martes, 07 de diciembre de 2021
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El matrimonio es espejo del amor de la Santísima Trinidad, explica Cardenal Dolan

Nueva York (Miércoles, 18-06-2014, Gaudium Press) El Arzobispo de Nueva York, Estados Unidos, Cardenal Timothy Dolan, dedicó una entrada de su blog personal a comentar algunos pasajes de su predicación de la pasada fiesta de la Santísima Trinidad, que en su Arquidiócesis se unió a la celebración de las bodas de oro de cientos de matrimonios. Para el purpurado esta celebración conjunta tiene mucho sentido, puesto que este sacramento refleja el amor característico de la Santísima Trinidad: «Es radientemente evidente en el matrimonio, donde un hombre y una mujer, dos individuos, ¡se hacen uno!».

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Cardenal Timothy Dolan, Arzobispo de Nueva York, Estados Unidos. Foto: George Martell/Pilot New Media

Santísima Trinidad, origen y fin

El matrimonio tiene mucho que ver con el misterio de la Santísima Trinidad por muchas razones – o todas -, expuso el Card. Dolan. «Primero, la Santísima Trinidad es el origen y el objetivo de toda la realidad», comentó. «Todo comenzó con Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, un Dios, tres personas, una Trinidad infinita y eterna de amor y vida». La naturaleza misma del bien, que se expande y se comunica, hizo que quisiera crear el universo, y por esto todo se origina en esa comunidad divina. «Y la Trinidad es nuestro destino, porque toda la creación y todas las creaturas están recorriendo su camino de retorno al Dios Trinitario», agregó.

De igual manera, la unión de los esposos comienza en el bien y el amor, participación de Dios, y viven una vida que debe conducirlos a Él, al «abrazo eterno del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo», siendo el amor conyugal un destello del amor de Dios que dio inicio a la unión. Además, explicó, «la Santísima Trinidad no está ‘allí fuera’, sino profundamente dentro, en nuestro corazón». Por este motivo, esa presencia que la Iglesia llama «Gracia», hace que la Santísima Trinidad santifique y anime la vida de unión bendecida en el sacramento del matrimonio. Las bodas de oro son una prueba de esta presencia: «¡Dios mantuvo su promesa! Esta gracia, la vida de la Santísima Trinidad muy dentro de sus corazones, los ha sacado adelante», exclamó el Cardenal Dolan.

Matrimonio, imagen del amor trinitario

Finalmente, es en el ejercicio del amor y la vida en comunidad donde se aprecia la relación del matrimonio con la Trinidad: «Es lo que Dios quiere para nosotros: no existir como individuos aislados y centrados en sí mismos, sino crecer como miembros de una comunidad», comentó el purpurado. Esta comunidad se expresa de formas variadas en la vida de amistad, la unión familiar y la Iglesia si se hace «radientemente evidente en el matrimonio, donde un hombre y una mujer, dos individuos, ¡se hacen uno!».

«¡Y el amor de esta unión entre un hombre y una mujer trae nueva vida, como todos los hijos y nietos de nuestras parejas de aniversario pueden atestiguar!», añadió el Arzobispo. «El amor de un hombre y una mujer en el matrimonio es un reflejo, una metáfora, un espejo del amor que se encuentra en la Santísima Trinidad. Por esto creemos que el matrimonio es para siempre, fiel y fructífero, ¡porque de esta forma es el amor del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo!».

El Cardenal Dolan concluyó su mensaje agradeciendo a las parejas de esposos su testimonio de vida cristiana, que recuerda a la Iglesia el misterio de la vida misma de amor de la Santísima Trinidad.

Con información de Arquidiócesis de Nueva York.

 

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