San Juan (Miércoles, 11-04-2012, Gaudium Press) La Arquidiócesis de San Juan de Puerto Rico anunció el fallecimiento del Arzobispo Emérito y Cardenal Luis Aponte Martínez, ocurrido el día de ayer, 10 de abril de 2012, cuando cumplía exactamente 62 años de sacerdocio. Monseñor Roberto Octavio González, Arzobispo de San Juan, redactó una sentida comunicación en la cual expresó su tristeza por el acontecimiento y destacó el extraordinario servicio que el Cardenal prestó por largos años a la Iglesia.
Cardenal Aponte – Foto: Infocatolica |
«La Iglesia Universal pierde a uno de sus más antiguos cardenales», afirmó Mons. González, «la Arquidiócesis de San Juan a su amado Arzobispo, Lajas a un hijo, su familia, a un hermano y un tío muy querido, y Puerto Rico a un ilustre puertorriqueño». El Cardenal Aponte, nacido en Lajas, Puerto Rico, el 4 de agosto de 1922, fue el segundo puertorriqueño ordenado Obispo (el primero en más de 150 años) y el primero en llegar a ser Arzobispo (1964). Fue creado Cardenal por el beato Juan Pablo II en 1973 y ejerció como Arzobispo de San Juan hasta 1999, año en que renunció por su edad.
Los logros del Card. Aponte destacados por Mons. González incluyen la gestión ante Su Santidad Pablo VI para que la advocación de Nuestra de la Divina Providencia fuera declarada en 1969 como «Patrona Principal de Toda la Nación Puertorriqueña». También desarrolló la evangelización a través de la televisión, con la creación del canal 13, y la radio, en WORO FM y Radio Paz.
El Arzobispo recordó rasgos del testimonio de su antecesor, quien «amó intensamente a su patria y a todos sus amados hijos e hijas». Su fe, afirmó Mons. González, lo llevó «a predicar a tiempo y destiempo el evangelio de la vida; a defender y amar la familia y la cultura puertorriqueña y su nexo con la fe católica; a hacer valer el derecho de la Iglesia a existir y actuar en una sociedad en que no se le coarte ni se le reduzca su derecho al culto, y a llevar a cabo su misión evangelizadora en todos los campos, es decir, a defender la libertad religiosa en todos sus ámbitos».
El Prelado concluyó su comunicado con una oración por el eterno descanso del Cardenal Aponte y un llamado «a todo el pueblo católico y a todos los creyentes a elevar sus oraciones por el eterno descanso de Su Eminencia y a encomendarlo al regazo maternal de Nuestra Señora de la Divina Providencia, a quien él tanto confió su ministerio episcopal».
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