleva al sacerdote español a plantearse si ese criterio puede aplicarse de manera general a las apariciones reconocidas por la Iglesia.

“Me he quedado perplejo. Y, con todo el respeto que le debo al padre Cecchin y a la institución que preside, creo que esa afirmación es un error grave que merece ser respondido”, afirma.

Fátima, Akita, La Salette y Kibeho

El autor recuerda que algunas de las apariciones marianas más conocidas contienen precisamente advertencias sobre acontecimientos dolorosos y las consecuencias que pueden derivarse de la falta de conversión.

En el caso de Fátima, señala que el mensaje incluye el anuncio de guerras, persecuciones y martirios, así como la advertencia relacionada con la propagación de los errores de Rusia. También recuerda el contenido del tercer secreto, con la visión de un obispo vestido de blanco, una ciudad en ruinas y numerosos mártires.

Fátima “ha sido reconocida por todos los pontífices del siglo XX y del XXI, incluye entre sus mensajes centrales el anuncio de que Rusia extenderá sus errores por el mundo provocando guerras, persecuciones y martirios si no se atiende la petición de conversión. Eso es una advertencia de consecuencias graves. El tercer secreto habla de un obispo vestido de blanco que cae bajo las balas, de una ciudad medio en ruinas, de mártires”.

A partir de ahí, el P. Silva plantea una pregunta: “¿Es Fátima una aparición falsa según el criterio del padre Cecchin?”

El sacerdote extiende el mismo interrogante a otras apariciones reconocidas por la Iglesia.

Sobre Akita recuerda el mensaje atribuido a la Virgen que anuncia: “Caerá fuego del cielo y eliminará una gran parte de la humanidad”.

También menciona La Salette, donde aparecen referencias al hambre y las enfermedades, y Kibeho, donde las videntes tuvieron visiones relacionadas con ríos de sangre y matanzas.

Para el autor, estos ejemplos hacen necesario revisar el criterio planteado en la entrevista, pues aplicado literalmente llevaría a cuestionar mensajes procedentes de algunas de las más famosas apariciones que la propia Iglesia ha reconocido.

“Una madre que avisa”

El núcleo de la reflexión del sacerdote está en distinguir entre anunciar una consecuencia y provocar un castigo.

Según explica, cuando una madre advierte a sus hijos de que determinadas decisiones pueden llevarlos a consecuencias graves, no está deseando que esas consecuencias ocurran. Al contrario, intenta evitarlas.

El autor considera que esa misma lógica aparece en las advertencias presentes en distintas apariciones marianas: la llamada a la conversión aparece antes de los acontecimientos anunciados y deja abierta la posibilidad de cambiar el rumbo.

Por eso afirma que la lógica de estos mensajes “es condicional, no fatalista”, y resume su sentido de esta manera: “Si os convertís, esto puede evitarse”.

Desde esta perspectiva, la Virgen no aparecería como una madre que quiere castigar a sus hijos, sino como una madre que advierte de un peligro para moverlos a la conversión.

El sacerdote relaciona esta idea con la tradición bíblica y recuerda que los profetas del Antiguo Testamento también anunciaron consecuencias graves cuando el pueblo se alejaba de Dios. Isaías, Jeremías y Ezequiel, explica, no anunciaban esos acontecimientos para provocar desesperanza, sino para llamar al pueblo a cambiar de camino.

Una imagen incompleta de la Virgen

El artículo también cuestiona una concepción de la maternidad de María limitada exclusivamente al consuelo.

El autor sostiene que en las apariciones aprobadas por la Iglesia la Virgen aparece como una madre que “llora, que sufre, que implora conversión, que avisa con urgencia”.

Por ello, considera que eliminar de los mensajes marianos toda advertencia sobre consecuencias graves supondría ofrecer una imagen incompleta de María.

La madre que ama, argumenta, no solamente consuela a sus hijos cuando sufren. También puede advertirles cuando están tomando un camino peligroso.

Entre la prudencia y el miedo a lo sobrenatural

El sacerdote reconoce la importancia de discernir cuidadosamente las apariciones y admite que existen fenómenos falsos, experiencias que pueden tener explicaciones psicológicas e incluso intereses económicos o grupales que pueden distorsionar estos acontecimientos.

Sin embargo, advierte sobre el riesgo de que la prudencia termine convirtiéndose en una posición excesivamente restrictiva.

En su opinión, la Iglesia debe evitar tanto la ingenuidad como el rechazo previo de lo sobrenatural. Por eso cuestiona que un criterio de discernimiento pueda descartar automáticamente cualquier aparición que incluya advertencias sobre castigos o acontecimientos dolorosos.

El autor también recuerda que el padre Cecchin señaló en su entrevista que durante el siglo XIX la Iglesia llegó a estar influida por un contexto marcado por el positivismo, hasta el punto de que “casi negaba lo sobrenatural”.

A partir de esta afirmación, el sacerdote plantea que también existe el peligro contrario: intentar explicar o controlar lo sobrenatural hasta reducirlo a unos límites tan estrechos que ya no quede espacio para sus elementos más incómodos.

“La Virgen lleva siglos avisando”

En la parte final del artículo, el sacerdote expresa su preocupación por lo que considera un posible temor a hablar abiertamente de lo sobrenatural.

Habla del “miedo al ridículo académico” y del temor a que la Iglesia pueda parecer supersticiosa o excesivamente ligada al pasado.

Pero, a su juicio, ese temor no debería llevar a silenciar o minimizar las advertencias presentes en algunos mensajes marianos.

El autor insiste en que la historia de las apariciones reconocidas por la Iglesia muestra que la Virgen no solamente transmite palabras de consuelo, sino también llamados urgentes a la conversión.

En ese sentido, afirma de manera contundente: “La Virgen lleva siglos avisando”, y añade que, si la Iglesia acepta la necesidad de discernir las apariciones con rigor, ese rigor no debería convertirse en una manera de “domesticar” el mensaje mariano para hacerlo más aceptable a la mentalidad contemporánea.

La reflexión concluye defendiendo que el discernimiento necesita rigor intelectual, pero también apertura a la dimensión sobrenatural de la fe.

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