viernes, 06 de noviembre de 2026
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“Tú y yo lo sabemos”: la misteriosa visita del Padre Pío a un sacerdote que agonizaba en Uruguay

Un sacerdote uruguayo habría recibido la compañía del santo italiano en sus últimos momentos, aunque el Padre Pío se encontraba a miles de kilómetros, en San Giovanni Rotondo.

Padre Pio en solemne bendicion

Redacción (05/11/2026 15:01, Gaudium Press) En septiembre de 1941, una historia extraordinaria habría tenido lugar en el Palacio Episcopal de Salto, Uruguay. Mientras monseñor Fernando Damiani agonizaba, un religioso capuchino habría aparecido junto a su lecho para acompañarlo en sus últimos momentos. Lo sorprendente es que aquel fraile sería el Padre Pío, quien en ese mismo periodo se encontraba en Italia, a miles de kilómetros de distancia. El protagonista de esta historia fue monseñor Fernando Damiani, vicario general de la diócesis de Salto. El principal testigo del episodio habría sido monseñor Antonio María Barbieri, entonces arzobispo de Montevideo y primer cardenal uruguayo, quien también pertenecía a la familia capuchina.

Pero el relato tiene un antecedente que se remonta a casi dos décadas antes, cuando nació una amistad entre el sacerdote uruguayo y el fraile italiano en San Giovanni Rotondo.

La historia fue recogida en una carta enviada a la revista La Voz del Padre Pío por Margarita Damiani Silveira, sobrina y ahijada del sacerdote uruguayo. En ella recordó que su tío había conocido personalmente al capuchino y que su familia tuvo la oportunidad de visitarlo en distintas ocasiones.

Uno de aquellos encuentros ocurrió en 1921. Por entonces, Damiani se encontraba en Roma aquejado por una enfermedad que los médicos consideraban incurable. Al conocer la fama del Padre Pío, decidió viajar hasta el convento donde vivía para pedirle ayuda. Según el testimonio familiar, el religioso lo bendijo y le dijo, “Ahora ve que te vean los médicos”. Cuando el sacerdote regresó a consultar, su enfermedad había desaparecido.

Años después, durante otra visita a San Giovanni Rotondo, Damiani volvió a atravesar un grave quebranto de salud. Tras recuperarse, se encontró nuevamente con el fraile y le expresó el temor que había sentido al pensar que podía morir sin su compañía. “¡Ay, padre, casi me muero y usted no estaba conmigo!”, le habría dicho. La respuesta del Padre Pío, según el recuerdo transmitido por Margarita, “No, todavía no te había llegado el momento de partir; cuando esto suceda yo voy a estar contigo y vas a estar muy bien asistido”.

El encuentro en el Palacio Episcopal de Salto

En septiembre de 1941 habría llegado el momento al que se refería aquella promesa.

Monseñor Fernando Damiani se encontraba agonizando en el Palacio Episcopal de Salto. Según las reconstrucciones posteriores, monseñor Antonio María Barbieri habría advertido la presencia de un religioso capuchino en el corredor del edificio y, posteriormente, habría sido testigo de su aparición junto al sacerdote moribundo. La identidad del misterioso visitante sería revelada más adelante: se trataría, presuntamente, del propio Padre Pío, quien permanecía en San Giovanni Rotondo, Italia.

El episodio comenzó a ser interpretado como un posible caso de bilocación, fenómeno místico al que se atribuyen algunas experiencias extraordinarias de santos y religiosos, y que consiste en la presencia de una misma persona en dos lugares diferentes al mismo tiempo. La historia no quedó únicamente en el recuerdo de aquella noche. Años después, el propio Barbieri habría tenido la oportunidad de preguntarle directamente al capuchino por lo sucedido.

Según el testimonio de Margarita Damiani, monseñor Antonio María Barbieri viajó posteriormente a San Giovanni Rotondo y decidió abordar el asunto con el Padre Pío. La pregunta fue, “Padre, ¿usted estuvo en Uruguay cuando falleció monseñor Damiani? Porque tengo entendido que usted nunca salió de San Giovanni”. El capuchino habría guardado silencio inicialmente. Sin embargo, ante la insistencia del arzobispo, lo habría palmeado en el hombro y respondido, “Tú y yo lo sabemos”.

Aquella contestación habría sido interpretada por Barbieri como una confirmación de lo sucedido en Uruguay y, para la familia Damiani, como el cumplimiento de la promesa que el santo había hecho años atrás. “Se imagina lo que fue este episodio confirmado por el mismo Padre Pío”, escribió Margarita en su carta, al recordar la importancia que tuvo aquel acontecimiento para sus familiares.

Una historia recogida por periodistas e investigadores

Con el paso del tiempo, el episodio trascendió el ámbito familiar y llegó a distintas publicaciones. Una de las reconstrucciones más extensas apareció el 19 de septiembre de 2010 en el diario salteño El Pueblo, que dedicó una investigación a las huellas del Padre Pío en la región. El trabajo reunió testimonios de personas vinculadas a la diócesis y consultó al entonces obispo de Salto, monseñor Pablo Galimberti, quien conocía la historia por los relatos de personas allegadas al Obispado.

“No tengo razones para negarlo, pero tampoco tengo argumentos de investigación personal”, señaló. También reconoció que el episodio era transmitido como un posible fenómeno de bilocación. La historia fue recogida igualmente en un trabajo académico de Martín Gamboa, publicado en 2016 en la Revista Uruguaya de Antropología y Etnografía, dedicado al turismo religioso y místico en Uruguay. Allí se incluyó el relato como parte de la tradición religiosa vinculada al Padre Pío en Salto. Más recientemente, en 2022, el sacerdote Javier Olivera Ravasi volvió sobre el acontecimiento durante una visita al Palacio Episcopal, en un artículo publicado en el sitio Que no te la cuenten, donde recordó el episodio y reprodujo fragmentos del testimonio de Margarita Damiani.

Aunque las distintas versiones presentan algunas variaciones sobre los detalles de aquella noche y la manera en que Barbieri habría visto al religioso, coinciden en los elementos centrales: la agonía de Damiani, la presencia atribuida a un fraile capuchino y la posterior conversación entre el arzobispo y el Padre Pío.

La bilocación es un fenómeno extraordinario atribuido a algunos santos y místicos, mediante el cual una persona estaría presente en dos lugares diferentes al mismo tiempo. A lo largo de los años, se han difundido diversos testimonios de episodios semejantes relacionados con el Padre Pío. No obstante, es importante distinguir entre las experiencias transmitidas por testigos y familiares, y los acontecimientos reconocidos oficialmente por la Iglesia. En el caso de monseñor Damiani, las fuentes disponibles permiten reconstruir una tradición sostenida por la memoria familiar, los testimonios eclesiales y las investigaciones periodísticas y académicas, pero no constituyen una declaración oficial que certifique el episodio como un milagro.

El Padre Pío, nacido como Francesco Forgione en 1887, fue canonizado por san Juan Pablo II el 16 de junio de 2002. Más de ocho décadas después, la historia de Salto sigue despertando interés entre quienes conocen su figura. Más allá del misterio que rodea aquella presunta bilocación, el relato conserva el recuerdo de una amistad entre dos sacerdotes y de una promesa que, según sus protagonistas, habría sido cumplida en el momento más decisivo. “Tú y yo lo sabemos”. Cinco palabras que, desde entonces, permanecen como el detalle más enigmático de esta historia del Padre Pío en Uruguay.

 

Con información de Religión en Libertad

 

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