miércoles, 30 de noviembre de 2022
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En el Mensaje Pascual, el Papa Francisco habló del desierto del corazón, cuando falta el amor de Dios

Ciudad del Vaticano (Domingo, 31-03-2013, Gaudium Press) Después de la celebración de la Resurrección del Señor, en la misa domingal, el Papa Francisco inició su mensaje pascual, saludando a todos los que lo acompañaban, sea presencialmente o a través de los medios de comunicación: «Queridos hermanos y hermanas de Roma y de todo el mundo: ¡Feliz Pascua!». La Plaza de San Pedro y la Via della Conciliazione

¿Qué significa la Resurrección de Cristo? Es sobre lo que el Pontífice se ha explayado desde el Balcón de la Plaza de San Pedro, antes de la Bendición Urbi et Orbi.

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Papa Francisco, al impartir la bendición Urbi et Orbi – Fotos: Gustavo Kralj /Gaudium Press

«Nosotros, como las mujeres discípulas de Jesús que fueron al sepulcro y lo encontraron vacío, podemos preguntarnos qué sentido tiene este evento. ¿Qué significa que Jesús ha resucitado? Significa que el amor de Dios es más fuerte que el mal y la muerte misma, significa que el amor de Dios puede trasformar nuestras vidas y hacer florecer esas zonas de desierto que hay en nuestro corazón».

El reflejo de la resurrección de Cristo debe darse en el hombre, estableció el Papa.

«Queridos hermanos y hermanas, Cristo murió y resucitó una vez para siempre y por todos, pero el poder de la resurrección, este paso de la esclavitud del mal a la libertad del bien, debe ponerse en práctica en todos los tiempos, en los momentos concretos de nuestra vida, en nuestra vida cotidiana. Cuántos desiertos debe atravesar el ser humano también hoy. Sobre todo el desierto que está dentro de él, cuando falta el amor de Dios y del prójimo, cuando no se es consciente de ser custodio de todo lo que el Creador nos ha dado y nos da. Pero la misericordia, de Dios puede hacer florecer hasta la tierra más árida, puede hacer revivir incluso a los huesos secos».

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Tras señalar los gigantescos efectos que puede tener la aplicación de la resurrección Cristo a las vidas de los hombres, el Papa insistió junto a los fieles en la acogida de la gracia pascual, que también nos convierte en apóstoles: «He aquí, pues, la invitación que hago a todos: Acojamos la gracia de la Resurrección de Cristo. Dejémonos renovar por la misericordia de Dios, dejemos que la fuerza de su amor transforme también nuestras vidas, y hagámonos instrumentos de esta misericordia, cauces a través de los cuales Dios pueda regar la tierra, custodiar toda la creación y hacer florecer la justicia y la paz».

Después de estas consideraciones teólogicas-pastorales, el Pontífice invocó de Dios la paz para los principales conflictos que hoy por hoy preocupan el orbe (Oriente Medio, Siria, Malí, Nigeria, República Democrática del Congo, República Centroafricana) y tuvo palabras categóricas contra el tráfico de seres humanos, la esclavitud de nuestra época.

Bendición Urbi et Orbi

Después del mensaje pascual el Cardenal Protodiácono Tauran anunció la concesión de la indulgencia plenaria con motivo de la Bendición ‘Urbi et Orbi’, a la Ciudad de Roma y al mundo: «El Santo Padre Francisco a todos los fieles presentes y a aquellos que reciben su bendición, por medio de la radio, de la televisión y de las nuevas tecnologías de la comunicación, concede la indulgencia plenaria en la forma establecida por la Iglesia». Acto seguido el Papa concedió la indulgencia e impartió la bendición.

Gaudium Press / S. C.

 

 

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