lunes, 11 de diciembre de 2023
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La Iglesia es la única esperanza: Obispo denuncia la "guerra olvidada" en Sudán

Jartum (Viernes, 30-11-2012, Gaudium Press) El Obispo de El Obeid, Sudán, Mons. Macram Max Gassis, realizó un urgente llamado a los católicos del mundo sobre la grave crisis humanitaria padecida por las comunidades de los Montes Nuba, quienes enfrentan las consecuencias de la guerra interna y cuya situación no es conocida por la comunidad internacional. «Ninguna organización humanitaria está presente en los Montes Nuba», expresó el prelado. «La Iglesia es la única presencia que da esperanza a estas personas».

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Mons. Macram Max Gassis realizó una gira por varios países para crear conciencia sobre la grave situación humanitaria en su diócesis. 

El Obispo expresó que la zona requiere de ayuda internacional, pero que lamenta que ha quedado en el olvido, por lo que hizo un llamado a los católicos: «¡Al menos acuérdense en la oración de los fieles de las misas de los domingos!», exhortó. La situación de guerra en el sector es dramática: «En el mes de noviembre, que aún no ha terminado, la aviación de Jartum ha lanzado 330 bombas, que han causado 36 muertes, la mayoría mujeres y niños, y 22 heridos. Sólo en este mes 30 viviendas han sido destruidas y 92 cultivaciones», relató. Las acciones militares han afectado también a la Iglesia: «El otro día fue bombardeada la iglesia de Heban, que gracias al cielo ha sufrido pocos daños».

Mons. Gassis explicó a Fides que la Iglesia local no cuenta con los recursos y personas suficientes para atender a los damnificados por la violencia. La Diócesis cuenta «con nuestras hermanas, cuatro médicos y cirujanos (2 estadounidenses, un alemán y un inglés). La única instalación médica en la zona es el hospital que yo fundé, que de los 80 pacientes para los que fue construido ahora acoge a más de 500». El Obispo advirtió que las condiciones impiden adecuar más instalaciones: «No podemos construir una nueva zona porque hemos tenido que repatriar a los trabajadores kenianos y no tenemos cemento».

Los católicos hacen esfuerzos notables para continuar su ayuda a pesar de las serias limitaciones. «Mis sacerdotes caminan por los senderos que conducen desde los Montes Nuba hasta nuestra estructura que hemos creado en Sudán del Sur, en Yida, para llevar suministros y medicamentos. El viaje dura 8 horas para ir y otras 8 para regresar, bajo la amenaza de los bombardeos sudaneses. Sólo gracias a la valentía de una Hermana de la Misericordia australiana de origen italiano, que ha vuelto específicamente, sigue abierta la escuela de formación y de educación primaria».

El prelado pidió al gobierno de Sudán la apertura de rutas seguras por tierra y aire para la llegada de alimentos y medicinas para la población civil y realizó un viaje por varias ciudades de Europa y Norteamérica en busca de ayudas materiales y apoyo internacional para el fin de la guerra en la región.

Con información de Agencia Fides.

 

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