miércoles, 30 de noviembre de 2022
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Tres Cardenales canadienses presiden Consagración del país al Inmaculado Corazón de María

Ottawa (Viernes, 29-09-2017, Gaudium Press) El Card. Gerald Lacroix, Arzobispo de Quebec y Primado de Canadá, el Card. Marc Ouellet, Prefecto de la Congregación para los Obispos, y el Card. Thomas Collins, Arzobispo de Toronto, presidieron junto a más de 80 Obispos y Eparcas el Acto de Consagración del país al Inmaculado Corazón de María. El solemne Acto, celebrado el pasado 26 de septiembre, coincide con el aniversario número 150 de la existencia del país y los 70 años de la primera consagración del mismo a la Madre de Dios.

«Que la Cruz de tu Hijo, plantada en tierra canadiense y en los corazones canadienses, sea conocido como el Árbol de la Vida, cuyo fruto es visible y disponible para todos en el jardín de este mundo», oraron los prelados y los numerosos fieles, según reportó The Catholic Register. «María, Madre nuestra, ponemos nuestro país, Canadá, en el Santuario de tu Corazón Santo porque sabemos que allí encontraremos a Jesús, quien vive y reina con el Padre en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos».

El Acto de Consagración se realizó después de una Eucaristía solemne cuya memoria litúrgica correspondió con la de los Mártires canadienses. La Eucaristía fue presidida por el Arzobispo de Ottawa, Mons. Terrence Prendergast, y su homilía, predicada por el Card. Lacroix. Los prelados oraron para que «nuestro país sea protegido de los horrores de la guerra y nuestra gente sea más abierta a acoger en sus vidas la Buena Noticia que no es una doctrina ni una filosofía, sino Alguien: Jesucristo».

«¿Qué podría ofrecer la Iglesia al país en este aniversario número 150?», preguntó el Obispo de Hamilton, Mons. Douglas Crosby, en diálogo con The Catholic Register. «No hay nada más bello que la oración de Consagración a Nuestra Señora. Estoy muy feliz por esto». El Nuncio Apostólico en Canadá, Mons. Luigi Bonazzi, había felicitado a los Obispos por esta decisión en su Asamblea Plenaria. «Que esta consagración haga que sus corazones se inflamen con ese amor que brilla desde el Inmaculado Corazón de la Madre de Jesús», deseó.

Con información de The Catholic Register.

 

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