sábado, 03 de diciembre de 2022
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Y el bípedo es…

Redacción (Lunes, 30-08-2010, Gaudium Press) A la práctica de deportes ayuda un ambiente agradable, aireado y de preferencia con bellos panoramas. Entretanto, algunos jóvenes alemanes escogieron un ambiente inusual. No es ni la tierra, ni el aire, ni el agua, ni el pasto. Resolvieron hundirse… en la lama. Ojos, bocas y cuerpos en contacto con lodo artificial era el escenario, por cierto nada atrayente, de la Wattoluempiade, ocurrida en la ciudad alemana de Brunsbüttel, en la Provincia de Schleswig-Holstein, próxima a Dinamarca. 500 participantes estuvieron presentes en el evento. El objetivo era recaudar fondos en beneficio de la Sociedad de Lucha contra el Cáncer [1].

Na-lama.jpgEl objetivo de la Wattoluempiade es loable por el aspecto caritativo, realmente un gesto solidario y admirable, talvez consolador para las familias y para los enfermos… Entretanto, ¿no habría otros modos más eficaces? ¿Estos jóvenes estarían dispuestos a servir a los enfermos en el hospital por pura caridad cristiana? ¿Serían capaces de seguir el ejemplo de un San Damián de Veuster, de San Luis de Gonzaga y tantos otros religiosos que dedicaron su vida al servicio de los enfermos? Es posible que la Olimpiada de Lama haya sido realmente eficaz para recaudar fondos.

Recordamos un poco la frase de Maquiavelo: Los fines justifican los medios… Hegel pensaba que los purificaba, Nietzsche que los justificaba, para el utilitarismo y sus consecuencias, que permanecen en la mentalidad cotidiana, lo que importa es la felicidad del hombre, entretanto, en lo inmediato. El fin último pierde su razón de ser. Parece que la dignidad humana también, y aunque los supuestos bípedos de la foto parezcan contentos revolcándose, nos preguntamos si no habría otros medios más eficaces, o ciertamente más limpios…

arminho-Inverno.jpgOtra imagen que comparto es la de un animalito encantador. Se trata de un armiño. Su piel, de una blancura excepcional, es símbolo de la virtud de la pureza. Pues, de hecho, en tiempos antiguos cuando lo cazaban, cercaban su habitat con lama, pero el cándido animal, como si tuviese inteligencia, prefería ser capturado por los cazadores a dejarse manchar por el lodo. Por esta razón, era representado por los artistas medievales y renacentistas como símbolo de la virtud angélica de la pureza.

El Armiño, con el nombre latino de mustela erminea, mide apenas cerca de 33cm de largo y pesa 120 gramos. Blanco, limpio y bello, en síntesis, encantador, es un carnívoro que se alimenta de animales menores, y no está amenazado de extinción, pues es posible criarlo en cautiverio.

Fue usado por Leonardo da Vinci en una de sus obras, y la Reina «Virgen» de Inglaterra, Elizabeth I, fue representada con el amable animal. En el arte, el armiño es frecuentemente «enmarcado» por el adagio latino: Malo Mori Quam Foedari, o sea, «Antes morir que la deshonra». Lo que hace recordar la frase de un discípulo de San Juan Bosco, patrono de la juventud, Santo Domingo Savio: «Antes morir que pecar».[ 2] Es más, es P. Manuel Bernardes, al inicio del libro Nova Floresta, al referirse a San Roberto Belarmino («bello armiño») menciona la antigua técnica de caza de armiños y la aplica a la pureza, integridad moral y nobleza de este jesuíta, Doctor de la Iglesia.[3]

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Contraste entre estas dos especies de animales presentados en cada cliché. Uno irracional y limpio, el otro, racional y…

Para quien considera la dignidad del hombre, inteligente y capaz de relacionarse con Dios, imagen y semejanza de Él, resbalándose en la lama y degradado de tal manera, es imposible no ser tomado de espanto.

Si el armiño es símbolo de la pureza, ¿la lama no será un símbolo contrario? El Divino Maestro, en la parábola del Hijo Pródigo, muestra como él malgastó sus bienes y terminó disputando las bellotas de los puercos, en la lama del chiquero, alcanzando así el término de la decadencia moral y social.

Recemos para que la gracia de Dios toque los corazones y la humanidad vuelva a la casa paterna, a fin de levantarse del fango y seguir el lema admirable y puro de un armiño: «Antes la muerte que la deshonra».

Por Marcos Eduardo Melo dos Santos

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[1] Informações e foto do Site noticiário da UOL, Universo On-line.
[2] BERNARDES, Artur. Nova Floresta. São Paulo: Editora das Américas, 1959.
[3] LAPIN, Peter. São Domingos Sávio. 4 ed. São Paulo: Salesianas. 1999.

 

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