martes, 07 de julio de 2020
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La Santa con nombre de virus y ejemplo místico de fortaleza: Santa Corona

Redacción (Lunes, 16-03-2020, Gaudium Press) Sobre el lugar exacto del martirio de Santa Corona (sí, Santa ¡Corona!), hay algunas dudas aunque se sabe que era un sitio en Oriente donde fácilmente crecían las palmeras, pues fueron ellas el instrumento de su muerte.

Eran los tiempos del gobierno de los emperadores Antoninos y las persecuciones a los cristianos estaban a la orden del día. Pero también las conversiones, fruto de la acción de la gracia.

Condenado a muerte por su fe, el soldado cristiano Víctor sufría con bravura los tormentos con los que se quería que de ella abjurase. Pero había entre quienes contemplaban el martirio una mujer del temple de Judith, que se compadecía del soldado y quiso animarlo, declarándose ella también cristiana, y así suscitando también la cólera de los verdugos: Santa Corona.

Narra la tradición que una de las expresiones con las que Santa Corona quiso animar a San Víctor, fue cuando le gritó ‘bienaventurado’ y le dijo que etaba viendo dos coronas preparadas, una para él y otra para ella. Las coronas del martirio.

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San Víctor torturado y Santa Corona lo asiste

San Víctor fue en definitiva muerto, y luego Santa Corona (o Estefanía, pues Corona es la traducción latina de Estefanía) fue amarrada a dos palmeras que se habían doblado a la fuerza hasta poderlas unir en las extremidades de la Santa, y luego descuartizada cuando se soltaron las palmeras. A pesar de la mucha insistencia de sus verdugos, Santa Corona no quiso renegar de la fe en Cristo y sufrió el martirio con valentía y la asistencia de Dios, como las incontables legiones de mártires que registra la Iglesia.

Parte de los restos de Santa Corona se encuentran en la Catedral de Osimo en Italia y otras en Feltre, tras sufrir diversos traslados, primero a Chipre y luego a Sicilia donde solo estuvieron dos años, luego a Venecia donde permanecerían por dos siglos, y después un obispo llevaría sus restos a Feltre. De Feltre, han partido reliquias a diversos lugares.

Por qué las reliquias en Feltre

Narra la tradición que cuando el carro que trasportaba las reliquias de la Santa pasa cerca a Feltre, los caballos en determinado momento se rehusan a proseguir. (Son varias las tradiciones similares en la historia de la Iglesia, v.gr. la Virgen de Luján). Se cambian las bestias, se hacen oraciones para que siga la comitiva, pero nada.

Sin embargo esa noche, vestido de soldado y con luces refulgentes, aparece San Víctor a una humilde mujer, y le dice que junte sus dos vaquillas al carro y que les permita transitar libres hasta un lugar.

Así lo hizo la mujer bajo la mirada escéptica de todos; no obstante las vaquillas conducen ágiles las reliquias hasta un lugar que la visión de San Víctor también había designado, donde hoy se levanta el Santuario de San Víctor y Santa Corona, en Anzú, Feltre, Italia.

Las huellas de las vaquillas y del bastón de la anciana dueña de los animales, impresas en la roca viva de la montaña y visibles en una capilla en el camino al santuario, serían testigos de ese prodigio.

Santa Corona es invocada cuando aquejan dolores del cuerpo -por sus dolores en su martirio- y en diversas otras necesidades. También puede serlo hoy en días de pandemia, producida por un virus que lleva su nombre.

San Víctor y Santa Corona, ejemplos de fortaleza en la confesión de la fe en Cristo, rogad por nosotros.

Con información de Preguntasaltoral.es y www.santivittoreecorna.it

 

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