miércoles, 28 de febrero de 2024
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San Charles de Foucauld y los “Tuaregs”

“Él se convirtió en misionero tras una vida de lujuria y aventuras sensuales como militar y geógrafo…”

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Redacción (01/12/2023 08:30, Gaudium Press)  Nacido en Estrasburgo el 16 de septiembre de 1.858 —el año de las apariciones de Nuestra Señora en Lourdes— el hoy beato Foucauld fue un descendiente de cruzados, de familia muy rica y próspera cuya divisa en el escudo de armas era Jamais Arriére (Nunca atrás). Él se convirtió en misionero tras una vida de lujuria y aventuras sensuales como militar y geógrafo. Murió a poco de haber cumplido 58 años de edad el 1 de diciembre 1.916 en el sur de Argelia durante la Primera Guerra Mundial, asesinado de un balazo de fusil disparado por algún ignoto Tuareg cuya banda criminal había tomado el lugar donde Foucauld construyó su precaria ermita para vivir como misionero.

Los “Hombres azules”

Los Tuareg u “hombres azules” por el curioso color de su piel cetrino impregnado del índigo con que tiñen sus túnicas transpiradas, es un pueblo nómada que actualmente alcanza unas trescientas mil (300.000) almas. Aguerridos contrabandistas, traficantes de esclavos y aventureros, atraviesan el Sahara en largas caravanas buscando pasto y agua de los oasis para sus ganados, al tiempo que traen y llevan artesanías y productos de un lugar a otro. Están todavía hoy organizados en clanes tribales sumamente hostiles incluso entre ellos mismos. Eran animistas y mágicos, y fueron convertidos al Islam cuando los árabes desde Egipto comenzaron a extenderse hacia el año 700 DC por el norte de África en lo que hoy día se denomina el Magreb, que quiere decir “Poniente” para los pueblos del cercano y medio oriente.

A este pueblo misterioso y guerrero quiso convertir Charles de Foucauld al Cristianismo, más por el ejemplo de su vida dedicada, hospitalaria y laboriosa que por la prédica. Por eso se instaló en un oasis, construyó su ermita y comenzó a aprender sus costumbres y lenguaje traduciendo proverbios y cantos de ellos al francés. Escribió un diccionario ilustrado Tuareg-Francés, Francés-Tuareg. Les tradujo también los Santos Evangelios del francés a su lengua nativa y les compuso un catecismo en ese idioma.

Entonces, ¿qué fue lo que llevó a que este rico mundano, aristócrata militar y geógrafo a renunciar a su vida aventurera y altiva, para convertirse en un humilde monje de tosco hábito blanco? Diseñó un emblema para su idea de una congregación, que consistía en un corazón y una cruz sobre él, lo que recordaba el blasón que usaron en su tiempo los Vandeanos y Chouans del Oeste de Francia cuando se levantaron contra la persecución religiosa de la Revolución Francesa.

Asemejándose a Cristo

Charles de Foucault se transformó de tal manera que incluso al final de sus días tenía en su semblante una lejana semejanza física con un nativo argelino de aspecto trigueño sencillo y mirada dulce, y ya casi no parecía un descendiente de la nobleza de Francia. Su fisonomía bronceada por el sol, su barba y los rasgos de la cara lo asemejaban un poco a un San Francisco de Asís y de paso algo de Jesús se traslucía en el rostro. Todo esto fue el resultado de haber quedado asumido por Cristo, su prototipo y modelo de santidad, que también llevaba en su Divino rostro las huellas del sol y el viento de los desiertos de Judea.

 

Por Antonio Borda

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