jueves, 09 de julio de 2020
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Cardenal George Pell emite un mensaje de Pascua y habla del poder redentor del sufrimiento

Sídney (Sábado, 11-04-2020, Gaudium Press) El Cardenal George Pell, quien llegó el pasado 08 de abril al Seminario del Buen Pastor en Sídney, Australia, tras haber permanecido más de un año en la cárcel injustamente, emitió un Mensaje de Pascua en el cual abordó el tema del sufrimiento desde la perspectiva de la fe en momentos en que el mundo padece la pandemia de coronavirus. El purpurado recordó que la fe permite dar una respuesta al dolor humano el cual, unido a los sufrimientos de Cristo, se transforma en redención.

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Cardenal George Pell durante su catequesis durante la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid 2011. Foto: Mazur/catholicchurch.org.uk

“Todas las personas sufren. Nadie puede escaparse todo el tiempo”, indicó el Cardenal, quien recordó que desde tiempos antiguos, la humanidad ha tenido que enfrentar las preguntas fundamentales que motiva el carácter inevitable del dolor, que quedan sin respuesta en el ateísmo y el agnosticismo y que escapaban a la comprensión de los paganos. “La Pascua ofrece la respuesta cristiana al sufrimiento y a la vida”.

La Resurrección de Cristo contradijo la ciencia y la lógica del hombre, y también las expectativas terrenales de un mesías de poder material y social. El Salvador fue en su lugar “el ‘siervo sufriente’ de Isaías, que nos redime, que permite que recibamos el perdón y entremos en la feliz eternidad”, expuso el Card. Pell. “He aquí el leño de la Cruz en el cual pende el Salvador del Mundo”.

El sufrimiento, como el vivido durante la pandemia, es soportado y comprendido por los creyentes, quienes comprenden el sufrimiento de Cristo. “Jesús nos redimió, y ahora nosotros podemos redimir nuestro sufrimiento uniéndolo al suyo y ofreciéndolo a Dios”, indicó, para luego referir su propia experiencia.

“Acabo de pasar 13 meses en la cárcel por un delito que no cometí, una decepción tras otra”, relató. “Sabía que Dios estaba conmigo, pero no sabía lo que estaba haciendo, aunque me di cuenta de que nos había dejado a todos en libertad”, agregó. “Pero con cada golpe fue un consuelo saber que podía ofrecerlo a Dios por algún buen propósito, como convertir la masa de sufrimiento en energía espiritual”.

Con información de The Australian.

 

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