viernes, 03 de febrero de 2023
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Religiosa Dominica en España recuerda valor del carisma de la vida de clausura

Madrid (Miércoles, 29-07-2015, Gaudium Press) La religiosa dominica Pilar Cano, del Convento de Nuestra Señora de la Piedad en Torredonjimeno, España, escribió una profunda reflexión sobre el carisma de la vida contemplativa y su aporte en la sociedad de hoy en contraste con la actividad política y otros campos de acción propios de los laicos. En su carta abierta divulgada por la agencia InfoCatólica, la ex Priora del Convento de las Dominicas de la Madre de Dios de Baena recuerda la importancia del testimonio silencioso y oculto de quienes se han consagrado por entero a Dios.

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La vida de silencio y contemplación es un testimonio cada vez más necesario para la Iglesia y la sociedad en general. Foto:  Chris Sheridan.

«La propia vocación de clausura indica que es una forma de vida cristiana radical», explicó la religiosa, «que recuerda que lo importante para los bautizados es el Reino de Dios y por tanto, Jesucristo». Según Sor María Pilar, la vocación a la clausura recuerda el valor del silencio y cómo las diferentes partes del Cuerpo Místico de Cristo desempeñan funciones diversas. «La nuestra consiste en la escucha y en la atención, que hoy en día son más necesarias que nunca», recordó; «para ello es necesaria la vivencia del silencio y de la vida oculta y discreta, que es lo que vienen buscando quienes acuden a nuestro torno, porque ven otra forma de vida diferente».

La ex Priora recordó que el carisma propio de la Orden de Predicadoras es «Contemplata aliis tradere»: «transmitir a los otros lo que hemos contemplado», y que la vida de reserva y contemplación se comparte con quienes visitan el monasterio en busca de oración y consuelo. «Estamos llamadas a predicar desde el silencio y la oración sólo a Cristo muerto y resucitado, no a predicar nada más, ni hablar de otros asuntos que pertenecen al ámbito de los laicos y seglares», insistió. Las desviaciones de quienes se han comprometido con Dios a cumplir esta importante labor no sólo las perjudican personalmente, sino al resto del Cuerpo de la Iglesia, alertó.

«Por eso es tan importante que siempre hagamos lo que estamos llamadas a ser, porque así repercutirá para todo el cuerpo de la Iglesia; igual que si no realizamos lo que estamos llamadas a ser y hacer, nos dispersamos, nos mundanizamos, nos alienamos, no solamente nosotras, sino todo el cuerpo al que pertenecemos», indicó. La necesaria reserva con respecto a otros asuntos ajenos a la vida religiosa ayuda a las contemplativas a estar disponibles al servicio en la oración para todos los que las necesiten, independientemente de su origen o ideología, siendo las religiosas una fuente de unidad, integración y acogida.

Con información de InfoCatólica.

 

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