sábado, 18 de mayo de 2024
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"La dignidad de la persona es el centro de la preocupación social de la Iglesia", dicen los Obispos de Perú

Lima (Viernes, 28-01-2011, Gaudium Press) «La dignidad de la persona es el centro de la preocupación social de la Iglesia. Ella enseña que, para discernir lo que es más justo y adecuado en el orden al bien común, debe tenerse en cuenta la primacía del ser humano, la promoción de sus derechos fundamentales y la inclusión de los más débiles en el proyecto de su desarrollo. La Iglesia considera el ejercicio de la política como un servicio a la nación. Es fundamental que se analicen las propuestas de los candidatos para garantizar estos principios»: es la anterior parte del mensaje que dieron a conocer esta semana los obispos del Perú ante las próximas elecciones generales del país suramericano, que tendrán lugar en abril.

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Misa Inaugural de la Asamblea

Foto: CEP

La misiva, titulada «Al servicio de la dignidad humana y del bien común», fue dada a conocer en el marco de la 97ª Asamblea Plenaria del Episcopado Peruano, que comenzó el pasado lunes 24 de enero y concluye hoy.

En el mensaje, los prelados peruanos recuerdan que el ejercicio de la democracia «debe respetar los principios éticos y morales vinculados a la promoción del bien común», y, sin manifestar preferencia por alguna propuesta electoral, señalan que su deber es el de «orientar a los fieles en aquellos planteamientos que, por sus implicaciones religiosas y morales, contradicen las enseñanzas de la Iglesia».

Defensa de la vida y el matrimonio

En este sentido, los obispos invitan a los ciudadanos de su país a que estén alerta «ante propuestas que atentan contra la ley natural, el respeto a la dignidad humana, la verdad y la práctica de la justicia». En unión a ello, recuerdan que la defensa de la vida, «desde el primer instante de su concepción hasta su muerte natural», es un planteamiento al cual no se puede renunciar. «No se pueden aceptar, bajo ningún argumento el aborto, la eutanasia o la manipulación genética», añaden enfáticamente.

Igualmente, hacen referencia al matrimonio, recordando que él «es la base de la familia y de la sociedad», y tiene gran importancia, sobre todo, para «el auténtico desarrollo». «El matrimonio no es una unión cualquiera entre personas. Es la unión estable e indisoluble de un hombre y una mujer que se complementan y se entregan recíprocamente en una relación abierta a la vida», recalcan.

Al respecto, recuerdan que el matrimonio -definido como la unión entre un hombre y una mujer- es reconocido por las grandes culturas y, de manera particular, por la Constitución Política del Perú, por lo cual «ninguna otra realidad se le puede equiparar». «Es responsabilidad de todas las instancias de la sociedad promover cuanto contribuya al bien del matrimonio y de la familia», continúan.

Desarrollo social fundamentado en el respeto y promoción de los derechos humanos

En el mensaje, los obispos peruanos también se refirieron al desarrollo social, dicen que éste «debe fundarse en el respeto y la promoción de los derechos humanos», que se expresa en el acceso a los servicios básicos de salud, nutrición, educación, vivienda y seguridad ciudadana, particularmente para los más pobres.

«Un reto para las autoridades elegidas es lograr un mayor desarrollo, pero que se vea reflejado en la vida de todos los peruanos, principalmente de los más desfavorecidos. Por eso, las propuestas de gobierno deben expresar un compromiso real con los más necesitados y así mantener la esperanza de nuestros pueblos», dicen al respecto.

Asimismo, evidencian que la corrupción sigue quebrantando el desarrollo social y político de la nación peruana, e hicieron una invitación para que le próximo proceso electoral sea ocasión «para exigir la presentación de programas que enfrenten con valentía las diversas formas de corrupción, tanto en los poderes del Estado como en los ámbitos de la actividad pública y privada».

Finalmente, piden a Dios que los ilumine «para elegir a los más capaces y con mayor vocación de servicio», y hacen una súplica por las autoridades para que Dios les de la sabiduría necesaria para velar por el bien común.

Con información de la Conferencia Episcopal Peruana.

Gaudium Press / Sonia Trujillo

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