El Reino de Dios llega como la más pequeña de las semillas y requiere paciencia para seguir su curso, reconociéndolo «en la sencillez de la vida cotidiana y en la blancura de lo ordinario».

Foto: Vatican Media
Redacción (19/07/2026 11:52, Gaudium Press) En el Ángelus de este domingo 19 de julio, en Castel Gandolfo, donde pasa sus vacaciones de verano, el Papa León XIV reflexionó sobre el Evangelio del día, tomado de San Mateo (Mt 13,24-43), en el que se destacan tres pequeñas parábolas: la cizaña y el trigo, la semilla de mostaza y la levadura en la harina.
Según el Papa, estas imágenes «pretenden evocar la llegada del Reino de Dios a la historia, su acción en la vida de los hombres, la forma en que crece, se expande y transforma el mundo desde dentro». Nos advierten contra la tentación de imaginar a Dios como «una figura poderosa que se impone por la fuerza, que ocupa espacio para dominar, que llega triunfante». Por el contrario, Dios elige la pequeñez, signo de su amor discreto, que respeta nuestra libertad y actúa con humildad.
Confiar en Dios
León XIV explicó que el Reino se extiende incluso entre la maleza, pidiéndonos «una mirada capaz de reconocer el bien que brota incluso en la oscuridad del mal, sin juzgar todo precipitadamente». Él viene como la más pequeña de las semillas y exige paciencia para seguir los procesos, reconociéndolo «en la sencillez de la vida cotidiana y en la blancura de la vida ordinaria».
Como la levadura que actúa invisiblemente en la masa, el Reino de Dios «nos libera del desaliento, invitándonos a tener confianza, incluso cuando nos parece que Dios está ausente. Porque, en verdad, nos acompaña continuamente y su amor siempre obra a nuestro favor».
El Santo Padre observó que a menudo esperamos intervenciones espectaculares y un Dios que arranque inmediatamente la maleza, lo cual puede ser irreal. Esta imagen distorsionada termina influyendo en nuestra manera de ser cristianos y de ser Iglesia. Sin embargo, el Reino no se impone; crece discretamente, invitándonos a una presencia paciente y confiada.
Un estilo de vida evangélico
Para concluir su reflexión, el Papa León XIV invitó a los fieles a adoptar un «estilo evangélico»: sin juicios arrogantes ni precipitados, sin imposición por el poder ni la fuerza, y sin perder la confianza en la obra de Dios. Citó al entonces cardenal Joseph Ratzinger, quien, el 10 de diciembre de 2000, habló de la «lógica de la semilla», que no es la del éxito y la grandeza, sino la que nos llama a ser humildes y a servir a la vida de las personas.
Así, «nosotros mismos nos convertiremos en una pequeña semilla del Evangelio que germina y en una levadura de amor que transforma la masa del mundo», afirmó el Papa.
El Papa concluyó pidiendo la intercesión de María Santísima, «que supo acoger con humildad la semilla del Verbo», para que nos sostenga en nuestro camino.





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