martes, 23 de julio de 2024
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Legalización de la marihuana en Uruguay, entre el "suicidio y el harakiri": Obispo de Minas

Minas (Miércoles, 08-01-2013, Gaudium Press) Mons. Jaime Fuentes, obispo de Minas, Uruguay, ha escrito en su blog (www.desdelverdun.org) nuevas opiniones sobre la reciente legalización de la marihuana en su país.

Afirma el prelado que tal acto forma un conjunto con «la legalización y promoción del aborto; la equiparación legal de las uniones homosexuales con el matrimonio y la fecundación artificial en todas sus formas, leyes que, como escribí más de una vez, llevarán a que la familia uruguaya se hunda».

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Mons. Jaime Fuentes

Entretanto, tanto el destino de cada hombre como el de los pueblos pasa por la libertad humana: «Entonces, ¿qué elegimos: el suicidio o el harakiri? Hay una tercera opción (segunda, mejor dicho), entusiasmante, que podría resumirse en un slogan: Por la familia todo es poco».

«Lo cual quiere decir -continúa el obispo-, que es necesario multiplicar las iniciativas para ayudar a los matrimonios jóvenes antes de que lleguen las dificultades; que hace falta enseñar a los chicos y chicas adolescentes el valor de la fidelidad en todos los órdenes; que hay que decidirse a no tener miedo de decirles que lo blanco es blanco y lo negro, negro», que en las familias hay que dar correcta información a los muchachos en materia de moral sexual.

El obispo de Minas pone el ejemplo de dos parejas de novios conocidos suyos, que contraen matrimonio con el deseo de formar una familia constituida en valores cristianos. «Son dos parejas de novios, que me consta que ‘la tienen clara’. Tanto que están dispuestos a darlo todo -a darse del todo- porque por la familia todo es poco».

«No están solos en el empeño, también me consta. Hay, como ellas, muchas parejas más que no quieren saber nada con los ‘derechos’ de abortar los hijos, de cultivar marihuana o de integrar un club de faloperos. Están dispuestos a romperse todo por la familia, por la que ellos quieren formar. Hay que apoyarlos con entusiasmo: se encuentran en la primera fila de una guerra que hay que ganar. O sí, o sí», concluye el prelado.

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