El Padre Francis Xavier Truong Buu Diep, quien gozaba de gran respeto por su dedicación a los pobres, los enfermos y quienes sufrían las adversidades de la guerra, fue asesinado en 1946 mientras protegía a sus feligreses, lo que le valió el reconocimiento como mártir de la fe.

Foto: vocal.media
Redacción (02/07/2026 12:57, Gaudium Press) Decenas de miles de católicos se congregaron el jueves en el Delta del Mekong, en Vietnam, para presenciar un hito en la historia religiosa del país: la beatificación oficial del Padre Francis Xavier Truong Buu Diep, durante la primera ceremonia de este tipo celebrada en suelo vietnamita.
La ceremonia tuvo lugar en la provincia de Ca Mau y congregó a unos 70.000 fieles de todo Vietnam, transformando la parroquia sureña —habitualmente tranquila— en un importante destino de peregrinación. El cardenal Luis Antonio Tagle, en calidad de enviado del Papa León XIV, y uno de los dos proprefectos del Dicasterio para la Evangelización, presidió la misa especial.
Con la declaración, el Padre Diep se convirtió en “Beato”, la segunda de las tres etapas en el camino hacia la declaración de santidad en la Iglesia Católica.
Peregrinos viajan de todo Vietnam
Muchos fieles comenzaron a llegar días antes del evento; grandes multitudes se congregaron frente a las pantallas gigantes instaladas en el exterior de la iglesia para dar cabida a quienes no pudieron acceder al recinto.
Entre ellos se encontraba Tran Le Tap, una vendedora de 65 años de la provincia sureña de An Giang, quien pasó la noche a la intemperie, fuera del recinto de la iglesia, para asegurarse de poder participar en la ceremonia.
“Fue un gran honor para nosotros estar aquí en esta ocasión tan especial. No podíamos perdérnoslo”, afirmó. “Fue un honor para los fieles católicos y también para el pueblo vietnamita. Me siento muy bendecida”.
La importancia del acontecimiento quedó patente en las largas distancias que recorrieron muchos de los asistentes. Le Mai, de 33 años, viajó desde Hanói con su madre, realizando un trayecto de un día entero que combinó transporte aéreo y terrestre.
“Fue un camino largo, desde el norte hasta aquí, pero es un privilegio para mi madre y para mí poder asistir a esta ceremonia”, comentó.
Un día histórico para la Iglesia vietnamita
El Cardenal Tagle describió el acontecimiento como un “momento de gran alegría para los católicos vietnamitas” y un “día verdaderamente histórico en la vida de la Iglesia”.
La beatificación reviste una importancia especial porque, si bien Vietnam ya había visto a 117 de sus fieles beatificados y posteriormente canonizados como santos, todas las ceremonias de beatificación anteriores se habían celebrado en el Vaticano. La celebración del jueves marcó la primera vez que una ceremonia de este tipo tuvo lugar en el propio país.
El evento puso de relieve la creciente relevancia de la comunidad católica de Vietnam, que cuenta con más de 7,5 millones de creyentes y representa aproximadamente el 7,4 por ciento de la población nacional.
El Padre Truong Buu Diep
El padre Francis Xavier Truong Buu Diep, nacido en 1897, ejerció como sacerdote de la parroquia de Tac Say a partir de 1930. Según la Diócesis de Can Tho, gozaba de gran respeto por su dedicación a los pobres, los enfermos y quienes sufrían las adversidades de la guerra.
Su reputación de valentía y entrega pastoral se consolidó durante los turbulentos años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Diep fue asesinado en 1946 mientras protegía a sus feligreses, lo que le valió el reconocimiento como mártir de la fe.
Una investigación diocesana concluida en 2017 determinó que fue asesinado por dos desertores japoneses. Desde tiempo atrás, las autoridades eclesiásticas señalan su sacrificio y su compromiso con la comunidad como razones fundamentales para impulsar su causa de canonización.
Libertad religiosa bajo escrutinio
A pesar de las garantías constitucionales de libertad religiosa, Vietnam sigue manteniendo un estricto control sobre las organizaciones religiosas. Los grupos religiosos están sujetos a la regulación gubernamental, y las organizaciones internacionales de derechos humanos han criticado con frecuencia los requisitos relacionados con el registro y la supervisión de las actividades religiosas.
No obstante, la magnitud de la concentración del jueves puso de manifiesto la vitalidad de la comunidad católica de Vietnam y la profunda devoción que muchos creyentes profesan al Padre Truong Buu Diep.
Para las decenas de miles de personas que viajaron desde todo el país, la histórica ceremonia representó no solo una celebración del sacrificio de un sacerdote muy querido, sino también un momento decisivo en la historia de la Iglesia católica en Vietnam.





Deje su Comentario