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Conferencia Episcopal de Chile publicó Protocolo que establece importantes cambios ante denuncias de abusos

Santiago (Miércoles, 26-04-2011, GaudiumPress) La Conferencia Episcopal de Chile (CECh) presentó este martes 25 de abril el Protocolo ante denuncias contra clérigos por abusos de menores. Junto a ello, anunció la creación de un organismo dependiente del episcopado que tendrá por misión orientar y dirigir políticas de prevención de abusos sexuales, como también la de ofrecer ayuda a las víctimas.

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Mons. Silva presenta a los medios el Protocolo

Estas medidas fueron parte de las conclusiones de la pasada Asamblea Plenaria de Obispos, convocada en Punta de Tralca, y responden, según explica monseñor Santiago Silva, Obispo auxiliar de Valparaíso y Secretario General de la CECh, a una «obligación de proteger a los menores de los abusos sexuales. Se trata de ser consecuente con la misión y el ejemplo que dio el propio Jesucristo, en cuyo nombre sirven».

«Queremos hacer cuanto sea necesario -con caridad, pero con justicia- para evitar los males que provienen de las graves faltas que algunos ministros de la Iglesia pueden cometer contra los más pequeños y particularmente las relacionadas con el sexto mandamiento del Decálogo, que ofenden a Dios, causan un gravísimo daño a la unidad de la Iglesia y escandalizan al Pueblo de Dios, particularmente a los más amados de Jesús, los más pequeños y los más pobres, a la par que representan un profundo atentado al bien común», explicó monseñor Santiago Silva.

Sostuvo además que no hay lugar en el sacerdocio para quienes abusan de los niños, comprometiéndose a evitar que estos dolorosos hechos vuelvan a repetirse en el futuro.

Nuevo Protocolo

El nuevo Protocolo viene actualizar un texto similar del año 2003, con la normativa vigente de la Santa Sede y la experiencia vivida en Chile. Jaime Coiro, portavoz de la CECh explicó que entre las importantes novedades del texto se encuentra la disposición de investigar todas las denuncias, y no tan solo las que se enviaban por escrito, como se hacía antes, a fin de comprobar su verosimilitud.

Otra de las importantes novedades es la autorización para que un laico o una laica, debidamente preparado, pueda investigar denuncias, lo que hasta el momento sólo el Promotor de Justicia podía hacer. La disminución de formalidades con el fin de agilizar el proceso, y el acompañamiento de las víctimas, se cuentan también entre los cambios que introduce el texto.

La abogada y doctora en Derecho Canónico, Ana María Celis, señaló al respecto que uno de los cambios más relevantes es la necesidad de investigar los delitos aunque hayan prescrito, especificando también el procedimiento para el envío de la información a la Congregación para la Doctrina de la Fe, de la Santa Sede, cuando proceda.

Entre las normas recientes de la Congregación para la Doctrina de la Fe que están incluidas en el Protocolo destacan la ampliación del plazo de prescripción y la posibilidad de derogarla si el caso lo amerita.

El texto aprobado por los obispos es claro en sus referencias al respeto y debida colaboración con los procesos ante los tribunales de la República, recordando la obligación incluso jurídica de denunciar cuando se ejercen ciertas funciones, por ejemplo en el caso de los directores de establecimientos educacionales.

«En síntesis, el Protocolo promueve que desde la Iglesia se facilite la investigación de todos los hechos que lleguen a conocimiento de las autoridades eclesiásticas, en un tiempo razonable, sin exigir demasiadas formalidades y acogiendo la colaboración de los laicos», manifestó Jaime Coiro.

Organismo para acompañamiento a las víctimas y prevención de abusos

Se anunció también la creación del Consejo Nacional de la CECh para la Prevención de Abusos contra Menores y Acompañamiento de Víctimas.

Este organismo dependerá directamente del Comité Permanente de la Conferencia Episcopal, y tendrá como misión principal el proponer, orientar, supervisar y evaluar sus políticas de prevención de abusos sexuales y de ayuda a las víctimas, las que serán implementadas en las respectivas diócesis. Su misión no quedará circunscrita solamente a los casos relativos a clérigos, sino que estará abierta como un servicio a la comunidad en su conjunto, para colaborar en la superación de este grave problema que no tan sólo afecta a la Iglesia sino a toda la sociedad.

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