sábado, 13 de julio de 2024
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"La Nueva Evangelización debe comenzar por el corazón misericordioso", afirma Arzobispo de Londrina, Brasil

Londrina (Viernes, 30-08-2013, Gaudium Press) «Iglesia, Biblia y Nueva Evangelización» es el título del más reciente artículo de Mons. Orlando Brandes, Arzobispo de Londrina, Brasil. En el texto, él afirmó que la Fe, encuentro con el Señor, es el fundamento de todo lo que hacemos. Él resaltó que si es sólida como una roca, no se derrumbará en las inundaciones y vientos fuertes, pero, si las bases no son firmes, no podremos resistir al mínimo obstáculo.

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Mons. Orlando Brandes

En lo que dice respecto al encuentro y relación con Cristo, el prelado explicó que no somos nosotros los que tomamos la iniciativa, sino Él que viene a golpear nuestra puerta (Ap. 3, 20). Mons. Orlando destacó que para nosotros, la forma más simple, eficaz y concreta de encontrar al Señor es a través de los Libros Sagrados: «dejémoslo entrar a través de la puerta de la Biblia, pues la Palabra se tornará para nosotros ‘espíritu y vida’ (Jn. 6, 63)».

El Arzobispo trató además otro asunto: la oración, una vida de oración que sea también espontánea, alegre, fervorosa, entusiasmada, que no caiga en rutina.

Mons. Brandes cree que todas las preguntas y desafíos relativos a la Nueva Evangelización puedan ser reducidos apenas a uno: la Palabra del Señor.

«Es preciso memorizarla como hizo Santa Teresita que memorizó todos los trechos bíblicos que encontró (…). La Palabra de Dios es el vientre de nuestro ser. Debemos volver a este lugar original de nuestro ser», resaltó.

Según el prelado, el Sínodo de la Nueva Evangelización debe estar en conexión con el Sínodo de la Palabra: evangelizarse para evangelizar. Él afirmó que hoy existe una mentalidad que desprecia la religión como obstáculo al desarrollo social y científico, hecho que lleva a una indiferencia mortal, una forma de ateísmo enmascarado, pero, difundido y practicado.

Otra cuestión abordada por el Arzobispo es sobre la práctica de la penitencia, que ayuda a las personas a llevar una vida serena y tranquila. Él explicó que eso se entiende cuando en la Misa se derraman algunas gotas de agua en el vino: el agua representa la naturaleza humana y el vino es la sangre de Cristo que nos transforma en su Cuerpo glorioso.

«La Nueva Evangelización debe comenzar por el ‘Misterium Pietatis’: el Corazón Misericordioso que ayuda a los fieles a tener consciencia de la gravedad del pecado. Es preciso restablecer el hábito de confesarse. Recordemos la parábola de la oveja descarriada, de la dracma perdida, del hijo pródigo y las palabras de Jesús: ‘hay más alegría en el cielo’ (Lc. 15,7) por un pecador que se convierte. La liturgia no es obra del hombre ni frenesí creativo, es encuentro con Dios», completa.

Mons. Orlando, afirmó que hay una urgencia de transmitir la doctrina de la Iglesia en relación con lenguaje, forma, expresiones y medios adecuados a la realidad actual. Según él, los escándalos, los liderazgos agotados, los estilos de vida materialistas y la pérdida de celo pastoral están entre los riesgos de la misión evangelizadora.

«La formación de los seminaristas debe ser revista. La vida casi fuera de la realidad y por demás intelectual, fácil y confortable, destacada del mundo, falló en la formación de pastores competentes y receptivos de cara a las necesidades de las personas. La doctrina Social debe tornarse un elemento esencial e indispensable de la catequesis y la predicación. El Evangelio explicado a la luz de la doctrina social puede tornarse más aceptado para la mente moderna», concluye el Arzobispo. (FB)

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