miércoles, 28 de febrero de 2024
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Preparemos nuestras parroquias y comunidades para la llegada del Redentor: Cardenal Cipriani al clero de Lima

Lima (Miércoles, 25-11-2009, Gaudium Press) «Al inicio de este tiempo litúrgico del Adviento los animo a prepararnos bien para la llegada de Jesús, acontecimiento que colma nuestra esperanza cristiana. Nuestra vida en la intimidad de la oración adquiere, en estos tiempos de preparación a la Navidad, un ambiente muy familiar con ansias de purificación y de un examen de conciencia más profundo.» De esta manera, el Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, Arzobispo de Lima, convoca a su clero a prepararse a las fiestas natalinas.

En la carta dirigida al clero de Lima, del 22 de noviembre pasado, el purpurado, tras los saludos iniciales, recuerda que «El Concilio Vaticano II nos ha enseñado que el divorcio entre la fe y la vida diaria de muchos debe considerarse como uno de los más graves errores de nuestra época. A ello debemos responder con la unidad de vida que nuestra vocación nos exige. Busquemos en el ‘nacimiento’, muy cerca de la ternura de María Santísima y de la fortaleza de San José, la paz, la serenidad y la alegría que contagien a las almas en este tiempo de gracia, de espera gozosa.»

El Cardenal Cipriani ha aprovechado la misiva para llamar a la firmeza en la fe y prevenir contra el intento de debilitar la enseñanza cristiana en pro de actitudes calificadas erróneamente de ‘pastorales’: «Observamos, en pocas ocasiones gracias a Dios, una actitud llena de ligereza para introducir enseñanzas débiles y erróneas que se quieren calificar de «pastorales». Se presentan como «abiertas al diálogo y adecuadas a los tiempos modernos» porque pretenden una indulgencia para convertir la libertad de los hijos de Dios en una caricatura de libertad humana, en la que cada uno puede elegir modos y manera de cumplir los preceptos divinos y eclesiásticos según su entender.»

«Parecen olvidarse que el Magisterio de la Iglesia es una luz del Espíritu Santo, que el Obispo debe custodiar y exigir su fiel cumplimiento. Les recuerdo, con inmenso cariño y firmeza a la vez, que no puede haber fisuras en la unidad de fe y en el contenido de las enseñanzas de la Iglesia que el Catecismo nos presenta de manera maravillosa», destacó el purpurado.

Para cosechar buenos frutos

Muy por el contrario, el Pastor que mantiene en su ministerio la integridad de la fe, y emplea el mismo celo firme en la recta difusión de la doctrina cristiana, este cosecha buenos frutos: «Por el contrario, gracias a Dios, tenemos la convicción y la experiencia de que cuando los fieles, ayudados por el Espíritu Santo, descubren las maravillas de la plenitud del mensaje cristiano de redención, se acercan al sacerdote, acuden a la parroquia, abren su corazón y reinician su vida cristiana, embebidos en el descubrimiento del amor infinito que Dios nos tiene.»

«En esta línea -expresó el Cardenal- quiero agradecerles el empeño que se manifiesta en todas las parroquias por inculcar en los fieles la adoración a la Eucaristía. Veo con gozo y emoción que las Capillas en donde se expone el Santísimo Sacramento se han multiplicado y están siempre con muchos fieles que acuden a adorarlo. No dejen de seguir educando a todos para que reciban el Cuerpo de Cristo en gracia de Dios y, siempre que puedan, de rodillas y en la boca como es el modo ordinario en la Iglesia universal».

 

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