lunes, 10 de agosto de 2020
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A pesar de la búsqueda, tratamiento con células-tronco en Brasil aún es una realidad distante

San Pablo (Viernes, 08-05-2009, Gaudium Press) Ya hace más de un año que el Supremo Tribunal Federal, corte más alta del país, determinó la legalidad de la continuidad de las pesquisas con células-tronco en Brasil. El 5 de marzo del 2008, en una sesión histórica y vastamente cubierta por los medios de comunicación nacional, los magistrados rechazaron la acción de inconstitucionalidad movida por el procurador general de la República, Cláudio Fonteles, contra la Ley de Bioseguridad, rectificándola. Sin embargo, desde entonces no hubo en el país ningún avance científico significativo en la dirección de la comprobación de un tratamiento reconocidamente eficaz.

La Ley de Bioseguridad fue aprobada en 2005 por el Congreso y autoriza el uso de células-tronco y células-tronco embrionarias en pesquisas y tratamientos experimentales de enfermedades, desde que las células sean retiradas de embriones producidos por fertilización in vitro, congelados hace tres años o más, o que hayan sido inviables para que se vuelvan bebés. Además, la ley también exige el consentimiento de los genitores del embrión que será usado y prohíbe la comercialización de este tipo de célula.

Las células-tronco son aquellas que tienen la capacidad de reproducirse generando nuevas células, de otros tipos y con otras características, lo que en tesis podría ayudar en la recuperación de personas con enfermedades degenerativas, como cáncer, mal de Alzheimer, de Parkinson, entre otras. Sus efectos, posterior a las experiencias de Thompson y Yamanaka, con reprogramación e inducción de genes, pasaron a ser los mismos de las células embrionarias, o sea, pluripotentes.

Las embrionarias – o sea, contenidas en los embriones humanos – tienen poder no inducido de diferenciación celular, pudiendo transformarse en una gran gama de células y tejidos, como nervios, cartílagos, músculos, huesos, sangre.

Tratamiento

A pesar de las “promesas” que las terapias con células-tronco embrionarias traen para el tratamiento de enfermedades degenerativas, y de la ratificación por el STF de la legalidad de las pesquisas, especialistas dicen que todavía no hay como testar científicamente la eficacia o la seguridad de cualquier tratamiento ofrecido actualmente, porque ellos no siguen criterios básicos de pesquisa clínica.  
 
El abogado Ives Gandra da Silva Martins, que el año pasado participó del juzgamiento del STF sobre la constitucionalidad de artículos de la Ley de Bioseguridad, discurseando contra el uso de embriones en las pesquisas, dice que diez años de pesquisa todavía no comprobaron la eficacia en el tratamiento con células-tronco embrionarias.

En aquella sesión del Supremo, cuando representaba la Conferencia Nacional de los Obispos del Brasil, el abogado afirmó que hace diez años eran hechas pesquisas con células-tronco embrionarias sin que, se hubiese llegado a un resultado positivo. En la ocasión, él citó experiencias publicadas en Japón y en los Estados Unidos como señales de la falta de necesidad de pesquisas con los embriones, pues las células-tronco adultas pasaron a tener la misma potencialidad de las células embrionarias, sin sus efectos colaterales.

En el inicio de su discurso, el abogado afirmó que no representaba la fe, sino la posición racional y científica de la Iglesia, recordando que la Academia de Ciencias del Vaticano tiene 29 premios Nobel en su cuadro. “La CNBB no diverge de la ciencia, pero representa a la sociedad. La discusión es jurídica”, declaró en la ocasión.

De acuerdo con él, las células-tronco embrionarias pueden, por ejemplo, generar el cáncer y rechazo, mientras las adultas, por ser del propio organismo, no generan tales efectos colaterales, por ser hoy pluripotentes como las embrionarias.

Para contestar la constitucionalidad de la Ley, usó como ejemplo la fuerza de leyes ambientales brasileras. “Existen leyes que protegen los huevos de tortuga. Mientras, se permite discutir el uso y el descarte de embriones humanos”, protestó en el juzgamiento.

Todavía en la sesión de marzo de 2008, Gandra denuncia no haber reglas claras para el uso y la cantidad de embriones testados y descartados – “un verdadero oeste” – y alegó que la “inviolabilidad del derecho a la vida”, artículo pétreo presente en la Constitución, no permite “relativización”. Para él, la vida comienza en la concepción, en el zigoto.

“Que es un zigoto, si no el principio de la vida humana? Es vida animal, que después se torna humana?! No, es algo que todos nosotros fuimos en determinado momento!”, justificó en la ocasión.  

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